lunes, 28 de diciembre de 2009

Chat a traves de avatares

Estoy probando un nuevo programa se llama IMVU y es sexi,
te creas un Avatar y no digo nada de la peli, y actiuas con el en un monton de escenarios con gente quelo tiene instalado, chat, movimiento, poses sexis

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Novios - Pura y virgen, aunque...

Novios - Pura y virgen, aunque...



Pura y virgen, aunque desde luego no me han faltado las tentaciones soy morena con el cabello largo y rizado, me llaman guapa aunque para mi gusto tengo la nariz y los labios demasiado finos me gustaría tenerlos mas llenos mas gruesos, mas voluptuosos. Los ojos profundos y negros como la noche, mi cuerpo tiende a delgado, el cuello fino sobre unos hombros quizá un poco huesudos, los pechos firmes, duros prietos de talla pequeña pero que se excitan solos cuando me los acaricio en mis masturbaciones solitarias, el vientre plano con los músculos marcados, soy de caderas mas bien estrechas y nalgas firmes redondeadas y sobresalientes, los muslos largos y delgados, blancos como el mármol y el pubis cubierto por un frondoso vello moreno y rizado se excita solo con pensar en un bello cuerpo masculino y chorrea mojándome las braguitas.

Para cuando tuve mi primera experiencia sexual había procurado informarme, leer sobre el tema, ver algunas películas y revistas. Así que una hermosa tarde de un domingo de primavera decidí que ya era hora de rasgar el himen, de probar el placer del sexo. Como preparación me depilé entera incluido el pubis, sin dejar un solo vello, me excitaba ver mis labios así de expuestos.

Aprovechando un paseo en coche con mi novio, un chico muy guapo con un cuerpo delgado no muy musculoso pero bien definido. Hasta ese día lo único que le había permitido eran los morreos habituales y que me metiera mano, me había dejado acariciar lo pechos, que al ser tan sensibles me habían ya provocado algún orgasmo con él. En agradecimiento yo le había masturbado algunas veces y me encantaba sentir su rabo endurecerse en mi mano, al mas leve roce o ver saltar el esperma de su punta, lo tiene circuncidado y sensible. y aunque nunca lo había tocado con mis labios me moría de ganas de probarlo.

Me había puesto una falda especialmente corta y mis muslos al descubierto sobre el asiento estaban diciendo: -acariciame- el solía poner su mano en mi rodilla cuando conducía pero ese día la aprisionaba entre mis muslos calientes cuando él no la necesitaba para cambiar de marcha. Yo era la que decidía aunque él no tardó en darse cuenta de que algo especial pasaba pero es muy tímido. Logramos encontrar una bella pradera de fina hierba escondida, Allí me cogió por la cintura que el top ajustado dejaba al descubierto y me dio un primer beso como todos los suyos tímido sensual, un roce leve de sus labios sobre los míos. Estaba lanzada, le deseaba con todo el calor de mi coño depilado.

Puse una mano en su culo y sin aproximarlo a mi con la otra le desabroché el cinturón y los pantalones, acaricié su pene por encima del slip, lo tenia bien erecto. Me encanta su reacción ante mí. A mi orden se quitó los pantalones y la camisa y se arrodilló en el suelo ante mí. Metió la cabeza debajo de falda y acariciándome la parte posterior de los muslos hasta las nalgas. El pobre que iba de sorpresa en sorpresa se las encontró desnudas, ese día me había puesto un tanga cosa que nunca hago con falda. Me encanta que me acaricie el culo sus manos fuertes me amasan las nalgas de una forma maravillosa.

Me bajó el tanga deslizándolos por mis piernas hasta sacármelo y comenzó a besarme el coñito que se encontró sin un solo pelo, solo roces suaves, su lengua daba toques rápidos en mis labios expuestos que se abrieron de una forma natural para permitirle besar el clítoris. Su lengua cada vez mas atrevida intentó penetrar la vagina lo mas posible aunque en esa postura era difícil. Pronto sentí primer orgasmo sentía mis jugos resbalar por su barbilla aunque él tenia la lengua muy ocupada y no paraba recorrer con ella mi vulva. Lo puse de pie izándolo de los brazos y mientras lo besaba en la boca sintiendo mi sabor en mi lengua, me sacó la camiseta para poder acariciarme los pechos, suaves masajes como a mi me gustan acariciando los pezones alrededor arañándoos suavemente. Ahí me incliné para quitarle el slip blanco y le hice tumbarse en la hierba, desnudo, me quedé contemplando su belleza unos instantes y me hubiera gustado fotografiarlo así.

Me coloqué entre sus piernas para hacerle la primera mamada de mi vida Luego él me confeso que ya le habían hecho alguna mas, pero era tan tierno que podía perdonárselo. Lamía su tronco o le daba besos con los labios cerrados, acariciaba sus testículos con la punta de la lengua o por fin tras hacérselo desear me metía el glande en la boca apretándolo contra el paladar o iba de arriba abajo apretando los labios alrededor del tronco, no en vano me había informado bien. él tenía que pasárselo tan bien como yo Quería hacerle gozar a base de bien. no paré hasta sentir el semen saltándome a la garganta y saboreandolo con la lengua bebí aquel jugo dionisíaco. Me puse en pie con un a cada lado de su cuerpo y dejandole ver bien el coñito completamente depilado me saqué la falda que me quemaba sobre las caderas, meneandolas en un sugestivo baile sensual para conseguir de nuevo esa dureza que buscaba. Sin tocárselo veía como se enderezaba como una pequeña serpiente reptando sobre su vientre mientras yo le mostraba mi lado mas sensual, acariciándome los pechos o masturbándome cerca de sus ojos. Recorriendo toda mi piel con mis propias manos.

Cuando por fin se puso duro saqué un condón de mi bolso y yo misma se lo coloqué sintiendo como terminaba de endurecerse en mis manos. Incluso le puse un poco de gel lubricante para hacer mi desfloración lo mas indolora posible, sujetando el tronco con una mano me senté encima de su polla con cierta violencia. Quería terminar con ello lo más pronto posible. El dolor fue leve y pasajero, el desgarro del virgo rápido y solo un poco de sangré marcó el asunto, debía tenerlo bien ejercitado por mis masturbaciones. Aun así me quedé quieta sentada unos instantes sobre sus caderas para sentir por fin el ansiado rabo en mi interior, duro palpitando bajo mis propias contracciones. Casi conseguí un orgasmo así, simplemente sintiendo su polla. Pero me puse a moverme rápido, fuerte mis caderas subían y bajaban sin descanso y pronto sentí ese delicioso orgasmo antes presentido. Seguí moviéndome consiguiendo correrme varias veces antes de sentir como se llenaba el preservativo de su semen.

Reclinada sobre su pecho descansamos sin sacármela del coño quería sentir como se ponía blanda dentro de mi. Ella sola se deslizó fuera al perder su consistencia. y al separarme la contemplé cubierta con mis jugos y mi sangre, el condón lleno de su esperma. Todavía conservo ese preservativo como una extraña prueba de la pérdida de la inocencia. Sabía que mi chico podía con más. Si solo con mis manos podía levantársela hasta tres veces seguidas, que no podría hacer con todo mi cuerpo desnudo. Volví a lamérsela volví a sentir cómo se ponía dura esta vez encerrada entre mis labios, acariciada con la lengua y con los dientes que de una forma suave también participaban. La notaba crecer y recuperarse hasta que no me cupo en la boca. Hasta que volví a lamer sus testículos o la punta del circuncidado glande.

Quería perder todas mis virginidades y esa tarde soleada ya había caído la de mi boca y la de mi coñito, solo me quedaba una y también quería perderla con él. Volví a coger el tubo de lubricante y le puse una generosa porción sobre el pene, él no sabía lo que le esperaba, me miraba hacer con los ojos saliendole de las órbitas mientras mis manos lo extendían por el tronco de la punta a los huevos. Luego volviéndome de espaldas para que pudiera contemplarlo a gusto con otra generosa porción en mis dedos me lo extendí por la raja del culo bien abierta, bien expuesta, hasta introducirmelo en el ano, con dos dedos, profundamente como ya lo había practicado a solas en la ducha. El podía contemplar a gusto mi expuesto ano entre las duras y bien abiertas nalgas y un poco mas abajo el coñito abierto que había desflorado y mis manos recorriendolo todo, acariciándolo.

Conocía mis límites y esa tarde estaba dispuesta romperlos todos, lo deseaba dentro de todos mis agujeros Arrodillada en el suelo y con la cara apoyada en la hierba sin sacarme los dedos del ano le pedí -vamos, follamelo- No se hizo mucho de rogar, se coloco tras de mí y lentamente me penetró con su rabo duro. El lubricante colaboraba pero aun así me dolió, Aunque el placer que estaba sintiendo lo compensaba de sobra. Tierno y despacio se movía dentro de mí acostumbrándome despacito a la nueva sensación de tener su rabo duro, caliente y vivo en el ano. Girando la cabeza lo veía con la cara desencajada mientras yo apretaba las nalgas para exprimirle la polla todo lo que podía. pretendía dejarlo seco, rendido a mis pies, mi culo, mi coño, mi boca. Casi me pilla de sorpresa la explosión de placer que estaba sintiendo a pesar de que yo misma me penetraba el ano con frecuencia en la ducha. Sus manos recorrían sin descanso mis nalgas y mi espalda.

Acarciándome sin descanso. Después de dos orgasmos tardaba en correrse pero no le dejé sacármela aunque se estuviera despellejando las rodillas siguió follándome el culo hasta que explotó en él. Se derrumbó encima de mi y yo recibí su peso en mi espalda agradecida del placer que me estaba dando. Rodamos sobre la hierba abrazados. Las rodillas verdes de clorofila y su rabo manchado de casi todos mis jugos. lo contemplaba admirada de su belleza con el cabello revuelto y desnudo y cansado.

Desde luego quería probar con él todo lo que había leído o visto en os vídeos alquilados pero tendría que ser otro día pues no parecía que se le volviera a levantar esa tarde. Pero aún tenía reservado otro juego más. Quería travestirlo verle con mi ropa y yo ponerme la suya. El accedía a todos mis deseos y consintió en ello. Nos costó acomodar sus genitales en el tanga de chica aunque la falda sobre sus caderas le sentaba bien gracias a su delgadez y las piernas largas y los muslos delgados, al top le hacía falta un poco de relleno lo que solucioné ene ese momento
con una pañuelos, para futuras ocasiones ya buscaría algo mas propicio. incluso lo maquillé ligeramente con mi carmín, apenas se reconocía en el retrovisor.

Le hice pasear ante mí para contemplarlo a gusto, incluso caminó de puntillas meneando las caderas pues desde luego fue imposible que se metiera en mis sandalias de tacón. Luego fui yo la que me puse su ropa. Mis pechos se marcaban a través de la fina tela de su camisa dandome un toque andrógino, pero con el cabello recogido podía haber pasado un chico guapo y confuso sobre su sexualidad. Haciéndome pasar por un ardiente amante y el una tímida señorita lo desnudé yo acariciando todo su cuerpo de nuevo, besando sus pechos y mordisqueando sus pezones cuando le saqué el top o lamiendole el ombligo. y lo mismo hice con sus bellas y duras nalgas antes de quitarle mi tanga. A la vez yo me iba arrancando la ropa como el impaciente muchacho de mi papel.

Cuando por fin lo tuve desnudo se tumbó boca abajo entre mis muslos y volviendo poner en acción sus dedos y lengua me acarició el coñito de nuevo y hasta que no me consiguió dos nuevos orgasmos no lo dejé descansar revolviendo su cabello. Ahora estamos casados y hemos añadido a nuestros juegos múltiples variantes yo sigo siendo la calentorra que pretende estar informada de las novedades y aunque él ha perdido parte de su timidez sigue siendo encantador Incluso hemos invitado a unirse a nosotros a algunos amigos y amigas.

martes, 1 de diciembre de 2009

En la carretera

Una carretera solitaria




Una carretera solitaria y un coche con las luces de avería, una figura que hacia señas y yo como un buen samaritano me paré delante del vehículo en problemas casi sin pensarlo. Era verano y la noche era muy calurosa, ni con las ventanillas bajadas podía evitar el sudor en la espalda. El conductor del otro coche era muy joven, unos 18 años, muy guapo y agobiado, le dejé llamar a su familia desde mi móvil y ante la imposibilidad de hacer nada con su vehículo me ofrecí a acercarlo hasta el próximo hotel en la carretera, e incluso a pagar su habitación dinero qué me habrían de reintegrar sus padres. En el motel solo quedaba una habitación y decidimos compartirla y resultó que solo tenía una cama de matrimonio, así que agotados como estábamos nos quedamos en ropa interior para acostarnos.

Él quedó asombrado ante mi tanga, prenda que solo había visto en chicas. Me preguntó si no me molestaba en el culo, si era cómodo. Yo estoy bastante bien, me curro en un gimnasio y me gusta comerme un culito joven y el allí ante mí con su slip blanco, viva imagen de la inocencia, me apetecía, tras responder a sus preguntas y hacer un par de posturitas para que pudiera apreciar las excelencias y lo sugestivo de la prenda. Me lo quité se lo pasé y le dije pruébate lo, Tenia alguno limpio en la bolsa de viaje pero me gustaría verlo con el mío puesto aún húmedo con mi sudor, caliente de mi piel. Y aún mas ver cómo se quitaba su slip, Juan decidido se lo bajó y lo dejó sobre la cama de donde cogió el mío.

Difícil se me hizo en ese momento no lanzarme a por su rabo para metérmelo en la boca pero desnudo como estaba me tumbé encima de las mantas para disfrutar del espectáculo. Sin ningún complejo se lo puso, metió la mano dentro para acomodar su polla y huevos y supongo que sin darse cuenta que detrás tenía un espejo que me daba una preciosa vista de su culo, se abrió las nalgas con las manos para que el cordón se metiera en su raja. A mí que estaba ardiendo de deseo se me estaba empezando a poner dura y abrí las piernas ligeramente dobladas para que él pudiera apreciar el efecto que estaba causando en mí. Le anime a moverse, andar agacharse, y para que pudiera comprobar si le resultaba agradable, dio unos pasos dobló las rodillas, se agachó, se acarició los genitales por encima de la licra. ¿Y bien que te parece? Fantástico, creo que me gusta, me miró con picardía y vio mi polla dura y creo que a ti también. De pronto se puso serio y me dijo que le caía muy bien que era muy simpático pero que a él le gustaban las chicas,

En la situación en que estábamos, la declaración parecía una falsedad pero tenía que permitirle conservar su orgullo. Así que le contesté, mientras me llevaba sus calzoncillos a la nariz para aspirar su aroma de machito que a mí también me gustaban pero que el sexo entre chicos es fantástico, pero que si no quería no teníamos que hacer nada excepto dormir. Me levanté, me acerqué a él y le pregunté por el tanga, metí un dedo entre la tira de la cintura y su muslo, preguntándole si no le iba muy prieto, le acaricié con el dorso de mis dedos un pezón, notando que lo tenia duro y erizado, y él no trató de separarse, su respiración se aceleró. Con el dedo del elástico tiré ligeramente y fui desplazándolo hacia su culo donde enganchó la goma vertical y bajó hasta sus gloriosas nalgas, parecía paralizado y yo me decidí extendí la mano y le agarre el culo acercándolo a mí.

Hasta que nuestros pechos se juntaron y mi pene duro ya rozaba mi tanga bajo el que notaba otra dureza muy similar. Apoyando su cabeza en mi hombro y rindiéndose me dijo: por favor no me penetres. Me separé un poco le cogí la barbilla y deposité un suave beso en sus labios y mirándole a los ojos le prometí no hacerlo, pero a la vez le dije que iba a pasarlo de miedo. Volví a abrazarlo juntándolo a mi cuerpo y besándolo. Esta vez de forma profunda explorando su boca con mi lengua sus dientes y su lengua juguetona se unió a la mía. Acaricié su sudada espalda bajando hacia su culo y cogiendo sus nalgas en mis manos lo apreté a mí. Deslizando mis labios por su cuello hacia su oído le dije: vamos al baño necesitamos una ducha. La bañera era algo sibarítico, una enorme bañera rectangular capaz para tres o cuatro personas cómodamente instaladas. Todo un descubrimiento que me hubiera dado rabia desperdiciar si hubiera estado solo. Afortunadamente la agradable compañía entró en la bañera delante de mí vi como sus piernas fuertes pasaban el borde separando un poco los músculos de los glúteos entre los que aun estaba el elástico de mi tanga.

Mientras el agua resbalaba desde la ducha sobre nuestros cuerpos empezando a llenar la pequeña piscina volví a abrazarlo y besarlo y por fin conseguí agarrar su polla metiendo la mano por dentro de la tela. Él se decidió por fin a tocarme y recorrió mi pecho con sus manos mientras me acariciaba los pezones entre el pulgar y el índice. Le bajé el tanga y se lo quité y por fin nuestras pollas desnudas se unieron duras y triunfantes aplastadas entre nuestros vientres. Me senté y lo senté entre mis piernas dándome la espalda. Le di un suave masaje con el champú librando los hombros y espalda de la tensión acumulada en la noche. Mi polla dura colocada entre sus nalgas se movía sola mientras mis manos enjabonaban y acariciaban dulcemente la suya, besaba sus hombros y nuca y le acariciaba el pecho y los hombros.

Él giró la cabeza hacia mí para decirme que era maravilloso y que estaba disfrutando y para darme su lengua extendida que aproveche para besar y comer. Le dije que se pusiera de pie despacio y fui lamiendo su espalda, besando sus omóplatos, y recorriendo con mi lengua la línea de su columna, bajando por ella hasta su culo separando sus nalgas y lamí su ano mientras le agarraba la hermosa polla y él gemía de placer. Procuraba no masturbarlo fuerte para que se mantuviera duro, pero retrasaba su eyaculación, y la mía, lo más posible. Le hice inclinarse para que todo quedara al alcance de mi golosa boca: culo testículos y hasta el bello rabo que me trague entero mordisqueándolo con suavidad lamiendo su glande o metiéndolo entero en la boca.

Allí en la bañera, lo lamí entero limpio desde los pies y el dedo gordo recorrí sus muslos, con mi lengua volví a comerme su polla y culo, le chupé el ombligo y los pezones, y con el sabor de su rabo aun en la boca volvía besarlo. Le pregunté si lo estaba pasando bien y me respondió que lo estaba volviendo loco. Así que cogiéndolo por los hombros le indiqué que le tocaba el turno a él y como aplicado discípulo, me lamió entero, besó mi cuerpo con auténtica ansia y todo eso sin salir de la piscina.

De ahí pasamos a la cama ya secos pero con ganas de volver a sudar. La verdad es que estaba loco por follármelo pero no quería traicionar su confianza así que decidí olvidarme del tema y como los dos estábamos agotados le propuse un 69 se tumbó boca arriba en la cama yo me coloqué sobre él dejando caer mi polla sobre su boca y atrapando la suya entre mis dientes, aunque desde luego no me había olvidado de su culito que seguía siendo sobado y acariciado y me tiendo uno o dos de mis dedos en el ano a la vez que le decía que hiciera lo mismo conmigo y le daba feroces lamidas a su rabo comiéndolo con la eficacia de un tragasables. Pero el no se quedaba atrás y le gustaba lamer mis huevos peludos o meterse en la boca mi glande lamiendo lo como si de un chupachups se tratara.

El se corrió primero derramando su leche en mi boca amarga como un buen licor desde luego no perdí ni una sola gota y no tarde mucho en ser exprimido del todo y he de decir en su favor que no desperdició ni una gota saboreándolo. Me giré y nos besamos en la boca donde conservábamos el sabor del otro todavía sobre las lenguas y así nos dormimos desnudos en los brazos del otro y sobre las mantas.

Ya por la mañana cual no sería mi sorpresa que me despertó su cabecita juguetona en mis muslos intentando hacerse con mi rabo duro por los sueños de la noche. Así que retomamos nuestros juegos por la mañana disfrutando de nuestros cuerpos acariciándonos suavemente lamiendo nuestras pieles golosas mi lengua volviendo a recorrerlo entero chupando su culito y su ano entrando en él lo más posible con la lengua acostumbrándolo a la idea de la penetración. Luego le dejé hacérmelo a mí y le pedí que me follara con uno de sus dedos, luego con dos, yo estaba muy excitado y al fin le pedí que me penetrara con su duro rabo.

Para ser su primera vez consiguió entrar a la primera suavemente, dulce bien lubricado su rabo por mi saliva y mi culo por la suya y aun así ayudados por un botellín de licor del bar que colaboraba con frecuentes chorritos. Hasta que se corrió en mi interior donde sentí cada trallazo caliente y festejándolo con mi propio orgasmo sobre las sabanas. No quiero imaginar lo que pensaría de nosotros la camarera que no vio salir junto de la habitación cogidos de la mano y dándonos besos en la boca por el pasillo y cuando vio nuestro semen en las sabanas. De allí a mi coche a recoger el suyo y una cariñosa despedida ante el mecánico.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Silvia mi nueva amiga con sorpresa

Nos presentó una amiga común. La había llamado por teléfono para quedar a tomar café y me preguntó si podía llevar a otra amiga. Desde luego por mí no había problema y quedamos en una cafetería agradable y tranquila del centro de la ciudad. Llegué antes que ellas y me senté en una mesa desde la que veía la puerta del local.

Al cabo de un rato, la puntualidad nunca ha sido una señal distintiva en mi amiga, las vi entrar. Inmediatamente me quedé prendado de la dulce belleza de Silvia, entraba detrás de mi amiga pero inmediatamente me olvidé de su presencia, centrándome solo en ella.

Su carita angelical enmarcada en la lisa melena negra, sus dulces ojos castaños, enormes, la fina nariz recta como si un arquitecto genial la hubiera dibujado para una faraonica estatua, los finos labios perfilados con tiralíneas, un blanco cuello digno de un cisne, aristocrático los níveos hombros asomando de un pañuelo de seda anudado al cuello y por detrás de la espalda con fino cordón con un estampado en rojo y negro de dragones orientales apenas podía contener los cónicos pechos, la espalda descubierta por entero no pude apreciarla en ese momento, yo no, pero el resto de lo tíos que había en la cafetería no perdieron detalle, seguro que se fijaron en el firme culito y las redondeadas nalgas. Sus orgullosos senos desafiantes que sin necesidad de sujeción desafiaban la gravedad con sus pezones marcados en la fina suavidad de la seda, el vientre plano desnudo hasta la baja cintura de unos vaqueros tan ajustados que la linea de sus perfectas caderas quedaba perfectamente delineada. Largos muslos ahusados, sus piernas interminables hasta las sandalias de alto tacón que desubrían prácticamente en sus totalidad los cuidados y perfectos pies con las uñas de los dedos lacadas en en mismo rojo sangre de los dragones del estampado de su top.

Cuando mi amiga llegó a la mesa sonriendo no pudo mas que decirme: cierra la boca que se te cae la baba, mientras me besaba en la mejilla. Atónito conseguí cerrar el buzón para pasar a una sonrisa boba mientras nos presentaban. Aún no he conseguido recordar la sarta de insensateces que se me tuvieron que escapar todavía anonadado ante su belleza.

Otro shock me produjo oír su voz profunda, sensual, con un indistinguible tono exótico. Indudablemente se me escaparon algunos detalles pero lo que veía no solo me gustaba sino que me dejaba absorto. Conseguí concentrarme lo suficiente como para enlazar con una conversación si no inteligente si por lo menos suficientemente coherente mientras mi pene a esas alturas completamente duro la deseaba de una forma completamente animal.

martes, 6 de octubre de 2009

En la tienda de ropa

Entré a probarme unos vaqueros. Era un lunes por la mañana temprano y no había nadie. Solo un chico guapo con pinta de aburrido detrás del mostrador. Vestía un vaquero ajustado y una camiseta de tirantes. Aunque en la calle hacía mucho frio alli dentro el calor era casi aplastante.

jueves, 6 de agosto de 2009

El primer trio lesbico

Por la calle levaban cada una la mano en la cadera de la otra. Todos en el barrio sabían que eran tortilleras y a ellas no les importaba gran cosa lo que la gente pensara de ellas. Pero en el piso de al lado se instaló una familia que desconocía las inclinaciones sexuales de sus vecinas. En dormitorio pared con pared instalaron a la hija, una deliciosa muchacha de diez y ocho años con un cuerpo de los que quitan el sueño.

En esas noches cálidas la chavala oía perfectamente los jadeos y gritos de placer de la pareja de lesbianas que hacía el amor al grosor de un ladrillo de su cabeza y no distinguía la voz de ningún varón con ellas. Eso la complacía extrañamente, nunca le había gustado salir con chicos, siempre lo mismo egoístas y atentos solo a su placer. Sus vecinas le gustaban, sus cuerpos bronceados que generosamente mostraban por las escotadas camisetas y minifaldas que habitualmente vestían le atraían misteriosamente cuando se cruzaba con ellas en el portal.

Alguien tenía que romper el hielo. Las tres se deseaban, a la pareja no le importaba convertirse en un trío con una criatura tan deliciosa como su bella vecinita. Espiaban sus movimientos a través de las ventanas del patio o su breve y sexi ropa interior tendida a secar por su madre. Ambas suspiraban y comentaban entre ellas los encantos de la dulce chica ya no tan adolescente.

Así que un día que coincidieron en el ascensor Paola la invitó a cenar a su casa. Dentro del piso Lola preparaba la cena cubierta tan solo con un delantal y sus braguitas minúsculas. Paola explicó a Linda que allí todas eran mujeres y que no debía haber timideces entre ellas y sin más se sacó los pantalones y el top que llevaba quedando tan solo con un mínimo tanga que apenas cubría nada de su espléndida anatomía. Pidieron a la invitada: -ponte cómoda por favor. Y la joven extrañamente complacida se quitó su falda (bien cortita por cierto) y su camiseta negra sin mangas, ante la golosa mirada de las dos lesbianas. Quedó con el sujetador y sus braguitas de encaje. Las dos espectadoras con la tentación de gritar: que siga que siga. Pero tiempo al tiempo.

Lo que no pudieron evitar fueron los elogios. -Eres guapísima- -Estas como un tren- la adolescente había avisado de su tardanza e incluso podría pasar la noche en la casa de las vecinas. Y a ninguna de ellas le importaría que eso llegase a pasar.

Las tres casi en pelotas, sudando en ropa interior y moviéndose por la estrecha cocina. Se producían abundantes roces entre ellas, roces que ninguna parecía tratar de evitar, la temperatura subía en la habitación. Hablaban de la próxima entrada en la universidad, de sus trabajos, de los chicos y el sexo. Linda confesó su poca atracción por los muchachos de su edad. Sus dos nuevas amigas recibieron esta información con una descarada sonrisa, pasaban a temas más personales, a hablar de ellas mismas.

El ambiente se iba caldeando y más cuando Paola pasándose sus manos por los grandísimos pechos y levantándolos un poco con las palmas dijo a la invitada: ¿No te parece que mis pechos son un poco demasiado grandes? Lola dirigiéndose también a la invitada y quitándose el delantal cuyo peto cubría las perfectas tetas cónicas: cada día he de convencerla de que sus senos son preciosos. La chica respondió: -ya me gustaría a mí tenerlas así de grandes, las mías son demasiado pequeñas. ¡Miradlas! Y uniendo la acción a la palabra se libró del sujetador que a estas alturas le quemaba sobre los pechos. Paola se acercó aún más a ella con la intención de comparar y tocar, desde luego a ella. - No, desde luego, así me gustaría tenerlos a mí. Y pasó las yemas de los dedos por los perfiles de uno de los senos de Linda y además son suavísimos.

La chica casi desnuda perdía a pasos agigantados la poca timidez con la que había entrado en la casa y lanzó su mano en busca de de una de las peras maduras de la lesbiana, sopesándola en su mano y retorció suavemente uno de sus pezones. Lola aprovechando que sus compañeras estaban ocupadas se quitó el slip y apareció una espesa mata de pelo negro que cubría su sexo. La chica captó el movimiento con el rabillo del ojo y desplazó la otra mano de la cintura y el seno generoso a las descubiertas nalgas de la otra mujer y tirando un poco de ella hasta juntarla a si se besaron. Se frotaban los senos mientras la otra se masturbaba ante el turbador espectáculo. Paola acabó de desnudar a la invitada mientras le sorbía el aliento, la lengua en un lascivo beso y sus tiernas manos recorrían los pezones y todo el contorno de los firmes pechitos.

Linda caliente, excitada terminó por abrazarla y juntar sus cuerpos desnudos que frotaban sus pieles sin descanso. Lola no quería perderse su parte de la diversión y de acercó a ellas con la intención de besar y acariciar. Situándose tras Linda besaba sus hombros y le clavaba los duros pechos en la espalda y frotaba su monte de Venus en las firmes nalgas de su invitada, mientras sus manos recorrían toda la piel desnuda que podían alcanzar. Situada entre las dos expertas lesbianas la chica se dejaba hacer sintiendo placeres que nunca había imaginado hasta ese momento. Pieles bellas desnudas frotándose con la suya, dulces caricias y besos tiernos. Paola comenzó a descender besando su cuello delicado, los hombros blancos y los dulces pechitos, le lamía el vientre deslizando sus labios por la suave epidermis y el ombligo e introducía por fin la lengua en coñito virgen de la chica haciéndola recostarse en el sofá de la sala.

Viendo que una de ellas quedaba desatendida reclamó las atenciones de la otra lesbiana que solícita acudió a besar la dulce boca y a acariciar las adolescentes tetitas. La bella con verdadera curiosidad deslizó sus manitas por las anatomías de sus nuevas amigas y tocó por primera vez un coño distinto al muy masturbado suyo.