Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de julio de 2021

Salida

Me hubiera encantado afanar uno de esos carteles que en los edificios indican la "salida" y colgarlo sobre la cabecera de mi cama. Pero uno bien grande en verde fosforito y de los que brillan en la oscuridad. ¡De esta me gano el cartel! He tenido experiencias, tanto con chicos como con chicas y la verdad es que a mis diez y nueve años me encanta el sexo. Me llamo Sonia y adoro el placer de unas manos y una lengua recorriendo mi piel aunque a temporadas, por suerte no muy largas, tengan que ser mis propios dedos los que me den placer. Me gusta vestir sexi, faldas y pantalones muy cortos y ajustados, tops pegados y con grandes escotes. He hecho el amor con chicos y chicas, cuerpos y pieles calientes, gente con la que disfrutar sean como sean. No me considero ninfómana solo por que soy capaz de concentrarme en otras cosas cuando lo considero necesario. Estaba echándole un vistazo a algunas de mis webs de citas preferidas. Una tarde aburrida con el móvil, pasando fotos de desconocidos, desconocidas y algunas bellezas a medio camino, transexuales con poca o ninguna ropa. Mi mano ociosa se deslizó por debajo de mis shorts de lycra, muy ajustados, muy muy cortos y muy cómodos para estar en casa, en busca de mi pubis depilado. La caricia era suave, dulce sin prisa humedeciéndome a un ritmo lento. Mojando un tanga tan pequeño que apenas cubría los labios y el monte de Venus. Por mí estaría desnuda del todo, pero no sé por qué aún me daba algo de vergüenza estar completamente en bolas delante de mis padres, aunque nunca llevaba mucha ropa ante ellos. Pasé a la sección de parejas en mi ciudad. Un respingo sacudió mi cuerpo. Conocía esa habitación, la cama, el edredón, hasta el estucado de las paredes y ese cuadro al fondo. Era imposible pero ahí en la pantalla estaba la habitación de mis padres. Tuve que levantarme de la cama y encender el ordenador para comprobar los detalles en una pantalla más grande. Detalle por detalle, cada mueble reflejado en el enorme espejo que ocupaba las puertas del armario empotrado. Allí en el medio de pie sobre la cama una impresionante morena. El móvil con el que se había hecho la foto tapaba su rostro de forma estratégica. Su cuerpazo voluptuoso enfundado en un body de encaje muy escaso que desnudaba su cadera y le dejaba un impresionante escote entre sus pechos talla cien. Una milf perfecta. Y yo sabía su talla por que había curioseado en sus cajones sus sujetadores. En la siguiente foto la morena con la cara pixelada vuelta hacia la cámara aparecía a cuatro patas luciendo su culazo en el tanga que la prenda dejaba. Aumenté el tamaño de la imagen en pantalla hasta poder ver una marca de nacimiento que mi progenitora tenía en la parte alta del muslo. Eso lo había visto muchas veces cuando Sara llevaba bañadores y bikinis en la playa o la piscina. ¡Joder!, sabía que mi madre estaba buena con su tripita plana y su figura de reloj de arena pero en aquellas imágenes posaba completamente lasciva. Una foto más acostada boca abajo en la que su culazo se apreciaba de maravilla. Viendo todo eso no me quedó mas remedio que reanudar la paja que había interrumpido por el sobresalto. ¡Un momento! ¿De dónde demonios había sacado Sara ese body?, no recordaba haber visto prenda tan provocativa entre su lencería y mira que la había revisado veces. ¡Será cabrona! Como una exhalación me lancé a mi propio cajón y allí estaba bien doblado y recién lavado pues yo me lo había puesto el fin de semana anterior. ¡Si a esa zorra le quedaba mejor que a mí! su cuerpo mas voluptuoso lo llevaba mejor. Sus tetas dos tallas mayores que las mías quedaban preciosas, mas de la mitad asomaba por el escote. Y su culo se veía espectacular enmarcado en el encaje. Me lo iba a dar de sí. Una foto más donde se había sacado las tetas por el escote en uve y juntándolas las amasaba con sus manos mostrando el pezón grande y oscuro entre sus dedos, ni se había quitado la alianza. Y yo me sorprendí a mi misma terminando de hacerme el dedo ante las fotos de mi querida mami y llegando a un fantástico orgasmo. Sacándome el short para dejarlo colgado de una sola de mis rodillas. Chorreando ante la pantalla de mi ordenador, mojando mi escaso tanga. Acariciando mi clítoris, llevando el dedo a la lengua para saborearme. Frotando los labios de la vulva con dos dedos y luego penetrándome con ellos hasta correrme. Las imágenes iban acompañadas de un sencillo texto donde explicaba que buscaba una chica para ella y para su marido. Una chica bisex con la que follar y que ofrecerle a él como regalo de aniversario. Todo ello era un shock para mí, por una parte me sorprendía esa actitud en mis padres que nunca se habían mostrado demasiado liberales ante mí. Tampoco es que fueran muy retrógrados, solo parecía que el sexo no les importaba mucho, vaya eso solo eran apariencias. Ni pensaba que a mi madre le fuesen las chicas hasta ese momento. Nunca la había visto mirar a otra mujer de forma lasciva o soltar un comentario sobre el físico de alguna fémina. Quizá sólo querían experimentar, y nunca habían hecho nada así, no lo sabia. Por otro lado me ofendía que buscasen fuera lo que ya tenían en casa y no se habían dado cuenta, una jovencita morbosa encantada de cumplir con todas sus fantasías licenciosas. Quizá fuera por mi causa, por mi actitud desinhibida y por la escasez de mis atuendos con los que me paseaba por casa y para salir, provocativa, por lo que habían decidido ampliar horizontes. Puede que fuera yo la que les había empujado a tener esas fantasías. Visto que ellos ya estaban abiertos a esas posibilidades era yo la encargada de que las cumplieran conmigo. No me daría ningún reparo. Es más me ponía como una moto al pensar en compartir su cama. Solo de pensar en tener a mi padre follando mi coñito mientras yo lamía el de mi madre me excitaba a punto del orgasmo. Dudaba si contactar por la página o provocarles aún más en casa hasta que no pudieran aguantar más y se lanzaran sobre mi caliente cuerpo. Pensaba en algo así como ir en top less directamente o con un tanga que dejara el culo al aire para estar con ellos. Me decidí por una estrategia mixta y hacer las dos cosas. Después de marcar su anuncio como uno de mis favoritos para meditar un poco mas en la respuesta que le daría. Empecé a seleccionar entre mi ropa lo que dejaría de usar por casa para lucir más de mí piel. Mientras hacía eso podía pensar en una buena respuesta a su anuncio. Empezar con algo neutro cómo si no me hubiera dado cuenta de que eran ellos. No saltar a la yugular y asustarlos. Cómo hacía calor la parte de casa no fue difícil. La primera vez que salí de mi cuarto sin camiseta y me puse a ver la tele con ellos con las tetas al aire a mi padre casi se le desencaja la mandíbula. - Nena ¡ponte algo encima, por favor! -¡Pero si hace mucho calor! Tú no llevas camiseta y no te decimos nada. - Pero yo soy un hombre y no tengo tetas. - ¡Si que tienes y pezones y todo! Tuvo que mediar mi madre en la disputa que iba medio en serio, medio en broma. - Tú, deja a la niña en paz. Y tú, intenta no levantar pasiones ¡hija! El tono de mi madre tampoco iba muy en serio, y además me estaba mirando los pechos descarada. Así que me salí con la mía y me pasé toda la tarde con las tetas al aire. Solo tapada con el short de lycra. Un par de horas más tarde mi madre se animó a imitarme enseñándonos a los dos sus preciosos melones. Era la primera vez que se las veía al natural de frente y tan cerca. Alguna vez había tenido un vistazo fugaz mientras se cambiaba y las había visto en las fotos de la web. Me di cuenta que ya tenia una aliada en mi propio campo. Acalló las propuestas de mi padre con un: - Como si no me las hubieras visto y tocado nunca. Al día siguiente cambié el orden de las prendas. Me puse camiseta, reducida y sin sujetador debajo, eso si. Pero de cintura para abajo lo único que llevaba era un reducido tanga rojo que dejaría ver el vello de mi pubis si me hubiera dejado alguno. Al verme así mi padre estuvo a punto de la apoplejía. Si el día antes ya le salía humo por las orejas, esa tarde al verme el culo desnudo la sangre se le fue directamente al sitio que yo pretendía. Sara volvió a apoyarme aunque no le hizo falta insistir mucho. Cuando volvió de la cocina otra vez con las tetas al aire Mario se quedó sin argumentos. Yo me pegué al cuerpazo de mi madre y le di un largo, húmedo y cariñoso beso en la mejilla. Haciéndole notar la dureza de mis tetas en su brazo. Para entonces ya tenía pensado lo que les iba a escribir por la página web. Me haría la despistada. Presentándome como una jovencita a la que había llamado la atención su anuncio y sus fotos. Al principio solo un mensaje de texto. Por las fotos publicadas en mi perfil no me reconocerían. No las había hecho en casa sino en la playa y con un bikini prestado por una amiga muy muy pequeño que mi madre nunca había visto o lavado. Lógicamente mi amiga me había dejado el reducido bañador y no solo eso. Me había hecho las fotos en las que enseñaba las tetas y el coñito apartando la tela. Yo le hice a ella algunas fotos del mismo estilo Y luego lo habíamos pasado muy bien juntas. - He visto tus fotos y me has parecido muy morbosa y guapa. Soy bisexual y me gustaría conocer a una pareja interesante. Envíe el mensaje y ese mismo día ya tuve la notificación de que Sara, suponía, había visitado mi perfil. Pero no contestó hasta que mi padre volvió por la tarde del trabajo y pudieron hablar tranquilos un rato más tarde. Eso me confirmó que no era cosa solo de mi madre, que los dos estaban en el ajo. Su respuesta me animó aún más. - Nos has parecido una chica muy sexi estaríamos encantados de conocerte mejor. Bueno, ahora tenía que subir las apuestas. Al día siguiente cuando mis padres estaban desayunando en la cocina salí de la ducha con la única indumentaria de una toalla atada en la cabeza recogiendo mi melena. Meneando las tetas y la cadera, orgullosa de mi xoxito depilado fui a recoger mi taza de café. Mi madre llevaba como única vestimenta un sencillo tanga de algodón que no le tapaba prácticamente más que los labios de la vulva. Mi padre un ajustado bóxer de lycra que empezó a abultar según yo me paseaba del frigorífico a la mesa. Era sábado y ninguno de los dos trabajaba. Mi exhibición descarada les había dejado sin palabras aunque ellos no llevaban mucha ropa encima. Al final fue Sara la que saltó pero después de un buen rato recreándose en mi desnudez. -¿No piensas ponerte nada encima? - Hace mucho calor. Luego me pondré algo fresquito. Esa semana le había vuelto a pedir prestado el bikini de las fotos a la amiga que me las había hecho. Mi amiga había pedido su precio por el préstamo que pagué encantada, nos montamos un sesenta y nueve sobre su cama. Volviendo a la mañana con mis padres me divertí torturando un rato más a Mario paseando el culito delante de sus ojos y de vez en cuando arrimándolo a su polla o a su cuerpo. O inclinándome sin doblar las rodillas les dejaba ver los labios de mi vulva. Sabía que ambos me miraban y me exponía más separando los muslos sentada a un lado de la mesa de la cocina. Cuando terminé el café pensé que era hora de terminar con la broma y ver si ellos eran capaces de reconocer el bikini. Solté la toalla y deje la melena suelta caer por mi torneada espalda. Meneando el culo me fui para la habitación a ponerme la diminuta prenda. Por el pasillo les oía. - ¿No se ha vuelto muy descarada la nena? - Déjala, es joven y tiene que disfrutar. Nosotros lo hacíamos a su edad o ya no te acuerdas. - Claro que me acuerdo y por eso esta ella aquí. Por lo bien que lo pasábamos juntos. - Creo que ella tiene más cabeza que nosotros. He visto los condones en su cajón. - Eso espero por que con lo buena que está se la tienen que comer viva. Espero que nos haga abuelos a nuestra edad. - ¡Así que tu también te has fijado!. - Como para no fijarse si nos lo ha enseñado todo. Y suéltame la polla que como salga se va a dar cuenta que la tengo empinada. - Pues claro que se va a dar cuenta si es ella quien te la ha puesto como un leño. ¿ No te gustaría que la que contestara al anuncio fuera como ella?. - Por lo que hemos visto se le parece mucho pero creo que la nuestra es más guapa. Como para que no se me ponga dura si me ha pegado el culo al nabo varías veces. Y tú tienes el xoxito empapado cielo. Ese tanga está bien mojado. Los oía desde mi cuarto pues había tenido la precaución de dejar la puerta abierta. Mientras me ponía el bikini y buscaba en el cajón el body de encaje para mi madre. Este lo llevaría en la mano pero oculto tras la espalda. Aunque hice ruido al caminar por el pasillo casi les pillo juntos metiéndose mano. Tan ocupados estaban. De un bote se separaron justo cuando yo atravesaba la puerta de la cocina. Me quedé en el quicio sacando pecho y con las manos juntas detrás de la espalda. Solo tardaron un segundo en reconocerme. A Mario se le desencajó la mandíbula mientras su polla que era lo que yo estaba mirando daba un bote bajo su pegado bóxer. Sara me miraba con una increíble cara de vicio. - Bueno parece que ya habéis caído. ¿Os gusta la chica que habéis conocido en la página web? - Cielo ya sabrás que nos preces preciosa, pero ¿como vamos a hacer esa barbaridad? Mario como siempre intentando poner un poco de cordura y cortando la diversión. Le lancé el body a Sara que lo recogió sobresaltada. Reconociendolo de inmediato con una lasciva sonrisa. Sin mediar más palabra por su parte se sacó el tanga que tenía puesto. Tan sensual como siempre empezó a ponerse la prenda que yo le había llevado. Al vivo le quedaba mejor que en las fotos. Pero mimosa me senté sobre los muslos de mi papi. Rodeé su cuello con mis brazos y empecé a darle besitos en su carrillo subiendo despacio hacia su oreja. Mi culo desnudo desnudo por el mínimo tanga estaba muy cerca de su durísima polla. Mi madre una vez que había admitido que no le disgustaba la idea poniéndose mi body me había dejado a mi suerte. Igual debía haber empezado con ella a solas y luego entre las dos intentar convencer a mi padre. Pero ya no podía echarme atrás. Al llegar a la oreja de Mario la besaba y lamía mientras le decía. - ¿Para qué vas a buscar fuera lo que ya tienes en casa? ¿Quién te, os va a querer más que yo? - pero si te doblamos la edad. ¿Como te vas a fijar en nosotros? Poco a poco se rendía, ya no decía que era mi padre. Mientras le pasaba mi teta apenas cubierta por el pequeño sujetador por su torso poderoso. Frotándome descarada con su cuerpo. - Vosotros estáis muy buenos, cualquiera de mis amigas o chicas o chicos de mi edad follaría con vosotros. ¿Y no era eso lo que pedíais por Internet? - Bueno si, pero teníamos pensado alguien más mayor. De unos treinta o algo así. -¿Y no es mejor lo que tienes encima? papi. Por fin puso sus manos sobre mi piel. Echó mano a mi culito y se rindió a la evidencia. La otra mano acariciaba mi muslo con ternura y cariño. -¿Seguro que tú lo quieres? cielo - Nunca había estado tan convencida en mi vida. Echó una mirada por encima de mi hombro a mi madre que le sonrió para darle ánimos. La mano del muslo subió a mis tetas que dejó al descubierto apartando las copas del sujetador. Pellizcó con suavidad mis pezones mientras su boca ya liberada de complejos buscaba la mía. Le di mi boca, mi lengua y mi saliva. Y puse todo mi corazón en ese beso, y mucha lascivia. Acariciando su cabeza, revolviendo su cabello dejé que nuestras lenguas se cruzaran dejando caer saliva sobre nuestros pechos desnudos. Sus fuertes manos acariciaban con ternura la piel de su hija. Sara mirándonos había apartado la tela del body de su coñito. Como en alguna de las fotos que había visto se estaba haciendo un dedo, excitada por lo que hacíamos. -Ya que nos hemos decidido. ¿Por qué no volvemos a la cama? Nos dijo mi madre. Mario me cogió en brazos como cuando de niña me llevaba dormída a mi cama. Pero esta vez con mis brazos rodeando su cuello me llevaba a la suya. Sara caminaba detrás esperando su momento para colaborar. Estaba deseando quitarle el boxer a su marido. Lo hizo en cuanto este me arrojó sobre el colchón. Aún estaba deshecha, su olor, su sudor, el de ambos, todavía impregnaba la sábana. Me los quedé mirando mientras mi madre le bajaba el calzoncillo a mi padre y de allí saltaba dura como acero templado su polla. Le puso una mano en el pecho para que se quedara quieto mirándonos. - Ahora me toca a mí. Sara se vino encima de mí, con sus tetazas aún cubiertas por el encaje sobre las mías. Ahora era ella la que buscaba mis lascivos besos. Su lengua cruzándose con la mía y dejando caer saliva en mi boca. Nunca, ni en mis mas viciosos sueños hubiera pensado que mi madre pudiera ser tan guarra, hasta que vi la página web, claro. Ansiaba volver a mamar de esos pechos. Así que bajé los tirantes de la prenda para desnudarlos. Haciendo que se incorporara lo justo para mordisquear esos pezones duros y que asomaban casi un centímetro. Ella aprovechó para librarme del sujetador que completamente descolocado ya no tapaba nada de mis tetas. Mí padre sin perder detalle se acariciaba el nabo con parsimonia esperando por un agujero en el que meterlo. Ahora era la lengua de mi madre la que recorría mi piel bajando por mi anatomía. lamiendo mis axilas suaves, besando mis tetitas, metiendo la lengua en mi ombligo. Seguía despacio haciéndome desear más de su experiencia con chicas. Separando bien los muslos dejé que se acomodara entre mis piernas. Las levanté para darle cómodo acceso a toda la zona. Enseguida ella agarró mis nalgas. Un segundo más tarde tenía su lengua entre los labios de mi vulva buscando el clítoris. Y yo gimiendo como una loca. Bajó por el perineo hasta clavarla en el ano. Y así me corrí, como no lo había hecho nunca. la carita de mi madre con mis jugos y soltando un grito que esperaba no hubieran oído los vecinos. -Ven papi, arrima esa polla que quiero probarla. Se arrodilló sobre el colchón junto a mi cabeza mientras mi madre seguía en busca de mi segundo orgasmo. Una larga lamida a sus testículos le hizo soltar un fuerte gemido. Me dediqué un buen rato a chuparlos como mis caramelitos. Antes de subir con las lengua por el tronco de la polla. Aquello estaba duro, marmóreo. Era un gustazo recorrerla con mi lengua. Lamerla como si fuera un polo de helado. Hasta que pude meterme el glande en la boca. Apenas me cabía nada más, dado su tamaño y consistencia. Jugaba con la lengua acariciándolo y apretándolo contra mi paladar. Pero lo quería en mi coñito, aunque deseaba probar el sabor de su semen. Lo necesitaba primero en mi chocho. Mi madre previsora había sacado condones de su cajón. A saber con quién los habían usado pues ella tenía hecha una ligadura de trompas hacía unos años. O puede que como el body fueran un préstamo de mis cajones. Si me descuido no llego a ver como se lo calzó con una inusitada pericia. Tuvimos que reorientarnos. Para poder disfrutar las dos de las atenciones de mi padre. Sara me dejó la polla encantada. Lo hicimos tumbar boca arriba y yo despacito me fui clavando su rabo en el chichi. Dejándome caer sin prisa sobre su cadera. Disfrutando cada segundo de aquel momento inolvidable. Mi madre más acostumbrada a que la acariciara fue a sentarse sobre su cara. Dejando que Mario la acariciara con la lengua. Su coñito y culo recibió sus atenciones. Nosotras de frente nos mirábamos a los ojos con cara de lobas. Un segundo antes de que yo lo hiciera Sara se lanzó a lamer mi lengua y meter la suya en mi boca hasta la campanilla. Aún pude saborear algo de mis jugos entre sus labios. Sus manos no paraban de acariciar mis tetitas duras y las mías de amasar sus voluptuosos melones. Mientras iba de orgasmo en orgasmo con la polla de Mario clavada en mi interior. Mis nalgas apoyada en sus muslos, notando sus huevos casi en mi ano y moviendo mi cadera adelante y atrás. Sé que mi madre se estaba corriendo tanto como yo pues a cada orgasmo corría el riesgo de perder la sin hueso entre sus dientes. Así perdía el control, cerrando la boca sobre mi lengua. Al fin mi padre se corrió dentro del condón, dentro de mí y ambas nos derrumbamos a sus costados sin dejar de acariciarnos los tres. - Ha sido maravilloso. Sois unos amantes excepcionales. ¿Como es que nunca me había dado cuenta de que os gusta tanto el sexo, - Siempre hemos tenido cuidado de hacerlo cuando no estabas, o fuera de casa o bien dormida. Pero siempre nos ha gustado mucho y lo hemos disfrutado. - Pero seguro que no es el primer trio que hacéis. - Hacia tiempo ya. Pero si hemos estado con más gente en una cama. A veces más de uno a la vez. Me estaba quedando ojiplática con esas confesiones y quería enterarme de todos los detalles. Además de esperar a que mi padre se le volviera a poner dura para disfrutarla de nuevo. También deseaba comerle el coñito a Sara. Lo que en realidad fue algo simultáneo. Mientras saboreaba a Sara, el aparato de Mario al vernos juntas recuperaba la verticalidad. No he de decir que repetimos muchas veces cuando nos apetecía tener sexo en casa. Que yo he llegado a disfrutar de algunos de sus amigos y ellos de los míos. Ver a mi padre chupando otra polla o follando un culo de chico ha sido de lo más morboso que me pasado nunca. Aún más que los tríos con los dos y ya es decir. .

sábado, 1 de mayo de 2021

El tanga rojo, los hermanos y Hada

Trabajaba en una tienda de ropa. He tenido muchos trabajos. Incluso a temporadas y cuando escasea el dinero de scort y stripper. Sobre todo para pagarme las operaciones. Me gusta el sexo tanto o más que a cualquiera. Pero aquel verano me ofrecieron sustituir a una amiga en sus vacaciones en una tienda de ropa de putón, digo para adolescentes salidas. Aquella aburrida tarde de agosto se animó de repente cuando entraron aquellos dos dos jóvenes guapitos y muy parecidos. La primera impresión fue que eran novios ya que se trataban con mucho cariño y él tenia la cara de sufrimiento de todo chico que acompaña a su novia a comprar ropa. Él rellenaba su vaquero con un culo duro pero no muy grande y un respetable paquete. La camiseta ajustada marcaba un torso no demasiado musculoso, mas bien delgado y fibroso, rubio ojos azules y una preciosa sonrisa en los labios sensuales y gruesos. Ella ya venía sexi, también rubia y de ojos azules pero una larga melena enmarcaba su carita, su recta nariz y sus labios que invitaban al beso. Por debajo de ello sus pechos se marcaban duros y cónicos en un fino top sin espalda y el vientre plano que asomaba entre esa prenda y una falda cortísima vaquera de la que salían dos preciosas morenas y largas piernas. Al subir al piso de arriba buscando más prendas ambos pudimos espiar su duro y precioso culo desnudo al completo y el trozo de tela que decía llamarse tanga cubriendo su vulva. Casi me lesiono el cuello al mirar hacia arriba. Yo en cambio morena, también con el pelo largo los labios finos y la nariz mas ancha. Mis tetas operadas encerradas en un sujetador negro de encaje y una profesional blusa blanca. De la que abrí dos botones más del escote al verlos entrar. Mis piernas trabajadas en el gimnasio con mi culo prieto y el tanga de fina lencería negro que encerraba mi polla en una falda de tubo negra de imitación de cuero bien ajustada a mis muslos. Me dirigí a ellos con mi mejor sonrisa en mis labios con el carmín mas rojo que había podido encontrar en la perfumería de al lado. - ¡Hola! Me llamo Hada, ¿puedo ayudaros? Fijándome en que la mano de él descansaba en la cadera de ella justo donde la escasa falda dejaba paso a su bronceada piel. Pensé que ya venían cariñosos de la calle. - Yo soy Marta y él Juan. Me respondió, simpática, con una preciosa sonrisa. Ella, Marta, como se presentó venia dispuesta a quemar la visa de Juan y además pidiendo las prendas mas sexys que podíamos encontrar. Mi compañera tenía prisa así que le dije que cerrara la puerta cuando se marchara dejándonos encerrados a los tres dentro y sin prisas. - No te preocupes por nada, voy a hacer una buena venta. Busqué el mini short mas pequeño que había en la tienda, le dejaría casi la totalidad de los cachetes al aire. Cuando ambos se lo vimos puesto con la mitad de su culo respingón al aire ambos la admiramos boquiabiertos. Me fijé en que Juan también le echaba vistazos a mi jugoso escote, así que procuré lucirlo un poco mas. En un descuido me coloqué los pechos justo a punto de asomar los pezones por encima de la blonda negra. Con los botones que llevaba sueltos ya hacía rato que podía ver el encaje de la prenda. Y estaba pensando en como deshacerme de la falda. Charlando con él, mientras ella estaba en el probador, por fin descubrí que eran hermanos en realidad. Eso explicaba las miradas que él me echaba o como su mano se apoyaba en mi brazo cuando me acercaba. Pero no los gestos tan cariñosos cuasi lascivos con Sara o sus besos en los labios. Aunque desde luego con mi secreto escondido entre los muslos no era yo quién para juzgar a nadie. Le saqué un top aún mas pequeño que el que llevaba antes, apenas algo mas grande que un sujetador. No terminó de cerrar la cortina. Desde mi ángulo pude ver sus perfectas tetas desnudas. Eran cónicas bronceadas, como si nunca se hubiera puesto el sujetador de un bikini por encima de ellas. Con lo que las prendas que se probaba solo podían enseñar su piel perfecta. Les ofrecí sacar un par de camisetas de rejilla para él, trasparentes y muy pegadas. Se las puso delante de nosotras quitándose la que traía puesta en medio de los percheros. Estábamos en el piso de arriba y no se nos veía desde la calle. Así animada ella hizo lo mismo cuando se iba a poner una camiseta con la foto de un musculitos desnudo pegada que marcaba de maravilla sus erectos pezones. Era más grande y tapaba más, pero la tela era increíblemente fina y marcaba todo. Él me arrojó una igual y me dijo: -¡pruébatela ! Sin pensármelo dos veces, dejé junto a la caja registradora mi blusa blanca y el sujetador negro. Mis tetas operadas no desmerecían las suyas y cuando me lo puse, la cogí de la cintura y nos coloqué frente al espejo para que nos pudiéramos ver a gusto. Lado a lado estábamos impresionantes. Y el que nos miraba guapísimo. Se le escaparon unos piropos que fueron para ambas, halagos que habrían sonrojado a un camionero y que su hermana acepto con una sonrisa. Yo también evidentemente. Acercándose a él de frente y echándole los brazos al cuello le dio un morreo con lengua que en otras circunstancias me habría escandalizado. Veía sus lenguas jugando ya en la boca de uno o del otro o las dos fuera de los labios con hilos de saliva entre ellas. Sara tendió la mano reclamándome, la tomé con la mía y me juntó a ellos tirando de mí hasta que mi lengua se unió a las de ellos. Rodearon mi cintura apretándome contra sus cuerpos. Su saliva resbalaba por mi barbilla. Y mi lengua buscaba las suyas fuera de las bocas. Echó una mano al rotundo culo de Sara amasándolo a placer. Agarrando la piel de sus nalgas por debajo del borde del short. Yo hice lo mismo y le agarré la otra nalga. Nuestras manos se rozaban sobre la suave piel de Marta. El pantalón del hermano no me permitía tocar su piel pero si apreciar la dureza de sus glúteos. Mientras ambos intentaban subir con poco éxito mi falda, lo que se lo impedía era su estrechez y la amplitud de mi cadera. Lamiendo la orejita de la chica le dije que lo intentara con la cremallera. En cuanto soltó el botón y bajó la cremallera la falda cayó sola al suelo descubriendo el encaje de mi tanga y la durísima polla. Ninguno de los dos se escandalizó al mirar hacia abajo y ver como asomaba por el lateral de la prenda. Más bien pusieron cara de morbo. Las dos manos que no tenían rodeando mi cintura y culo las pusieron en mi rabo, él alcanzó primero el tronco y Marta echo mano a mis huevos. Me acariciaban con suavidad y ternura excitándome aún mas de lo que ya estaba. Acerqué mi boca a la oreja de Sara y lamiendo su oído le dije que allí sobraban pantalones si que primero fuimos a por los de él. El slip que apenas cubría una polla tan dura como la mía también cayó enseguida liberándola a nuestras caricias. Solo quedaba el de la hermanita del que se liberó sola arrastrando con el short el minúsculo tanga. Por fin pude ver el coñito depilado de mi nueva amiga. Todos nos libramos de las camisetas y mientras me empujaban al sofá del fondo de la tienda. El sitio más cómodo, donde los novios sufridores esperaban a que sus parejas terminaran las compras. Mi tanguita quedó roto entre los dedos de Juan dejándome desnuda del todo. Sus manos nos tenían agarradas por los culos mientras nos besaba alternativamente. Nosotras sujetábamos su pene que ya empezaba a necesitar en mi culito. Pero Marta no se iba a conformar con las cosas habituales. Sabiendo que se folla a su hermano podía haberme imaginado que la chica era una pervertida. Riendo empujó a Juan al sofá y le levantó las piernas. Yo pensaba que me estaba ofreciendo ese pétreo culito para que lo penetrase. Pero fue ella la que se agachó y se puso a comerlo. Su lengua pasaba por toda la raja, se clavaba en el ano. Sus babas resbalando por su culo, lubricándolo y empezó a follar a su hermano con un dedo y luego dos. Yo podía agarrar el pene y los huevos y acariciarlos despacio para que no se corriera pronto. Me hizo un hueco para que yo también usara la lengua y los dedos en carnes tan prietas. En ese momento ella agarró mi rabo. Estaba claro que ella era la que más morbo se gastaba. Y apostaría que la más flexible de los tres. Cuando quise darme cuenta me estaba haciendo una de las mejores mamadas que me han hecho, arrodillada a mis pies. No solo tenía mi rabo en su boca, con la saliva que le sobraba lubricaba mi ano. Se notaba su experiencia con ello. El dedo me entraba más de dos falanges haciéndome ver las estrellas. Mi experiencia también se notaba al no correrme con todo lo que notaba en ese momento. De vez en cuando tenía que separar la cara del culo de su hermano para gemir y suspirar. Haciendo de mamporrera llevó mi polla al culo del chico. Pero no me dejó terminar allí. sujetando mis huevos depilados y suaves solo me dejó bombear unas pocas veces. Era estrechito. Mi rabo se sentía ajustado, apretado allí dentro. Pero no me dejó correrme. Me separó de su chico. - Quiero ver como te folla. No te importa. ¿Verdad? Supongo que le daba morbo ver como mi polla me golpeaba el vientre mientras Juan me tenía bien cogída de la cadera y me bombeaba el culo. Así que me puso delante de él a cuatro patas apoyando los brazos en el sofá y sujetando esa polla entre mis nalgas. Al principio no me penetró, solo la movía por la raja poniéndome más cardíaca todavía. Suavemente se deslizó dentro de mí, lubricada con la saliva de Marta, abriendo mi ano, sujetando mi cintura con sus fuertes manos. Suave y tierno, dulce y todo un caballero. Su dureza abriéndose camino en mi interior me hizo abrir la boca en un gemido de placer. Momento en que ella aprovechó para colocarme el dulce coñito ante la cara. A cada empujón de la polla yo clavaba la lengua entre los labios de su vulva saboreando sus jugos. Buscando el clítoris y haciéndole suspirar cono su hermano a mí. Pero ella también quería un rabo dentro y el mío estaba libre en ese momento. Todavía no se como nos recolocamos. Tenía muy claro que ella era muy flexible. Cómo ella se abría tanto de piernas tumbada sobre el brazo del sillón. Y cómo sin sacarme la polla de Juan del culo conseguí ensartarla mientras ella me clavaba la lengua hasta la garganta. Era él quien nos movía a las dos. Su cadera me empujaba a mi y yo me clavaba en ella apretando sus pechos entre mis manos. No sé como no me corrí en ese instante con todo lo que sentía. Logré aguantar lo suficiente para que Sara tuviera su primer orgasmo pero en ese instante con ella apretando mis tetas me derramé en su interior con una de las mejores corridas de mi vida. El hermanito aún no se había corrido en mi culo pero ella estaba ya lamiendo mi polla untada de sus jugos y mi semen. El sacó su taco de mi interior y se lo limpiamos entre las dos con unas toallitas húmedas. Él también aguantaba como un campeón. Yo quería ver el incesto. Quería verle penetrar a su hermana. Verlo en primer plano y ayudar, guiando el hermoso falo entre los labios de una vulva que un instante antes habían rodeado el mío. Con dos de mis dedos los mantenía separados mientras con la otra mano sujetaba la polla y la iba guiando dentro de su hermana. Cuando llegó al fondo le acariciaba los huevos depilados y el clítoris de Marta. Los besaba a los dos clavándoles la lengua hasta el fondo de sus bocas, acariciando sus cuerpos incestuosos y deliciosos. Poniendo mis tetas en boca de ella que las lamía y acariciaba besaba y mordía. Dejé que el se corriera por fin dentro de Sara. Ahora tuve que demostrar yo mi flexibilidad. Para lamer los jugos de ambos, arrodillada entre sus muslos. Mientras el rabo se iba quedando flojo despacio aún dentro de su hermana. Volvimos a compartir los sabores y las salivas en un nuevo beso, las lenguas juguetonas y sus manos recorriendo mi cuerpo, mis tetas y mi culo. Mas relajados sentados en el sofá pero sin dejar de acariciarnos me contaron mas detalles de su relación. De como habían empezado a follar y como lo hacían sin celos con quien se cruzaban. Él se arrodilló entre mis muslos para comerme mi polla. Ver como ese chico tan guapo me hacía una mamada tan buena mientras su hermana me lamia las tetas fue algo maravilloso. Mientras ella me acariciaba y yo les contaba detalles de mi vida, de como empecé a hormonarme y me operé los pechos y de como follaba con quien me cruzaba sin prejuicios. Es evidente que la venta fue espectacular. Se llevaron todo lo que nos habíamos probado y algunas cosas más. Ellos volvieron más veces a la tienda mientras yo estuve de suplente. siempre por las piernas más sexis y lujuriosas. Pero no hemos dejado de vernos de vez en cuando para renovar todo lo que hicimos.

miércoles, 28 de abril de 2021

Halcón Millonario

. En el Halcón Millonario no hay mucha intimidad. Es una nave estrecha y vieja y se necesita casi todo el espacio disponible para la carga, claro. Así que llevar pasajeros es un incordio. Ya es bastante sacar pelos de Cookie del desagüe de la ducha. Como si el resto de los sistemas no se estuvieran cayendo a pedazos. Así que le vendrían bien el montón de créditos que el guapo chaval y el viejo le ofrecían por el viaje. Y es que Man no le hacia ascos a un culo bonito y a una cara guapa fueran de quien fueran. Pero con el viejo brujo siempre encima del chico y al asomarse alguna vez al camarote comprobó que esto era literal, no había forma de hacer una aproximación. Y encima los dos malditos robots siempre en el medio, estúpidos cotillas mecánicos. El contrabandista estaba deseando sentar al joven en sus rodillas para enseñarle a pilotar la vieja nave. Pero empezaba a pensar que tendría que seguir sentándose él sobre los poderosos muslos peludos de su copiloto. Las cosas se complicaron aún más después de escapar por los pelos de la horrorosa estación de batalla imperial. Por lo menos se habían librado del viejo y lo habían cambiado por la pizpireta morena. Una gran mejora estética a juzgar por los cánones de Man. La tensión del combate y la adrenalina se disipan despacio mientras la morenita se paseaba por el poco espacio disponible rozando sus tetitas puntiagudas apenas cubiertas por el vestido blanco de gasa semitransparente con todo el mundo. Man sabe que en algún cajón hay guardado un bikini de chapa, ganado en alguna timba a un alienígena que le quedaría de maravilla. El cookie la admiraba con la estolidez propia de su especie. Los dos hombres babeaban tras su estela y los robots perdían aceite. Mientras el piloto se ponía nervioso al ver la sensual y escasa lencería de encaje secándose en los conductos del hiperimpulsor. El tanga blanco y el sujetador cristalino apenas tapaban los duros pezones y el culito respingón bajo la gasa del vestido. Y esos días ni siquiera los llevaba. En el estrecho corredor que lleva a la cabina la princesa le pasa al muchacho las nalgas por la polla que al instante responde poniéndose muy dura a la vez que su cara toma un tono grana. Lo provoca descarada pero el muchacho tiene una experiencia limitada. Hasta ese momento solo había follado con su mentor y ese acoso lo agobia. El contrabandista se levanta en ese momento del sillón de piloto encontrándose con su ruborizado y casi virgen pasajero en el estrecho corredor. Menos mal que están en el hiperespacio y no hace falta manejar los controles, basta con computar la trayectoria. Bueno, casi virgen con mujeres, por que el viejo bien que le daba candela en cuanto hacían un descanso en los entrenamientos. Aprovechó el momento, la oportunidad la pintan calva, y echó mano a su bragueta agarrando por encima de la tela vestuario blanca el duro pene de su pasajero. Que se puso aun mas duro con un jadeo de sorpresa. A su alrededor la vieja nave crujía, vibraba, resoplaba y hacia extraños ruidos como el robot sexual de una ninfómana. Lesa miraba la escena con cara de morbo, mientras Kike agarraba a Man por el cuello y le clavaba la lengua hasta la garganta. Lo hacía con ansias de virgen cachondo buscando la saliva del piloto. La chica seguía contemplando a los dos chicos que se sobaban mientras levantaba despacio la parte de delante de su falda descubriendo sus torneados y bellos muslos y al fin su perfectamente depilado pubis. Una princesa siempre debe estar preparada para todo. Los dos androides también miraban la escena encajados bajo el afuste del cañón láser de babor. No podían hacer mucho ruido o se delatarían como mirones. Empezó a acariciar los labios de su vulva con suavidad. Man devolvió el beso jugando con la lengua del rubio. A la vez bajaba sus mallas blancas desnudando el rabo y el culito duro. Los dedos de la chica se introducían el su vulva o se deslizaban por sus labios. Estaba muy excitada por el bello espectáculo que contemplaba. La otra mano amasaba una de sus tetas por encima del trasparente vestido blanco pellizcando el duro pezón. Sin perder detalle del espectáculo que le daban los dos hombres. El piloto acariciaba con suavidad la polla de su pasajero cada vez mas dura mientras la saliva de ambos resbalaba por sus barbillas a la ropa que aún les cubría. El rubio echando un vistazo a la princesa dejó de perder el tiempo y le arrancó la ropa a Man. Empezó por el chaleco que siempre llevaba y que al muchacho le oscura horrible. Y todo eso en medio del pasillo que lleva al puente, entre el hipermotor y el replicador de comida, no se han molestado en buscar un camarote. Abrió la camisa blanca. Se inclinó a lamer y mordisquear sus pezones oscuros en el pecho depilado, agarrando con las dos manos el culo del dueño de la nave. Amasando sus nalgas, las abría suave pero firme buscando con el índice el agujero del ano. Kike tenía suficiente experiencia con hombres como para saber lo que les gustaba. Un gemido se le escapó al piloto cuando lo encontró. Ya tenia dos dedos dentro del culo prieto del piloto cuando se arrodilló ante él para pasar la lengua por sus huevos y tronco duro arriba hasta el glande. Apoyando la espalda en el hipermotor cuando se metió el tanga de la princesa en la boca para ahogar sus gemidos. Ya lleva días cachondo por la presencia de sus dos bellos pasajeros. Así que al poco notó como el semen subida por su polla hasta la ansiada lengua del rubito donde quedo depositada y notando aun dos de los dedos de este clavados en su culo. Kike se incorporó mirando a la princesa que se acercaba a ellos sinuosa y con mirada lasciva. Para juntar sus labios con los del chico y buscar con la lengua dentro de la boca de este los restos del semen del piloto. Se unen los tres en un lascivo beso cruzando las leguas y compartiendo la abundante corrida los dos chicos deslizaban sus manos por el duro culo de la princesa. Man por fin se decidió a abandonar el compartimento del hipermotor y llevarles a su camarote para seguir la fiesta en un sitio mas cómodo y donde el cookie pudiera verles y masturbarse. El único lugar así era su camarote con una cama enorme necesaria para acomodar la enorme masa de Chicuacua. Así podrá albergar la pequeña orgía. Ya han perdido la mitad de la ropa por los corredores de la nave. Y los dos hombres terminan de arrancársela al cruzar la escotilla de acceso. La princesa entra tras ellos ya sin el vestido, solo con sus tacones altísimos y se acerca a la cama. El enorme cuerpo del cookie ocupa la escotilla al completo así que los robots no tienen más remedio que conectarse al sistema de vigilancia para ver la escena. La princesa se tumba boca arriba y empieza a acariciarse ella misma provocando a los chicos. Sus manos recorren los durísimos pechos, el vientre plano bajando despacio hacia el pubis. Pero no pueden llegar allí. El sitio ya está ocupado por dos bocas que la comen cruzando las lenguas sobre el clítoris. Sus pollas vuelven a estar durísimas al fin y al cabo en una galaxia muy muy lejana a los hombres las erecciónes les duran horas. Chicuacua pajea despacio su enorme garrote mirando el espectáculo pero sin intervenir. Es capaz de controlarse y dejar a la demás los papeles protagonistas en la escena. Los chicos están haciendo correrse a la princesa una y otra vez y solo usando sus lenguas. Pero se deciden a cambiar de postura. Man se acuesta boca arriba en la cama. Lesa se le sube encima para meterse la polla del piloto en el coño. Kike con su experiencia con hombres es el ideal para perforar el culito de la realeza. Empieza lamiéndolo para lubricarlo. Con su lengua no sólo alcanza el ano de la chica también los huevos del capitán. Y se sube sobre los dos para penetrar despacio pero firme el ano que se le ofrece. No les cuesta sincronizarse y se mueven despacio para no perder ritmo. Pero el placer que sienten, el sexo que comparten hace que giman, que suspiren, hasta babean rociando a los demás de saliva. La princesa de corre incansable teniendo las dos pollas dentro. Dos bocas besándola con sus lenguas lamiendo su piel. Al final los dos hombres se corren en su interior llenándola de semen. Otra enorme ducha del mismo elixir les llega desde la escotilla donde el cookie se corre sin parar lanzando gigantescos chorros de lefa sobre los tres cuerpos de la cama. En el puesto de seguridad del puente los androides han dejado un enorme charco de aceite en el suelo. El viaje en busca de la rebelión sigue de forma igual de placentera, aunque se descubre que el rubito y la princesa no es que sean hermanos, es que son mellizos. Que su padre es uno de los malos malosos y que los persigue para follárselos. Casi nadie sabe qué la espada que el viejo le dio a Kike en realidad es una gran forma fálica para dar placer a todo el mundo. .

domingo, 18 de abril de 2021

Fontanero

Me abrió un chico como de unos veinte años. Apenas vestido con un pantalón de deporte blanco tan fino, corto, y ajustado que marcaba una polla preciosa. Además del resto de su cuerpo delgado con músculos finos, bronceado y guapo a rabiar. Moreno con el otro corto y unos preciosos ojos azules. No pude dejar de admirarlo de abajo arriba aunque él me sometía al mismo escrutinio. Mis piernas musculosas saliendo de un vaquero recortado y mis brazos fuertes de una camiseta de tirantes. El vientre plano como una tabla de lavar, mi pecho de barril y mi cara, hasta mis ojos azules clavados en los suyos pardos y en su cuerpo fibrado. -¡hola!. Creo que tenían un aviso. Un desagüe. -¡Ah! Si, ven por aquí. Con la caja de herramientas en la mano lo seguí sin perder de vista sus prietas nalgas moviéndose armoniosamente mientras caminaba. Me condujo hasta un enorme y sibarítico baño con jacuzzi incluido. Un desagüe atascado no planteaba mayores dificultades pero me gustaba la compañía y me lo tomé con calma. Parecía que estábamos solos en la casa y el chico se quedó conmigo sentado en un inodoro y charlando. Se presentó como Marcos y yo le di mi nombre estrechándonos la mano un momento mas largo del necesario, pero placentero para ambos. Conseguí sonsacarle que efectivamente estamos solos. En un descuido al aflojar una junta conseguí empaparme la camiseta evidentemente adrede. Tengo el suficiente dominio de mi oficio como para que esas cosas no me pasen por accidente. -¡ups! Aunque con la temperatura reinante no había ningún problema por estar calado él me dijo que me sacara la camiseta para no resfriarme. Así de todas formas simplemente quedaríamos vestidos iguales. Así que la agarré, me la saqué por la cabeza y la dejé sobre el lavabo. Pasando cerca de él en el proceso y secándome con ella el pecho y la cara. Luciéndome todo lo que podía. -¿Vas al gym? Me preguntó. -no, solo trabajo duro, tu si que parece que te machacas bastante. -bueno hago lo posible, normalmente prefiero nadar, pero para no hacer ejercicio tu tienes un buen cuerpo. Diciendo esto mientras doblaba un brazo para probar el bíceps. -¿Puedo tocar? -pues claro. Así que pasé una mano por su brazo medio acariciando, medio apretando. El puso su mano en mis abdominales siguiendo sus formas marcadas. -estos los tienes bien. -gracias, pero debería volver al trabajo, el placer para después. - Eso espero. Sonriéndole. En una difícil postura bajo el lavabo, le pedí que me alcanzará una herramienta. A lo que accedió de inmediato rozando mis dedos con los suyos al entregármela. El tacto fue suave, casi sedoso. Al poco rato me ofreció un refresco y casi de inmediato regresó con dos latas en la mano. Al tenderme una volvimos a rozarnos. La suya debía estar agitada pues al abrirla la presión hizo saltar el líquido sobre los dos volviendo a empaparnos. Nos reímos al volver a estar empapados. El pasó la mano por su pecho extendiendo el dulce refresco por su piel bronceada y luego se llevó un dedo a los labios para lamerlo. La situación era morbosa a tope. Le pregunté: -¿Puedo? Y yo también pasé un dedo por su pecho, muy cerca del pezón y luego me lo llevé a los labios, una vez rota la barrera, él cogió mi mano entre las suyas y se llevó ese mismo dedo a su boca lamiéndolo y jugando con él. Me acerqué mas a él, puse una mano en su cintura sobre su piel y quitando mi otra mano de su cara busqué su lengua con la mía. Durante unos segundos largos juguetearon amistosas para meterse en la boca del otro. Noté su lengua recorriendo mis dientes y yo clavé la mía lo mas dentro que alcanzaba. Yo estaba sudado, él pringoso de refresco y el jacuzzi parecía que nos llamaba. Así que bajé su pantalón de deporte hasta los tobillos y con un leve azotito en su duro culo, le dije: -¡Ala!, a la ducha. Se giró mostrándome el culo bronceado del todo. Le solté un segundo suave azote a la vez que lo seguía hasta allí. Mientras se llenaba de agua con él sentado en el borde se puso a terminar de desnudarme. Yo de pie frente a él. Abrió mi vaquero y lo bajó despacio acariciando mis muslos en el proceso. Lo dejó caer y me libré de él de una patada a la vez que de mis sandalias. En el ajustado bóxer que llevaba se marcaba mi polla bien dura colocada hacia mi derecha. Lo contempló un momento y por fin sin que usara las manos, con los dientes agarró la goma de la prenda y la libero de su prisión. El gayumbo quedó justo bajo mi culo duro. Acercó la cara y aspiró fuerte por la nariz. -huele a macho, a sudor. -tu hueles de maravilla y me incliné a besarlo. Levantó la cabeza y según me inclinaba veía entre sus muslos su polla apuntándome directamente a la cara. No pude resistirlo y mientras nuestros labios volvían a juntarse, estiré la mano y me hice con ella. Acariciándola con mucha suavidad, los huevos suaves todo bien depilado. En realidad estaba depilado del todo y su piel era tan suave como si lo hubiera hecho un rato antes. Poco más tardó en desnudarme del todo, sacando mi calzoncillo por los pies y dedicarse a acariciarme a mí como yo lo estaba haciendo con él. Descubrió que yo también me depilo pero me había dejado una tira justo encima del rabo. Por fin pudimos meternos en el agua. Seguimos acariciándonos esta vez recorriendo nuestras pieles húmedas con gel de baño. Dándonos lengua y cruzando las pollas duras. No podía dejar de acariciar su culo y meter un dedo con el gel y el agua en el ano. Primero uno, luego dos, cada vez que lo metía él casi me mordía los labios o la lengua. Se me giró dándome la espalda y dejándome el culo bien cerca. Lamía su nuca mientras seguía dilatando su ano con mis dedos. Bien limpito me alcanzó el aceite de baño y eché un buen chorro en su espalda dejando que resbalara por su columna y metiéndose sólo entre sus nalgas donde mis dedos lo repasaban por el ano. Él lubricó mi polla con sus manos tiernamente casi sin girarse, solo echando aceite. Y pasando una mano entre sus muslos tiraba de mi rabo conduciéndolo, guiando y apoyando el glande en la entrada que había estado dilatando con cuidado. Empujé suave, no quería dañarlo y suavemente y sin parar se fue clavando hasta los huevos hasta que sentí la suave piel de sus nalgas apoyada en la zona depilada de mis muslos. Los dos lanzamos a la vez un grito de placer. En ese inoportuno momento se abrió la puerta de repente. El grito debió haberla alertado. Entra una chica en tanga y una corta camiseta. Muy bonita, y muy parecida al chico que yo tenía entre mis brazos. Su negra melena le llega justo a la pezones, marcados en la fina tela de la prenda, y sus preciosos ojos azules nos miran con deseo y vicio. diciendo: -Hola hermanito. Me parece muy mal que diviertas solo. - No me habías dicho que teníamos una compañía tan agradable. -¿Me vais a reñir los dos? Silvia, Únete y deja de decir bobadas. Según se acercaba al jacuzzi se fue sacando la camiseta con lo que pude ver sus durísimas pero no muy grandes tetas. Al llegar a nuestro lado agarró la polla de Marcos apartando la mano que yo tenía allí y me dio un morreo de campeonato. Un beso guarro con mucha lengua que igualó a los que me había dado su hermano. Con la mano que había apartado del duro nabo tiré del tanguita de la belleza para intentar sacárselo. Pero la prenda era tan endeble que me quedé con ella entre los dedos. Me limité a arrojarlo al suelo y poner esos dedos en su vulva que parecía un horno. Suave, húmeda y muy muy caliente. Nuestra saliva resbalaba hasta la espalda de Marcos al que seguía teniendo empalado. Pero ya no podía parar, tenía que correrme, tenía que dejar mi lefa en ese culito tan duro. Silvia demostró se tan morbosa como cualquiera de los dos. Según la sacaba de tan acogedora gruta se arrodilló entre los dos y separando las nalgas de su hermano con las manos empezó a comerle el ano y lamer mi semen que rezumaba. Acariciaba a la vez los huevos del chico para no dejar que perdiera la importante erección que llevaba. Nunca me hubiera imaginado tan incestuo proceder, pro ahí estaba ante mis ojos. Marcos fue el que se hizo cargo de mi polla, aprovechando que estábamos en el agua le dió un lavado rápido y se la metió en la boca para terminar de exprimirla. Como él aún la tenía dura Sonia quería su ración. - Vamos hermanito ahora me tendrás que follar tú. Es toda una organizadora, hizo sentar a su hermano en el escalón de la bañera y ella se le subió encima. ¿Adivináis donde me puso a mí? pues entre los dos de pie. Mientras ella me daba una de lar mejores mamadas de mi vida chupando mis huevos y toda la polla Marcos de dedicaba a lamer mi culo y follármelo con dos de sus deditos lubricados con el mismo aceite de baño que antes había pasado por mi rabo. Como se movían despacio y con ternura coordinando sus movimientos con la sabiduría de la costumbre ninguno de los dos perdía ritmo en mi cuerpo. Hasta conseguían besarse y rozar sus lenguas bajo mi perinneo. Entre los dos consiguieron no sólo que se me volviera a poner dura sino que terminé corriendome en la boquita tragona de Sonia. Como su hermano era el que estaba más cerca fue el primero con el que compartió mi leche. Pero yo llegué a tiempo de mezclar mi lengua con las suyas en un lascivo beso donde las salivas y los restos de mi semen pasaban de boca en boca. Para entonces ellos también se habían corrido, Marcos dentro del coño de Sonia. Y también para entonces yo tenía que continuar mi faena atendiendo el siguiente aviso que no sería ni de lejos tan placentero como el rato compartido con los dos hermanitos. Me quedé con las ganas de probar el xoxito de Sonia o su culito, ese día. Lo dejamos para una futura ocasión pues desde luego que pensaba repetir con ellos. Hacerlo con más tranquilidad y puede que hasta en una cama y su pudiera meter a mi novia ya sería una locura.