jueves, 1 de abril de 2021
Suegra voyeur
Follando con mi novio nos descubre su madre. Mi suegra es joven y esta muy buena. Nos hemos visto unas cuantas veces y nos... No voy a decir que nos llevemos bien pues no tenemos tanta relación, pero Sara siempre se ha mostrado simpática conmigo las veces que nos hemos visto.
Divorciada y elegante hace su vida sin prestar oídos a lo que piense la gente de ella. Mi novio ha salido a ella, guapo, lo suficiente, no muy musculoso pero pero con un bonito cuerpo delgado y fibrado. Y de mí él dice que soy preciosa pero sin halagos de novio, aunque unas tetas y un culo prietos firmes y duros y una cara resultona no me los discute nadie.
Follamos claro, donde y cuando podemos como todos los novios, su coche o el mío o nuestras habitaciones, cuando no estaban nuestros padres. Y como extra cuando disponíamos de dinero en un hotel o de vacaciones en un camping.
Como un montón de chicas yo hacia tenido mis pinitos con alguna amiga, morreos y magreos a las de un momento raro y bello experimentando sobre todo. Así que no me consideraba lesbiana, ni siquiera bisexual aunque me gustaba el bello espectáculo de la madre de mi chico con sus atuendos a veces mas provocativos y sexys que los míos luciendo su bien bronceada piel y sus carnes duras y bien colocadas.
Su cuerpo era una bonita imagen y yo apreciaba su belleza. Un sábado noche después de unas copas fuimos a su casa cachondos y con ganas de revolcarnos sudorosos en su cama. Su madre había quedado con su ligue del momento y no esperábamos que volviera hasta la mañana siguiente. Así que podíamos follar tranquilos.
Ya en el coche y subiendo en el ascensor sus manos no se separaban de mi cuerpo apenas cubierto por un escaso vestido de lycra muy pegado y un tanga minúsculo. Y mi boca seguía a la suya buscando la humedad de su lengua con la mía. Mi pulso estaba acelerado por la excitación y en cuanto cruzamos la puerta tiré de su camiseta acariciando su suave piel pálida y sudorosa, afiebrada como la mía. Mario intentaba con toda su maña bajarme el tanga aunque yo juguetona le hurtaba mi cadera.
Me giré y hui hacia su dormitorio enseñando mis nalgas bajo el recogido vestido. Allí fue donde le permití que me lo quitara, el tanga, pero sin desprenderme de las sandalias de tacón. Me tumbé boca arriba en su cama tras bajarle el pantalón de un tirón justo por debajo de su blanco y duro culo que a mi me encantaba amasar. Tendida le alcancé uno de mis pies para que lo besara y lamiera, empezando por los dedos.
Lo que sabia que a mi me pondría aun mas caliente. Se deshizo de una de mis sandalias lamiendo con habilidad entre mis dedos chupándolos uno a uno metiéndolos en su boca. Lamiendo la planta sin importarle que yo me retorciera por las cosquillas y consiguiendo así que mi vestido escalara aun mas por mi anatomía descubriendo mi vientre.
Yo misma me amasaba los pechos que rebosaban por el escote, pellizcando los pezones y haciendo que se marcaran bien en la fina tela pues no me había puesto sujetador.
Mario subió despacio por mi depilada pantorrilla y el interior de mis muslos sin separar la lengua de mi piel. Cuando por fin la clavó entre los labios de mi vulva apoderándose de mi clítoris gemí y aullé de placer derramándome en el primer orgasmo de la noche.
Sabia como lamerme levantando a veces las piernas hasta mi pecho para deslizar la lengua por el culo hasta clavarla en mi ano sin parar ni un segundo. Tan concentrado estaba en su tarea arrancándome orgasmo tras orgasmo y yo disfrutándolos que no oímos el ruido de la puerta de la calle abriéndose y sin darnos cuenta que habíamos dejado la del dormitorio sin cerrar.
Así hubo un momento en que abrí los ojos y vi a su madre apoyada en el marco de la puerta vestida con un pequeño top y un mini short que mas parecía micro disfrutando del espectáculo de las bonitas nalgas de su hijo desnudas por el pantalón a medio quitar, la cara enterrada entre mis muslos, mis manos sobando mis tetas asomando por el escote y mi cara de gozo, disfrutando.
Me llevé el susto de mi vida pero verla ahí enfrente con un oscuro pezón asomando a un costado de la pequeña prenda y una mano dentro del short sin ninguna duda masturbándose. Hizo que mi calentura se disparara aun mas si eso era posible y sonriéndole a ella me callé como puta.
Enganché el tacón que me quedaba puesto en el pantalón de mi novio y estiré la pierna para bajarlo mas. Él captó la indirecta y sin separar la cara de mi coño terminó de desnudarse arrastrando con el pantalón su pequeño slip.
Sara vio al fin el badajo que su hijo se gastaba, duro, colgando entre sus muslos. Y los huevos bien depilados como a mi me gustaban para poder lamerlos sin pelos en la lengua.
Ella dejó caer su short al suelo dejándome ver a mí el mínimo tanga echado a un lado y su pubis perfectamente depilado con dos dedos entre los labios de su vulva.
Le hice un gesto para que se acercara y al principio se hizo la reticente supongo que pensaba que no estaba bien participar en esa diversión con su propio hijo.
Pero tenia que estar muy cachonda y terminó por acercarse. Despacio como un animalillo asustadizo se fue aproximando. Cuando llegó a mi lado sustituí sus dedos por los míos masturbando a mi suegra lo mas profundo que alcanzaba.
Su lengua se enredó con la mía y ahí fue cuando Mario se dio cuenta la compañía que teníamos.
No se si por el pedo que teníamos o lo cachondos que estábamos los tres pero la delirante situación no nos parecía extraña y continuamos los tres con la faena iniciada. Mi otra mano se separó sola de los caballos de mi novio para apoderarse de una de las duras tetas de su madre, algo mas grandes que las mías.
Apartando la pequeñez de su top para acariciar su piel desnuda y suave. Estorbándola cuando se lo quitó. Así estábamos mi suegra con el tanga mojado y apartado a un lado ayudándome a sacarme el arrugado vestido por encima de la cabeza mientras su hijo seguía comiéndome el culo desnudo del todo y a cuatro patas entre mis muslos.
Me moría por tener su polla dentro y tirando de él lo subí para que me la clavara. Sosteniendo su pecho con mis brazos y así dejarle espacio de maniobra a Sara que se estaba comiendo mis pezones a mordisquitos.
Me la metió despacio como a mi me gusta haciéndome notar el glande abriéndose paso en mi encharcado coño.
A su madre le dije que se arrodillara sobre mí y cuando lo hizo a la altura de mi cabeza le demostré a Mario que no era el único allí que sabia comer coños.
Enseguida noté el jugoso sabor de sus corridas en mi lengua, que pasaba por sus labios, buscaba su clítoris o se clavaba lo mas posible en su vulva.
Mario a su vez había empezado a prestarle parecidas atenciones al precioso culo de su madre mordisqueando sus nalgas que me pidió que abriera con las manos para poder lamer la raja y el ano a su gusto.
Por los gemidos que escuchaba no debíamos hacerlo del todo mal. Que te coman a dos lenguas, dos bocas dándote placer es de lo mejor que una puede sentir.
Mario no había perdido el agarre en mi agujero y me follaba suave para no perder el resto de los placeres. Apenas habíamos intercambiado palabra temerosos de romper la magia del momento pero los cuerpos hablaban por si mismos el lenguaje del placer.
No podía imaginar el morbo que ellos debían sentir en ese momento de incesto. Yo me había corrido ya no se cuantas veces y aun notaba la polla dura de mi novio dentro. Y a la que le quedaba todavía un buen rato seguía sin separar la lengua de la piel de mi suegra, fui bajando a mi suegra a base de brazos sobre mi cuerpo.
Conseguí apoderarme de sus hermosos pechos con mis dientes mientras su cadera estaba encajada entre nuestros vientres. Mario captó mi indirecta y sacó su pene de mi vulva para abrir con él los labios de la de Sara.
Abrió la boca y soltó un jadeo notando como esa polla fraternal entraba en ella dulce y despacio.
Su jadeo lo acallé con mi lengua aun con el sabor del coño de ella. No le importo compartirlo conmigo. Me escurrí por debajo de ellos para que mi suegra pudiera lamer mi chochito y lo hizo con una maestría que me hizo sospechar que yo no era la primera chica que se comía y a la que se follaba.
Esa lengua de madura juguetona escarbaba entre mis labios penetrando lo mas que podía y chupando mi clítoris al ritmo que le marcaba la polla de su hijo. Este la sujetaba con fuerza por la cadera y se la follaba como si quisiera volver a entrar por el sitio por el que había salido. Dándole en el proceso a su querida y hermosa madre los orgasmos que parecía necesitar.
Pero yo sabia lo que le gustaba a Mario y para darle el gran final que se merecía me coloqué a su espalda y con una mano le agarré los huevos y con un dedo de esa misma mano acariciaba el clítoris de Sara dejándome llevar por sus movimientos.
Mientras clavé la cara entre sus blancas nalgas y lamí su ano hasta que se derramó, llenando el coño de su madre. En ese momento en el que se separaron yo me puse a lamer su vulva rezumando el semen recogiendo todo lo que pude de ese manjar con la lengua.
Los dos buscaron mi boca con las suyas para compartir entre los tres esos sabores de sexo en un beso a tres leguas. No solté el culo de mi suegra pues no quería que ella nos dejara y necesitaba algo mas de explicación.
Al contrario en vez de abandonarnos nos propuso trasladar la juerga a su cama que era mas grande y cómoda que la de Mario.
Nos contó que había discutido con el fulano con el que había salido y que a su vuelta a casa cachonda y necesitada nos encontró follando y no pudo resistir el pajearse mirando el espectáculo que dábamos sin querer. Ademas que hacía tiempo que no podía admirar la polla de su hijo. También tuvo que admitir que yo no era la primera chica con la que hacía el amor.
Este también confesó que que le encantaba el voluptuoso cuerpo de su madre. Que se había hecho un montón de pajas pensado en ella y que la deseaba como mujer sin dejar de quererme a mi por supuesto.
Yo tuve que confesar mis deseos y mis experiencias bisexuales y el por qué tenía tantas ganas de probar ese coñito.
Mientras conversábamos desnudos tomando unas copas nuestras manos no dejaban de acariciar el cuerpo de los otros.
Sara me acaricia el clítoris con suaves dedos mientras con la otra mano no había soltado la polla de Mario.
Yo seguía mimando sus perfectas tetas por que le había dejado a mi novio el depilado coño de su madre. Nos calentábamos despacio preparándonos para un segundo asalto.
No hemos dejado de compartir su cama además de que ahora no tenemos que escondernos para follar.
lunes, 29 de marzo de 2021
miércoles, 24 de marzo de 2021
Sueños lésbicos
¡Estúpido sueño!, todas las noches lo mismo.
No es una pesadilla en realidad es bastante sugerente, erótico, casi pornográfico. Sin prendas de ropa y la piel desnuda. Los sexos al descubierto. Así con eso me despertaba en un estado de gran excitación. Y al despertar lo primero que tenía que hacer era masturbarme con furia. Y si debido a mis obligaciones no podía hacerlo pasaba el resto del día en un estado de intranquilidad.
El sexo con otras personas no es imprescindible, si me masturbo, pero es importante y como he pasado una temporada en dique seco estoy cachonda de narices.
Esta claro que los sueños son una vía de escape, una válvula de presión, pero ya eso no me parecía suficiente. La noche que me ponía bragas, las menos, me levantaba con ellas empapadas. Y cuando no, la mayoría, mis jugos humedecen las sabanas revueltas.
El olor a sexo inunda la habitación, incluso ventilando cierto aroma persiste en las sabanas, el aroma de mi excitación. Hasta ahora había hecho el amor con chicos. Tenía amplia experiencia con sus pollas, con sus cuerpos duros y su carácter egoísta atento solo a su propio placer.
Pero el sueño incluye algo nuevo, algo que nunca había probado, lo prohibido, lo desconocido por lo menos hasta entonces. En el sueño no había un rabo penetrándome sino el cuerpo dulce de una mujer de manos tiernas recorriendo mi piel febril.
Así el deseo tenia que hacerse realidad, tenía que hacerse carne, piel y manos femeninas.
Nunca me había planteado entrar en uno de los bares de ambiente que hay en mi ciudad pero ahora si. Es el sitio lógico para buscar el objeto de mi oscuro deseo. Después de una temporadita de sueños húmedos me decido a buscar una salida a mi nueva inquietud.
Me preparé a conciencia, una hora de maquillaje y la ropa mas sexi que pude encontrar en mi armario. La lencería minúscula casi microscópica reducida a un tanga rojo de encaje tan trasparente que la piel depilada de mi pubis se veía perfectamente, el resto dos finos cordones.
Por encima de eso un mini short vaquero de cintura tan baja que si no me hubiera depilado se vería el vello de mi pubis por encima.
Llevaba unos stiletos de fino tacón que realizaban mis muslos y levantaban mi culo.
El top que me puse no admitía sujetador era un simple pañuelo de seda anudado al cuello y a la espalda por finos cordones. Mis duros pezones marcados en la tela como esculpidos en piedra.
Elegí un pub ruidoso y que sabia que se llenaba de gente chicos, chicas, gays y bisexuales buscando ligue. Me había informado de ello. La música disco, el calor, el sudor, el humo de cigarrillos y los vapores alcohólicos lo inundaba todo. Sentía las miradas de todos clavándose en mi cuerpo mientras me abría camino hacia la barra.
A la vez yo miraba alrededor buscando a la mujer de mi sueño, la piel con la que me rozaba en mis delirios oníricos o dejar que ella me encontrara a mí. Había varias jugosas posibilidades repartidas por la penumbra, incluso chicos en los que cualquier otro día me hubiera fijado.
Pero tenía muy claro mi objetivo. Mis ojos se deslizaban por los cuerpos femeninos presentes en la sala. La mayoría de ellas tan sexys y ligeros de ropa cono el mío.
De vez en cuando la mirada se cruzaba con otros ojos y una sonrisa cruzaba por nuestros labios sabiendo lo que buscábamos todas. Un ajustado y pequeño vestido de lycra con escote palabra de honor llamó mi atención. Lo llevaba una pequeña morena muy bien formada, delgada y fibrosa con los senos pequeños y muy duros. Pero no pude centrarme en ella, estaba acompañada por una rubia regordeta y voluptuosa. En cuanto se acercaron la una a la otra nada pudo detener sus manos y sus bocas. Parecían pegadas con cianocrilato.
Como mucha gente alrededor de ellas me las quedé contemplando sabiendo que ellas estaban dando adrede ese espectáculo incluso cuando casi todo el culo de la morena quedó al descubierto. Su amiga levantó la pequeña falda, descubriendo sus nalgas prietas apenas separadas por un tanga tan ligero como el mío.
Me olvidé de ellas en cuanto se perdieron entre la gente y volví la vista a la atractiva camarera que me puso la copa. Pero evidentemente ella tenía mucho trabajo aunque sus preferencias fueran las que yo buscaba. De todas formas era un bonito espectáculo con sus vaqueros tan ajustados que parecían pintados sobre sus caderas y la camiseta recortada que dejaba su vientre descubierto hasta casi el nacimiento de sus pechos y estos parecían botar libres de cualquier sujeción.
Mas allá había un grupo de chicas bailando, parecían buenas amigas, algunas de ellas muy muy amigas.
Recogí mi copa y me deslicé por la pista de baile repartiendo sonrisas y miradas a mi paso. Por aquí la minifalda de un escueto vestido descubría unos increíblemente largos y ahusados muslos. Un poco mas allá un precioso escote casi desnudaba unos senos. Me lo estaba pasando bien aunque no consiguiera mi objetivo primario.
Por fin fue ella la que me descubrió a mi. Ni siquiera la había visto entre toda la gente. Cuando se acercó por mi espalda y deslizó en mi oído una pregunta que había esperado toda la noche:
-¿estas sola?
Me giré por la sorpresa encantada al ver la cara preciosa que me estaba mirando enmarcada en una rojiza y larga melena.
Con esa luz no podía distinguir el color de sus ojos grandes y almendrados. La nariz respingona, los labios gruesos y sensuales la barbilla fina. Ni siquiera miré entonces lo que había por debajo de toda esa belleza concentrada solo en su cara. En ese momento supe que ella era la chica de mis sueños a la que había estado esperando. Le contesté que la había estado esperando a ella toda mi vida. Su sonrisa iluminó todo el pub que hasta ese momento había estado a oscuras.
-mi nombre es Nuria.
- el mío Mónica, encantada.
Al aproximarnos para darnos un beso en la mejilla una leve confusión consiguió que el beso fuera muy cerca de los labios.
Sentí su mano en mi desnuda cintura y por fin me atreví a bajar la vista para contemplar el resto de su cuerpo. Como solo en mis mas locos sueños podía haber imaginado, era perfecta. Voluptuosa, sus pechos casi impedían ver el vientre plano pero no las anchas caderas ni sus torneados muslos.
Mis pezones reaccionaron duros excitados marcados en la seda casi rozaban sus pechos deliciosos de los que podía ver mas de la mitad por el hermoso y profundo escote de un top que pasaba por detrás de su fino cuello.
Deseaba la piel blanca y suave que espiaba entre la poca tela que los cubría. Por fin pude apoyar mi mano en su cintura desnuda. La prenda que cubría su pubis una cortísima minifalda, la llevaba baja sobre la cadera.
Un rápido vistazo a los largos y ahusados muslos. Y solo quería acariciar entre ellos cada vez mas arriba y descubrir la delicia pelirroja que había allí. Sin pensar comenzamos a bailar juntas, nuestros pezones se rozaban levemente. Uno de sus muslos se introdujo entre los míos rozándolos.
La suave piel caliente sudada quemaba sobre la mía.
Apoyaba su cabeza en mi hombro con ternura y yo hundí la nariz en la fragancia de su cabello. Sus manos ardían en mi cintura y notaba la tersura de su piel en las palmas de las mías. Animada por el ejemplo de la rubia y la morena que había visto antes juguetona moví una mano bajo la faldita de tablas que se rindió sin esfuerzo dejándome agarrar la firmeza una de sus nalgas desnudas. Un suspiro de placer llegó a mi oído ante el avance realizado y la punta del índice alcanzó en la raja del perfecto culo, la gomita de su tanga. Jugaba con esa parte de la prenda que tan poco cubría.
No necesitábamos hablar. Nos entendíamos sin palabras y casi cuando iba a pedírselo metió las dos manos por la cintura de mi short para agarrarme el culo y pegarme mas a ella. Apoyó el coño en mi muslo desnudo donde noté la humedad y en el cuello, el leve roce de sus labios besándome, además del frescor de su saliva extendida con su lengua.
No podía contener mi deseo por ella y exploré un poco mas bajo su tanga. El sudor que lo lubricaba me dejó tocar su ano sin dañarla explorarlo con suavidad e incluso introducir la yema de un dedo forzando el aro de músculo. Todo ello sin dejar de movernos al ritmo de la música frotándonos la una contra la otra pegadas con suavidad.
El acolchado de nuestros pechos frotándose me excitaba mas. No podía separar mis manos de su suave piel pero deseaba amasar con ellas la turgencia de sus tetas. La mano que no tenía ocupada en el ano la deslicé bajo el top. Como no llevaba suje conseguí agarrarle una teta y acariciar el pezón. En medio de la pista entre las demás parejas que también se estaban metiendo mano mi avance pasaba desapercibido. Tal y como me agarraba las nalgas sentía que tampoco quería perderme y su caricia me estaba llevando poco a poco al orgasmo aun sin tocarme el coño.
Su lengua recorría mi oreja llegando a humedecer mi oído. Y la mía absorbía el sudor de su cuello. Cuando me corrí ella tuvo que sostenerme de pie y ni siquiera me había tocado la vulva aún.
Para entonces deseábamos mas la una de la otra. Yo quería experimentar todo lo que había soñado y quería hacerlo con ella.
En ese momento mirándonos a los ojos nos besamos. Luces música y nuestros labios acercándose despacio. Sujetó mi labio inferior entre los suyos y pasó la lengua por él. Conseguí deslizar la lengua entre sus dientes y la recibió la suya cruzándolas y jugando en un lascivo beso que pareció eterno y que hubiera querido que lo fuera.
Sellando el pacto con ese beso y visto que las dos necesitábamos más cogí su mano para no perderla entre la gente, la arrastré hasta la salida con total cooperación por su parte. Ante la puerta del local ya en la calurosa noche un tirón en mi mano y una nueva parada para otro tórrido beso junto a dos chicos que estaban en los mismos menesteres. Habría jurado que durante un segundo vi la mano de uno de ellos cogiendo la dura polla del otro sobre el vaquero. Hasta que Mónica buscó mis labios con los suyos. Lo que terminó de descentrarme.
Sobre su hombro y pasando su adorable oreja la vista de uno de los chicos se clavaba en nosotras. Saqué mi lengua dispuesta a darles el espectáculo mas lascivo posible jugando con la lengua de mi amante fuera de las bocas chupándola o lamiendo su nariz respingona o besando sus dulces ojos. Noté por fin una de sus manos apoderándose de uno de mis pechos y excitando entre dos dedos aún mas uno de mis pezones. Mi muslo desnudo se deslizó entre los suyos y noté la humedad de su tanga en mi piel.
Volvía a levantar su faldita para agarrar con fuerza sus duras nalgas desnudas. Cada vez me costaba mas trabajo separarme de ella pero cuando lo hice los dos chicos seguían enzarzados y una polla durísima había salido a tomar el aire. Disfruté del breve espectáculo pro eso no era lo que necesitaba esa calurosa noche.
Le di al taxista mi dirección mientras me subía a caballito sobre sus bellas piernas mirándola de frente. Echó la cabeza atrás sobre el respaldo del asiento del taxi y yo me incliné para besar de nuevo su fino cuello mientras ella ponía sus dos manos en mi culo deslizando un dedo por dentro de la tela alcanzando mi ano con relativa facilidad.
Gemí en su boca al notarlo. Mientras el taxista le echaba miradas lascivas a esas mismas nalgas que ella amasaba, a través de su retrovisor.
Salió a la luz mi vena exhibicionista y me levanté el top de seda por encima de mis tetas para ponerle mis pezones al alcance de su golosa lengua. Mordisqueó mis pechos, lamió mi piel sin dejar de jugar con mi ano. Desde otros coches en los semáforos podían verme casi desnuda ademas de la privilegiada visión que le ofrecía al taxista pero el camino no era tan largo como para correr mucho riesgo.
Mónica me siguió ansiosa hasta mi piso apenas podía separar sus manos de mí. Yo lo conseguí a duras penas lo suficiente para abrir la puerta y dejarla pasar. Se abrió la faldita y la dejó caer en la misma entrada mientras recorría el corto pasillo.
Quedé maravillada de nuevo ante sus larguísimas piernas y su perfecto culo. Le indiqué el camino a mi dormitorio, sin perder de vista el meneo de su cadera la seguí hasta allí. Mientras ella se recostaba sobre mi colcha yo dejé caer mi short y sin sacarnos los tacones nos buscamos sobre el colchón.
Dejé que Mónica liberara mis tetas esta vez del todo. La seda salió sobre mi cabeza llevada por sus manos. Enterró su cabeza entre mis pechos ansiosa por lamerlos mientras sus dedos recorrían mi piel bajando por mi espalda y mis costados para librarme también de mi tanga. De un tirón se limitó a romperlo. Las yemas de sus dedos quemaban mi piel con sus roces y mi vulva chorreaba manchando mi cama.
Su lengua seguía caminos que me enloquecían. Humedeciendo mi cuerpo ya mojado con mi sudor. Lo que no le importaba en absoluto. Por fin lamió mi pubis depilado, allí la notaba ardiente todavía mas a un centímetro de los labios de mi vulva. Cuando los recorrió de arriba abajo una corriente eléctrica recorrió mi espina dorsal y disparó un nuevo orgasmo por lo cachondas que iba. Mis piernas lo mas abiertas que podía. Cuando lamió los jugos de mi orgasmo aprovechó padres librarse de su top y arrojarlo a un rincón.
Me quedé obnubilada por sus pechos cónicos y duros. Subió a besarme de nuevo y pude notar mi sabor en sus labios. Solo unos segundos y pasó a colocarse como yo en el taxi poniendo sus tetas al alcance de mi boca. Aproveché para comérselos con ganas. Mis dedos por fin podían recorrer con libertad su anatomía.
Conseguí deslizar dos de ellos por debajo de su escaso tanga. Sabía que estaba húmeda pero aquello chorreaba. Entraron solos en su coño, encontré el hinchado clítoris y sus suspiros y gemidos sonaban en mi oído derecho. Allí su boca mordía mi cuello y besaba mi hombro. Los introduje mas dentro de su vulva. La penetré mas profundo y sus gemidos donaron mas altos. Con pocas veces que se los introduje ella se corrió también demostrando que estaba tan caliente como yo.
Llevé mis dedos a la boca u ante su atenta mirada los mami de forma lasciva. No se controló y volvió a juntar sus labios a los míos con el dedo índice y el medio jugando con nuestras lenguas. Mónica era tan lasciva como yo. Riendo me puso boca abajo.
Notaba el presi de su cuerpo sobre mi. Sus pechos en mi espalda, sus dientes en mi nuca, en mi oreja, en mi cuello, bajando por mi espalda cubriéndome de sensaciones. Sus dedos separaron mis nalgas mis piernas hasta deslizarse en mi coñito. Cuando quise darme cuenta me tenía a cigarro patas y clavando la lengua en mi ano sin sacar dos dedos de mi coño. Mis orgasmos ya eran continuos. Mis tetas colgaban rozando con los pezones la sabana que yo misma me pellizcaba.
Me fui recostando en ella atrayéndola sobre mi cuerpo. Ella seguía recorriéndolo con sus manos y labios en un sinfín de caricias. La notaba en mis axilas, su lengua lamiendo mi sudor, bajo mis pechos, los mordisquitos en mis pezones o como bajaba por mi vientre jugando en mi ombligo. Pasó de largo mi coño que deseaba las caricias de su lengua para acariciar mis muslos y pantorrillas. Creí que se detendría ahí pero no fue así sonriendo picara cogió uno de mis pies y se lo llevó a la boca. El gemido que escapó de mis labios debió oírse dos pisos mas arriba cuando su lengua recorrió la planta y entre mis dedos. Se los metió en la boca chupándolos uno a uno golosa deslizando la lengua entre ellos.
Luego subir a los tobillos y otra vez hacia arriba este vez si se clavó en los depilados labios de mi vulva y todo ello sin dejar que yo la tocara. Me iba a tomar cumplida venganza en cuanto pudiera agarrarla. Pero ese no era el momento cuando mi vagina destilaba sus jugos en su lengua manchando su barbilla fina y deliciosa.
Mirándome lujuriosa directamente a los ojos con sus manos aferradas a mis tetas.
Yo no podía abrir mas las piernas pero a ella parecía no bastarle cuando agarró mis muslos para subirlos hasta que mis rodillas tocaron mis pezones y ella siguió comiéndome el culo clavando la lengua en el ano como si quisiera follármelo con ella.
Y yo seguía corriéndome como una burra, no había parado de hacerlo desde que me desnudó. Y Mónica seguía vestida bueno apenas pues la ropa que tenía apenas podía llamarse atuendo. Cuando estaba entre mis piernas conseguí sacarle el top. La faldita estaba recogida en la cintura y el tanga a un lado dejando al aire su coñito permitiendo que de vez en cuando ella se llevara los dedos para acariciarse mientras me lamía a mi.
Por fin me dejó bajar las piernas lo que aproveché para abrazarla y besarla notando mi sabor en sus labios.
Terminé de desnudarla admirando su cuerpo delgado y hermoso pálido pecoso. No iba depilada del todo se había dejado un triangulito de vello en el monte de Venus demostrando que es pelirroja natural. Sin separar los labios mis dedos fueron solos a por su vulva, sus húmedos labios y su hinchado clítoris. Gemía en mi boca al notar mis caricias.
Su cuerpo sinuoso se frotaba contra el mío. Y ahora me tocaba jugar a mí. Pasé a lamer su barbilla y su cuello besar sus hombros. Bajando por su piel despacio por debajo de sus brazos, las suaves axilas y suya duros pechos cónicos, las pecas de su escote y entre sus tetas. Mi lengua humedecía su vientre jugaba con el pircing de su ombligo.
Le di la vuelta boca abajo en mi colchón para empezar con su nuca y bajar por su espalda hasta el durísimo culo. Deseaba lamer ese ano, le tenia tantas ganas, al abrir por fin sus nalgas y descubrirlo mis ganas aumentaron. Clavé mi cara entre las nalgas y la lengua en el cerrado aro musculoso. Era el primer beso negro que hacia y además a otra chica pero parecía que no se me daba mal del todo a juzgar por sus gemidos. Creí que su sabor seria peor pero olía a sudor limpio y me encantó jugar con su ano haciéndola disfrutar.
Tiré de su cadera hasta ponerla a cuatro patas y por fin tuve a mi alcance el primer coño que iba a lamer en mi vida. No quería que se diera cuenta de que era primeriza, ya se lo contaria después, puse en la tarea el mayor empeño que pude.
Solo hice lo que me gusta me hagan a mí clavé mi legua entre sus labios follándola con la lengua y chupando su clítoris como un caramelito delicioso. Su sabor me embriagaba aunque no era desconocido del todo, infinidad de veces me había lamido mis dedos cuando me masturbaba.
No me cansaba de saborearla, su vulva era una fuente que manaba directamente a mi boca y me estaba encantado, era aun mejor que en esos sueños húmedos.
Follándose Sus suspiros ahogados en mi almohada y sus tetas clavadas en mi colchón. Me estaba gustando provocar esos orgasmos en una mujer y no me cansaba de lamerla.
Fue ella la que me pidió una treguad desplomándose sobre las revueltas sábanas. Cogió mi cara entre sus manos para besarme con ternura. Seguro que notaba su propio sabor en mi lengua y tumbadas lado a lado nos acariciamos contándonos por fin algo mas que nuestros nombres.
Pude contarle al fin que ella era mi primera chica y ella me tranquilizó diciendo que lo había hecho muy bien. Ella por supuesto no era nueva en esas lides aunque como yo estaba sin pareja en ese momento. No es que pensara en liarme con ella pero desde luego estaba dispuesta a repetir si ella quería incluido lo de los pies que me había encantado.
viernes, 7 de octubre de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
la cabina del trailer
Manolo conducía su trailer de segunda mano por una autovía cualquiera devorando kilometros en una calurosa madrugada de verano, acaba de pasar un puticlub de los muchos que hay por las carreteras. Es un chico joven, guapo, musculoso y con cierto aire de inocencia. A unos dos kilómetros una figura en el arcén le hace señas para que se detenga pero cerca no hay nadie, ni nada ni edificios, ni unas luces de avería ni siquiera los faros de otro vehículo.
La carretera libre de luces y apenas se ve, clava los frenos y detiene el diez y ocho ruedas, tiene buen corazón y eso algún día le meterá en un lio. Pero esta noche cuando la puerta del pasajero se abre sube a la ajada cabina una chica morena de cabello, de piel oscura y rasgos entre sudamericanos y algo de mulata, es muy guapa y su cuerpo por lo que se ve a la difusa luz del panel de instrumentos es algo impresionante. Los pechos firmes y duros parecen querer romper la tela de la camiseta estrecha y de profundo escote. Los muslos desnudos y torneados salen de un pantaloncito tan corto que medio culo firme y redondito queda fuera de él. El ombligo bronceado está adornado con un pircing, una media luna de plata. La chica con un acento insinuante que recuerda las palmeras y el profundo azul del mar caribe le cuenta con gran profusión de cariños, cielos y amores que se ha escapado del prostíbulo que él acaba de pasar donde la tenían retenida contra su voluntad.
Manolo se ha dado cuenta que nadie sabe de la fuga y que los posibles matones de medio pelo nunca podrían seguirle la pista a su camión de entre todos los que pasan por esa carretera. Se siente a salvo y tranquiliza a la chica que al poco rato se queda dormida en el asiento, Manolo la cubre con su chaqueta y sigue conduciendo.
Tras coger dos desvíos que su ruta exigia se detiene a desayunar e invita a la chica, Sandra agradecida ve cómo los demás camioneros lo miran con envidia, acopañado de esa belleza. Ella se arrima mucho a su brazo y su pecho casi desnudo se pega a su poderoso biceps cuando ella le agarra del brazo y le besa en la boca sin reparos excitandole casi sin proponerselo.
Manolo piensa en cómo se lo va a explicar a su jóven novia Sonia con la que vive, cuando un rato mas tarde aparque el camión a la puerta de su casa. A la vez se siente responsable de la desvalida que ha recogido en el camino. Al fín se da cuenta de que solo la verdad es la única solución para salir del embrollo.
Sonia vestida solo con un leve vestido de tirantes, salió a recibirlo en cuanto oyó el ruido del poderoso motor, con un cariñoso beso con lengua apretandose a su cuerpo. De prontó oyó el sonido de la otra puerta de la cabina y vió los largos muslos morenos y el precioso y casi desnudo culo de Sandra bajar por la escalerilla.
Un breve arrebato de celos le hizo arrugar el sensual morrito, pero un poderoso abrazo de los biceps de oso de su novio y las fuertes manos recorriendo sus nalgas sin ningun disimulo le hizo pesar que si hubiera algo entre su chico y la sensual morena no la habria tríado a su propia casa. Sentados en el sofá ante unas tazas de café ambos explicaron la aventura nocturna y la ya exprostituta contó su triste historia, ampliándola con su vida en el pobre país de origen, el falso matrimonio con un español que en cuanto bajaron del avión le quitó el pasaporte y la dejó en manos de los proxenetas.
Incluso soltó alguna lagrimita ante el jóven y atractivo matrimonio. Sonia tenia tan buen corazón como su marido y aunque un poco mas desconconfiada le ofreció a la hermosa caribeña una habitación en su casa. Le ofreció una ducha y casi antes de poder ponerse uno de los vaporosos camisones de Sonia estaba dormida en la pequeña cama de la habitación de invitados.
Manolo y ella pensaron en explicarle a los vecinos que ella era una compañera de estudios de la jóven esposa mientras permaneciera en su casa. E inmediatamente se fueron a su dormitorio para ampliar el cariñoso recibimiento que Manolo se merecia. Este no podía apartar las manos del cuerpo de su esposa y le iba subiendo la falda mientras se dirigian a la enorme cama de matrimonio. La atrapó por la cintura y besaba sus hombros y su cuello con verdadera pasión a la vez que amasaba los enormes pero bien formados pechos.
Manolo recordando el firme culo de la invitada pegaba la dura polla a las nalgas poderosas de Sonia. Deslizando sus manos por debajo de la falda le acarició la parte delantera de los muslos acariciando el monte de venus suavemente por encima de la lycra, bajó el tanga hasta sacarselo por los pies, momento que apovechó para agrachandose deslizar la cara por su culo, mordisquear suvemente las nalgas y pasar la lengua por la rajita hasta el ano. En el otro dormitorio la joven invitada oia medio en sueños los ruidos de la pareja amandose.
Sonia ya entregada se agachó arrodillandose sobre la cama para permitirle el acceso más comodo posible, mientras disfrutaba de la húmeda caricia en su agujero más intimo. Manolo empezó a besar la piel de las nalgas y la espalda subiendo lamiendo por la línea de la columna mientras le subía el vestido hasta sacarselo por la cabeza. Ella ya desnuda pero impaciente espero a que él se arrancara la ropa y volviera a comerle las nalgas, a lamer su ano ensalivandolo bien como preparación a la lenta y delicada penetración. Le puso el glande en la entrada y fue empujando despacio casi sin necesidad de guiarla con su mano pues los días sin follar en la carretera y la imaginación pensando en los pechitos de Sandra conseguián una extraordinaria dureza en su polla.
Lentamente la follaba despacio acariciando sus pechos o pasando una mano por debajo de sus anchas caderas con el dedo ensalivado para excitar su clitoris, Sonia jadeaba, suspiraba aunque intentaba controlarse para no despertar a Sandra, y Manolo bufaba sintiendo como el culito de su esposa apretaba su rabo como queriendo exprimirlo. Hasta que se corrió dentro de ella aún siguió entrando y saliendo durante un rato pues parecía que su polla no quería quedarse en reposo. Cuando por fín bajó la dureza se la sacó para inmediatamente pasar a comerle otra vez el culito, el semen que rezumaba de su ano y los jugos que la excitación hacian brotar de su coñito al que alcanzaba perfectamente teniendola puesta a cuatro patas. Manolo agotado tras la noche de volante se quedó dormido al poco rato mientas su esposa le acariciaba el cabello y le besaba en la frente.
Entonces se puso el ligero vestido y fue a comprobar como su invitada seguía durmiendo algo inquieta, la sábana se le había recogido a los pies y los morenos muslos quedaban a la vista hasta las braguitas que le había prestado. Uno de sus pechos morenos y el oscuro pezón de pequeño tamaño asomaba por el tirante del leve camisón algunas tallas mas grandes de lo que debería. Algo se removía en el fondo de su corazón la veia como alguien desvalido, a quien proteger y por otro lado la belleza de la muchacha la habia conmovido y recordaba sus experiencias jueveniles con amigas, la investigación sobre el sexo que le llevó a sus primeras experiencias lésbicas. Todo a su debido tiempo la jóven se quedaria con ellos al menos unos días. El tiempo necesario para despistar por si alguien la perseguía y ayudarla a comenzar una nueva vida, no la iba a liberar de la esclavitud para lanzarla a la pobreza.
Contenta y sin las braguitas, olvidadas en el dormitorio se puso a hacer las faenas de la casa, al cabo de un par de horas Sandra despertó asustada por que no sabía donde se encontraba. Sonia alarmada al oir el ruido acudió al dormitorio para verla acurrucada contra la pared. Despertada su ternura se sentó en la cama junto a ella la acogió entre sus brazos y besando su suave y negrisimo cabello le repetía estas a salvo, nadie va a hacerte daño. Te vamos a cuidar.
Poco a poco se fue tranquilizando y automaticamente empezó a responder a las caricias de la rubia. deslizó sus brazos por su espalda abrazandola y masajeando suavemente su espalda o arañando suavemente la linea de la columna sus pechos apenas cubiertos por las livianas telas se rozaban consiguiendo poner duros los pezones de ambas y el primer beso suave en los labios fue algo completamente natural. Sonia acariciaba la negra melena y la cogio de la mandibula mientras los besos se fueron haciendo mas apasionados y las lenguas empezaban a entrar en acción. Cuando Sandra deslizó una mano por sus muslos en una leve caricia. Avanzando cada vez mas descubrió que la rubia no llevaba bragas.
Deslizo dos de sus dedos hasta su coñito y apartando el vello fino y rubio le acarció los labios de la vulva que se abrieron solos a la caricia, descubriendo como pétalos de una flor el ahelante clítoris. Un gemido de placer escapó de sus labios. Sonia casi desmayada de placer intentó apartarla y decirle que no era necesario que la recibian de buena gana y ella contestó que quería hacerlo, se inclinó y retirando los tirantes del camisón dejó al descubierto los pechos pequeños conicos y bien firmes de su invitada y pasó a mamarlos y acariciarlos con sus labios, con la lengua tierna, haciendola suspirar. Lo que temía se había producido antes de lo esperado así que rindiendose a lo inevitable se separó solo un segundo para quitarse el vestido y sacarle la negligee a la invitada.
Recostadas en la cama se besaban sin prisa las lenguas cada vez mas atrevidas mientras las manos recorrian sin descanso el cuerpo de la otra. Sandra seguia investigando el coñito de la rubia mientras esta dedicaba sus atenciones a su firme y prieto culito, sus nalgas eran amasadas y acarciadas. De pronto la exprostituta se colocó encima de ella y paso a besar sus hombros, lamer los pechos grandes claros poderosos y meterse los pezones de grandes areolas en la boca mientras su cuerpo sinuoso se frotaba contra el de la rubia, seguía bajando por el vientre hasta el ombligo donde metió la lengua mientras los pechos duros rozaban adrede el monte de venus de su amante.
Los pezones en el clítoris fueron un descubrimiento nuevo pues Sandra era capaz de manejarlos como si de un dedo se tratara acariciadola con un fino control. Pero seguía bajando la lengua, ya lamía los vellos rubios y por fin llegó a la vulva que abierta la esperaba anhelante. Sonia se retorcia de placer con los muslos bien abiertos mientras la morena le proporcionaba todo el placer que podía como expresión de su agradecimiento. Sus sabias caricias apasionadas despertaban los rincones de su coñito haciendola suspirar.
Con los poderosos muslos bien abiertos y la morenita acurrucada entre ellos pensaba que solo la presencia de su marido haciendo gozar a la belleza invitada podía hacer completo el instante de placer. Pero Manolo aun dormía el sueño de los justos por completo ajeno a los planes de las dos chicas que se estaban amando en el dormitorio de al lado. Con el sabor de varios de sus orgasmos en su lengua y labios Sandra besó a Sonia en la boca y se volvió a acurrucar entre sus brazos como buscando la protección que no ha tenido hasta ahora.
Sonia tambien queria hacerla gozar pero ella dice:
-Espera quiero disfrutar de vosostros, quiero haceros sentir lo agradecida que os estoy, incluso quiero daros el dinero que he conseguido ahorrar de la propinas que me daban los clientes-. Se estiró para alcanzar su bolso olvidado en la mesilla y sobre el generoso pecho de Sonia dejó caer una pequeña fortuna en billetes.
-Pero criatura... tu estas bien de la cabeza? todo eso es tuyo, nosotros no te pedimos nada-.
-Sois tan buenos conmigo que quiero... haceros felices-.
-Bueno a mi me estas haciendo muy feliz asi desnuda encima de mi, y seguro que a Manolo le pasaria lo mismo, te quiero junto a nosotros-.
Y volvió a besarla con toda su pasión.
-Ahora solo tenemos que buscar un forma de decírselo, cosa que no creo dificil. Ahora me toca a mi hacerte un poco mas felíz a tí.
Con los muslos a ambos lados de la rubia cabeza Sandra hizo descender su coñito sobre la boca y la lengua y durante un buen rato su clítoris, los labios hasta donde alcanzaba la inquisitiva lengua dentro de la vagina y hasta el perineo y el ano recibieron las caricias húmedas de la mujer del camionero. Los ojos azules de deslizaban por el vientre plano y los pechitos morenos y sus manos no estaban quietas: de las nalgitas, por la espalda a los pechos y hombros por delante toda la piel que alcazaba tocaba y acariciaba. Varias veces se corrió la caribeña sobre la boca golosa pero esta no paraba. Aún así su cabeza no había dejado de darle vueltas al asunto de su marido y decidió que un ataque directo era lo mejor. Se aproximaba la hora de la comida cuando el chico despertaba solo y hambriento.
Decididiendo que un ataque frontal era la mejor estrategia agarró a Sandra de la mano y desnudas como vinieron al mundo se fueron al dormitorio donde Manolo dormia desnudo con la sábana recogida entre las piernas y la polla dura por los sueños apuntando al ombligo. Cada una se puso a un lado y entre las dos se pusieron a comerle el rabo que inmediatamente al sentir las lenguas dulces y cariñosas dio un salto como reacción.
Un dulce despertar con las dos bellezas junto a su polla y los culitos desnudos casi junto a su cabeza. Así que aprovechó y deslizó sus manos por el culito blanco y por el culito moreno hasta que sus dedos indices investigando alcanzaron los dos coñitos cachondos que chorreaban jugos. La sorpresa quedaba muy diluida por lo que sentía en su polla, la lengua de la morenita empezaba a investigar sus huevos peludos mientas su mujer se dedicaba al hermoso tronco, o cambiaban y la exputilla se metia le glande en la boca para apretarlo mientras la rubia se dedicaba a los peludos testículos y en cuanto abrio las piernas al perinneo.
Sonia quería, con algo de cargo de conciencia por haber sido la primera en beneficiarse a la invitada, ver a su marido follarse a la caribeña, con una leve indicación la hizo darse la vuelta, subirse encima de el y sosteniendo ella misma las nalgas duras, las fue bajando despacio mientras contemplaba como el duro miembro de su chico penetraba en el coñito dulce y ella misma la guiaba en la penetración y así la hizo cabalgarlo mientras ella se sentaba sobre su cara para que el chico le comiera el clítoris con la maestría que le caracterizaba.
Manolo con la lengua ocupada con los labios de la vulva, el perinneo y hasta el ano de su esposa y las manos amasando las nalgas de esta sentía el sinuoso cuerpo de Sandra moviendose sobre su vientre hasta clavarse la polla en lo mas hondo del delicioso coñito. No lo veia, no podia tocarlo pero sentía el rabo apretado durante unos momentos, quieta, acomodandolo en su interior solo con los músculos de la vagina, luego sintió todo el movimiento como si quisiera exprimirselo.
Las dos chicas se besaban con furia, la lengua de la caribeña recorria la boca ansiosa y le amasaba los desarollados pechos con una atención especial a los rosaditos pezones duros. Ninguno de los tres estaba quieto, ninguno podia parar dando todo el placer posible y recibiendolo de los demas. Sonia fue la primera en correrse, sus abundantes jugos se deslizaban por la barbilla de su hábil marido.
Al sentirlos en la lengua este descargó el semen en la vagina de la caribeña ardiente y ella inmediatamente recibiendo las caricias de la cariñosa pareja derramó la mejor corrida que habia tenido en mucho tiempo sobre los testiculos empapados por sus jugos del camionero. Agotados por las emociones del día se dejaron caer encima del chico besandolo ambas por el placer recibido. Las lenguas de ambas competían por entrar en su boca y jugar con la de Manolo.
Este no perdía la oportunidad de acaricar los deseables cuerpos desnudos mientras pensaba en todo lo que estaba pasando. Entre las dos le habían dejado la polla en carne viva y no tenía ninguna explicación para ello. Cómo su joven novia había llegado a tal grado de complicidad con la extranjera. y lo que les esperaba a partir de ahora. Cosa que su esposa pasa a explicarle con detalle mientras le da de comer. Sandra se quedará a vivir con ellos y a la ayudará en su pequeño negocio haciendole compañíá mientras él esta fuera en sus rutas. Y cuando llegue le espera una cariñosa bienvenida por parte de las dos chicas. La hermosa caribeña abre los ojos negros ante el plan y tan cariñoso recibimiento que no esperaba.
Tras la comida y para ayudarle a reponer fuerzas Los sientan en un cómodo sillón mientras Sonia le enseña a su chico algunas habilidades que él no le conocía. Sobre el sofá del salón agarra a la caribeña y la coloca a cuatro patas, ella se situa detrás y con la habilidosa lengua le recorre las nalgas cada vez mas dentro de la rajita hast alcanzar el ano rugoso, lamiendo los alredores o intentando penetrar en él con la lengua. Baja por el perinneo buscando el coñito moreno, los labios finos ofrecen el tesoro del clítoris solo con un roce mínimo y su dueña suspira y goza de la caricia de su amiga, de su amante. Manolo comienza a explicarse el grado complicidad entre las dos chicas por que hasta entonces deconocia las habilidades lesbicas de su novia.
martes, 26 de enero de 2016
prostitutos bisexuales y su clienta
¿Si los tíos contratan a putas por qué las mujeres no vamos a hacerlo?.
Si tienes dinero y libertad qué te impide echar un polvo sin complicaciones. Es más difícil por que no hay clubs de putos;
pero el teléfono y la sección de contactos de un diario siempre permite completar la falta de algunas oportunidades. Hay
chaperos que estarían encantados de follarse a una mujer y por una vez que no les tocara poner el culo a ellos y que
además los pagaran por ello. Buscar sexo por el placer del sexo o por dinero ya no es solo cosa de hombres. Y la mujer
también puede conseguir sexo simplemente por capricho o por complacencia en un minuto o limitarse a disfrutar de una
polla, de un cuerpo masculino, y de su propio cuerpo recibiendo caricias y cariño comprado.
Me llamo Marisa y he dedicado toda mi vida a mi profesión dejando a un lado los aspectos personales. Me he
concentrado en mi carrera y eso me permitía toda la gratificación personal que necesitaba. Pero en algunos aspectos mis
necesidades no se veian satisfechas en el mundo laboral. Mi vida afectiva era inexistente y la sexual: en el mejor de los
casos insuficiente. No soy tímida y desde luego he usado mi cuerpo para conseguir algunas ventajas, la ropa sexi en
momentos cruciales quizá me ha dado ventaja sobre algun competidor masculino o algún cliente reticente. Pero casi nunca la
situación ha pasado de miradas de admiración a no ser que la otra persona me gustase de verdad. Ahora tengo dinero a
espuertas, una bonita casa, una situación desahogada de verdad y nadie que me ame o a quien amar. Esa nunca ha sido una de
mis preferencias: el amor no me parecía una necesidad, ni siquiera ahora lo echo en falta, pero sigo necesitando sexo, el
calor de otra piel desnuda y la dureza de un miembro en mi interior. La verdad es que no es dificil utililzar un escote o
unos pantalones ajustados para conseguir alguien que me parezca atractivo incluso hombres casados y jovencitos guapos. Per
hay veces que ni siquiera me apetece tomarme el trabajo de conseguir sexo así. Y aquí viene en mi ayuda la sección de
contactos de los diarios. Cada vez abundan mas junto a los anuncios de prostitas los de chicos, y de otras cosas mas
exóticas como transexuales y parejas, que ofrecen sus cuerpos a cambio de dinero. Y ahí es donde encuentro a mis amantes
ocasionales a los que tengo que pagar pero que no ofrecen mas molestias que esa. Cierto fin de semana en el que andaba mas
cachonda que de costumbre me llamó la atención el auncio de dos amigos que se ofrecian juntos a hacer las delicias de
alguna dama solitaria. Sin dudar marqué el número de telefono que indicaba sabiendo que si no me convencian con decirles
que no y despedirles con una pequeña propina me bastaría. Los cité en el bar de un hotel que me gustaba para estos
menesteres y fui antes de la hora para no encontrarme sorpresas desagradables.
Cuando los ví aparecer me quedé impresionada la verdad es que eran más de lo que prometian en el anuncio de
prensa. Jóvenes y guapos, con los músculos bien definidos bajo unas camisetas ajustadas, mirando mas abajo sus vaqueros
marcaban unos paquetes de respetables dimensiones y una piel por las apariencias bronceada en rayos uva. Uno era rubio con
la carita aniñada tremendamente guapo y el otro un mulato de un atractivo especial. Inmediatamente los llamé a mi mesa y
ellos sonriendo de oreja a oreja con sus blancas dentaduras se sentarobn a mi lado. Parecia que yo no los disgustaba,
suponía que en su vida laboral se habrian encontrado adefesios y ancianitas hambrientas de sexo y de cariño. No me
considero expectacular ni bella aunque una talla cien normalmente atrae las miradas de los hombres e incluso las de alguna
mujer inmediatamente hacia mi pecho, el vientre bastante plano aunque definido desde luego y unas amplias caderas con un
culo respigón y firme, los muslos largos y bien torneados, la piel con un bronceado natural. Volviendo a mi rostro no
suelo maquillarme mucho y apenas lo necesito, los ojos pardos y grandes, la nariz recta que a mi me parece que tiene
demasiada personalidad y una boca de labios gruesos y generosos, sexuales sensuales, y mi cabello con una larga melena
rizada y cuidada. Todo eso me hace lucir sino como una gran belleza por lo menos no como una chica fea del todo. Yo tenia
una curiosidad y se la planteé allí mismo ante las copas de martini que tomabamos, queria saber si entre ellos se
tocarian. Contestaron que lo que yo quisiera, pero que por gusto si lo harian, se consideraban bisexuales y a veces tenian
clientes masculinos. Sin mas preambulos decidí subirlos a la habitación que había reservado previamente.
Ya en el ascensor el rubito que se llamaba Daniel me cogió de la cintura y muy dulce me beso en la boca con
suavidad, Mis pezones sensibles desde que los ví se pusieron duros y erectos bajo el negro encaje del sujetador que tenía
puesto. A mi espalda el mulato, David, se apretó a mi y rozó sus labios llenos y sensuales por mi cuello que la ligera
blusa estampada dejaba libre. Sentia los musculos de su pecho en mi espalda y sus atrevidas manos desizarse por la
delantera de mi falda de cuero. Pero como su colega se apretaba a mi las morenas manos tambien rozaban el pene del otro
chico, demostrandome sin pudor que entre ellos habia mucho cariño.
Segundos duró pues pronto se abrieron las puertas en nuestro piso pero fue un bonito avance de lo nos esperaba en
el interior de la habitación a la que los conduje sin mas pérdida de tiempo. Ya en el interior de pie junto a la enorme
cama volvieron a acariciarme suavemente sobre la ropa, leves toques que me encendieron aun más. Se separaron un minuto de
mi y mientras David descorchaba la botella que habia tenido la precaución de pedir Daniel con mucho tacto me sugirió que
arreglaramos el asunto del dinero, viendo que iba a conseguir los servicios por los que iba a pagar le entregué la
cantidad acordada sin mas dudas, él dejó el dinero bajo un cenicero en la mesilla diciendo que si no conseguian
satisfacerme no tomarian ni el billete mas pequeño. Ambos se despojaron de sus camisetas y por fin pude admirar sus
pectorales, sus abdominales y biceps sin mas impedimentos. Volvieron a acercarse con la clara intención de desnudarme,
esta vez David se acercó a mí y cogiendo muy dulce mi barbilla entre sus manos comenzó a besarme suave al principio, leves
roces de sus sensuales labios sobre los mios, pero en cuanto abrí la boca su lengua se deslizó incontenible en su interior
recorriendolo y enredandose con la mia. Entre los dos quedaba un espacio que su amigo aprevechó para desabrochar y bajar
mi falda hasta los pies cubiertos por unas leves sandalias de tacón. Situado detras de mi en cuanto vió mis desnudas
nalgas entre las que se deslizaba la tira del tanga de encaje, se arrodilló y sentí en ellas sus labios que las besaban y
la humeda y caliente lengua que las lamia. El mulato seguia dandole atenciones a mi parte delantera y sus manos bajaron
lentamente por mi cuello buscando mis senos, los acarició suavemente por encima de las telas pero pronto desabrochó los
botones de la blusa para liberarme de ella. Así quedé en tanga y sujetador mientras dos pares de ávidas manos recorrian mi
expuesta piel. Ahí queria ver yo algo mas de sus explendidas anatomias y comenzando por el más cercano busqué su pene por
encima del vaquero, pudiendo apreciar unas buenas medidas, lo desabroché y lo bajé. El chico no era tonto del todo y
captando la indirecta me dejó un momento para librarse de su calzado y de los pantalones. Así pude ver su miembro ya duro
cubierto por un tanga de licra que apenas podia contenerlo. Lo acaricié suavemente por encima de la tela pues no queria
precipitar los acontecimientos y dandole un suave mordisco en el lobulo de la oreja le pedí que desnudara a su amigo.
Pareció encantado con la sujerencia y tomó al otro de la mano para que se incorporara pues seguia arrodillado detras de
mí. Sin pedirselo le dio un tierno beso en la boca, gesto que disparó mi líbido. Le desabrochó los vaqueros y los bajó por
las musculosas, bronceadas y depiladas piernas, quedando a mi vista otro tanga también blanco bajo el que se insinuaba
otro miembro duro y de un respetable tamaño. Esta vez fue el morenito el que se arrodilló a los pies de su compañero para
terminar de sacarle los pantalones por los pies y sin que yo se lo pidera comenzar a acariciar su miembro por encima de la
licra con los labios y la lengua. La escena me calentaba aun mas si eso pudiera ser posible, y tuve que acercarme para
participar de ella, dejando resbalar mis manos por el pecho del rubito y besandolo en la boca de finos labios para no
estorbar mucho a su amigo. Acariciaba su suave piel lampiña me pasé a la espalda y le amasé lasduras nalgas, tiré de la
cinturilla del tanga para sacarselo sinperderme detalle de cómo el moreno al ver aparecer el pálido rabo lo besaba en el
glande y deslizaba su lengua por el tronco en busca de los depilados testículos. Me arrodillé a su lado y juntos nos
pusimos a lamerlo besandonos cuando nuestros labios y lenguas coincidian sobre su piel. Volvió a acariciarme a mí y
dejandome sola con la verga a la que no habia dejado de besar se dedicó a terminar de desnudarme sacandome el sujetador y
liberando mis pechos acariciandolos sin mas trabas. Mis erectos pezones agradecieron las atenciones que les brindaban
dejandose retorcer y acaricar por los hábiles dedos. Dejé la golosina con la que me enteretenía y comencé a subier
lamiendo su vientre el ombligo los pectorales sin olvidarme de mordisquearle los pezones y según subía su amigo me iba
liberando de mi última prenda y él de la suya. Agarrandolos de los duros miembros los conduje hasta la enorme cama. No
sabía cómo empezar a disfrutar de tan bonitos cuerpos. Pero ellos parecian tenerlo todo muy bien ensayado así que me
tumbaron boca arriba y comenzaron a lamerme por todas partes entre los dos. Sus lenguas mojaban la sensible epidermis y mi
conejito se huemdecía por la excitación. Fue el mulato el que colocandose entre mis muslos y abriendolos todo lo posible
introdujo una experta lengua entre los labios de mi vulva buscando el ávido clítoris. Una y otra vez lograba mis orgasmos
que tragaba con entusiasmo provocando el siguiente en una rápida cadena. Su compañero seguía prestado atención a mis
sensibles pechos. Pero yo quería polla o mejor pollas y así se lo dije. Se sentó casi sobre mi cabeza dejando su pene
justo al alcance de mi boca, de inmediato me dediqué a lamerlo y comerlo. Su amigo se incorporó se colocó un condón y sin
moverse de entre mis muslos comenzó a penetrarme con dulzura. El rubio se inclinó sobre mí para lamernos a los dos
mientras follabamos quedando en un prefecto sesenta y nueve. Uno sostenía mis muslos y el otro metia sus manos bajo mi
culo, así lo levantaban de la cama y el rubio alcanzaba el cítoris sin problemas. Estaba gozando como nunca con esos dos
potentes machos pendientes de mi placer. Mientras yo seguía con la polla del guaperas en la boca, dandole un tratamiento
algo salvaje, tengo que admitirlo, por que en ese momento solo me estaba derritiendo por la vagina. Conseguí hacerles
parar un momento y les pedí algo que estaba deseando queria tenerlos a los dos dentro uno en elcoñito y otro en el ano. Me
advirtieron que no les quedaba ya mucho aguante por que estaban muy excitados y conseguí decirles que se habian ganado
cada centimo de euro. Tumbé al mulato y con prisa me lo clave en el coño mirandolo a la cara. Su amigo consiguió durante
unos segudos comerle los huevos a su amigo húmedos de mis jugos y seguir hacia arriba para dedicarle unas atenciones a mi
culito.Su lengua se intrujo entre mis nalgas bien abiertas, lamiendo la raja completa buscando el ano que penetró lo que
pudo. Ya tenia en la mano el lubricante que aplicó con largueza a mi agujerito y sobre el condón que se habia puesto.
Abriendo los muslos, detrásdemí comenzó a clavarmela lento para no hacerme daño. Agradecí el gesto pues no estaba muy
acostumbrada al sexo anal. Acompasaron sus movimientos como si bailaran y yo me sentía llena completa. No tenía que hacer
nada, cada empujón del rubio lo sentiamos los dos que estabamos debajo. Estaba lamiendo la lengua del moreno que me daba
saliva cantidad. Efectivamente en unos minutos ambos se corrieron en mi interior y a través del latex casi pude sentir los
trallazos del semen caliente. Nos derrumbamos los tres jadeando sobre las sábanas humedas de sudor. Cuando recuperamos el
aliento los mandé a la ducha y yo renqueando conseuí llegar al bidet donde me limpié. Les dije sentada en el baño quiero
que os ducheis juntos y seais muy cariñosos el uno con el otro y quiero disfrutar del espectáculo. Sin mas problemas
desnudos como estaban semetieron en la bañera uno frente al otro, abrieron el grifo de la ducha y se empezaron a morrear
con autentica pasión. El agura resbalaba porel bonito contraste de sus pieles que sus manos acariciaban sin descanso. Las
pollas flacidas pero juntas se rozaban con el movimiento de los cuerpos. Y mientras las manos de uno recorrian y
enjabonaban el pecho del otro, las de este rozaban su espalda y culo. Yo en ningún momento habia perdido la calentura pero
la estaba gozando con el bonito espectaculo completamente gay que me estaban dando. Comencé a masturbarme
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