lunes, 26 de septiembre de 2022

Los hermanos divorciados, la vecinita transexual

. Pablo es un joven, mejor dicho era joven, ha madurado, que vivía en nuestro bloque. Lo he visto crecer desde niño. Viendo sus formas cada vez mas amaneradas, mas femeninas, era delgado y muy muy guapo, pronto le dio por lo emo y se dejó el pelo largo lo que le hacía más sexi. De ahí a iniciar su transformación fue solo un paso. Mientras todo eso pasaba yo había vuelto a vivir con mi hermana en el viejo piso de nuestros padres. La había perdido de vista unos años mientras vivía con mi ex esposa. Pero al volver al piso me la encontré más bella que nunca. Ella seguía vistiendo tan putita o más que cuando era una jovencita de diez y seis años. Sólo que ahora ya era toda una preciosa mujer. O yo andaba muy cachondo o me parecía que incluso más sexi, más mujer, que sus pantalones y faldas eran cada año mas cortos. Y o le habían crecido las tetas o sus escotes las lucían aún mejor. Las hormonas le estaban haciendo un efecto fantástico. Le gustaba exhibirse y la ropa que tenía era toda una declaración de principios, los de una mujer sexi con confianza en ella misma. De lejos cuando la veía por el barrio me había llamado la atención. Así estaba la situación, yo tenía mis ligues, amigas con derecho a roce e incluso algún chico había caído en mis brazos y nos habíamos divertido mucho juntos. Por cierto mi hermana al igual que yo tampoco hacía mucha discriminación en sus parejas y más de una vez había visto salir de su habitación por las mañanas alguna jovencita guapa con cara de haber pasado una noche divertida. En ese agosto se derretían hasta los bordillos de la calle. Mi hermana había salido de fin de semana a la costa con su último ligue, un chico de buen ver bastante más joven que ella. A juzgar por el tamaño de los bikinis que se había llevado pensaba pasar el mayor tiempo posible desnuda. Volvamos a la joven y sexi vecinita, entrabamos juntos al portal. Yo volvía de la piscina de hacer unos largos a ver si me refrescaba. Llegaba con el pelo mojado pero suponía que no era el agua de la piscina sino sudor del paseo de vuelta. Un pantalón de deporte muy reducido y una camiseta de tirantes. Ella llevaba un ligero vestido veraniego de tirantes. Le quedaba como un guante. Un escote precioso y la falda lo suficientemente corta como para lucir sus bonitos muslos casi hasta la pétreas nalgas. Le eché un buen vistazo y ella no se asustó por que mis ojos recorríeran su anatomía. Debía estár acostumbrada a las miradas de admiración. La saludé amablemente y ella me respondió como siempre había sido simpática. - ¡Hola! ¿subes?. - Si gracias. - Hacia mucho que no te veía. - Tanto que pensaba que no vivías aquí. ¿No estabas casado?. - Divorciado, por eso he vuelto. Es más barato vivir en casa de los padres. - Por eso yo no me voy. Mi madre me cuida mucho. La pregunté por sus padres interesándome por su estado y me contó que también estaban de viaje huyendo del calor de la ciudad. Son cariñosos y muy buenas personas, siempre me habían caído muy bien. Al comentarle que yo también estaba solo le ofrecí a que se pasara y que podíamos pedir unas pizzas y comer juntos. - ¿Que tal tus padres?. - De vacaciones en la costa. - ¿Y tú te has quedado estudiando?. - Tampoco es que me gustara ir con ellos. Eso no sería muy divertido. Así que esta era otra opción. - Lógico, para una chica joven y guapa. Por cierto las últimas veces que hablamos todavía ibas de chico. ¿Como te llamas ahora?. - Gracias por eso. Sonia, encantada. ¿Entonces estás solo?. - Un placer Sonia. Encantado de conocerte. Vivo con mi hermana, que también ha vuelto, pero como tus padres está de viaje. Vente a comer conmigo. Podemos pedir pizza y ponernos al día. - Vale. No voy a hacer nada esta tarde. Y siempre está bien que un caballero le invite a una a comer. Aún no había colgado el teléfono con la pizzería cuando la vecina llamó a la puerta con una ligera camiseta de tirantes. Un corto pantalón de deporte de lycra, muy ajustado marcando sus nalguitas respingonas y su bonita melena suelta. Yo me había quedado solo con las bermudas y descalzo. - He traído las Colas. - Genial, pasa. Deja las latas en la mesa y ponte cómoda. No tardará en llegar la comida. Yo también me había puesto cómodo. Solo tenía puestas unas bermudas y bastante pequeñas además. Enfrente del sofá donde nos tomábamos los refrescos sobre un sillón estaba la última lavadora que habíamos puesto. Mis ropas estaban mezcladas con la lencería y vestidos de mi hermana. Y en otros relatos ya he dicho cómo le gusta vestir a mi hermana, lo más zorrón que puede. Nos fuimos poniendo al día. Desde que había vuelto a vivir en ese piso tras mi divorcio apenas me había cruzado con ella. Siempre me había caído bien tan educada y calladita, bueno, en esa época calladito. Y además ahora me parecía muy guapa y sexi con esa camiseta que dejaba sus finos hombros y brazos al aire. Y donde sus pequeñas tetitas y duros pezones se marcaban. Se quedó mirando un momento un body con liguero que estaba encima del montón de ropa. Yo se lo había visto puesto y sabía que era una prenda de encaje con muy poco encaje, que además era muy trasparente. Dejaba la espalda de la portadora completamente desnuda incluido el culo, pues en esa parte era como un tanga. Por delante el escote bajaba entre los pechos hasta casi el pubis descubriendo el ombligo. Me contó sobre sus estudios y algo sobre sus amigos pero no se explayó mucho en ese tema. Yo le hablé sobre mi divorcio aunque en ese momento no le dije que la verdadera razón de la separación había sido que mi ex me había pillado con un chico entre mis muslos comiéndome la polla en nuestro sofá. Sus ojos volvían una y otra vez a la lencería de mi hermana. El body, un liguero, un par de tangas, miraba todo lo que podía desde su posición en el sofá. Por fin llegaron las pizzas y no me preocupé de ponerme una camiseta para abrir la puerta al repartidor. Por cierto un chico casi tan guapo como mi invitada. Con ciertos celos pensé en ese momento que harían buena pareja. No sé que imaginaria el chico de nosotros al vernos casi desnudos, un maduro con una joven transexual, mientras me entregaba la comida y le pagaba. Si eso de piensa mal y acertarás le daba una pista igual era por ahí hacia donde íbamos. Mientras comíamos empezamos a mirarnos con deseo, yo había empezado antes a mirarla con lascivia. Una sensual gota de sudor resbalaba desde su fino cuello hasta perderse entre sus pechos. Estaba deseando dejarla desnuda y en ese momento apostaría a que esa idea no le desagradaba. - Te has vuelto una chica muy interesante en estos años. Estás preciosa. Apenas te he reconocido abajo en el portal. - He hecho lo posible y pienso seguir mejorando, aún me falta mucho camino. Me gustaría ponerme tetas. La talla de tu hermana me encanta por cierto. - Para mí gusto estás sensacional así, muy sexi. Aunque a mí siempre han gustado los pechos no muy grandes. Pero es tu cuerpo y tú decides. Bueno mi hermana tiene una figura preciosa pero tú no tienes nada que envidiarle. - Y por lo que veo ahí encima le gusta ir sexi y provocativa. - Como a tí. Me encanta la ropa con la que te he visto estos días. Te queda genial. - Eres demasiado amable. Aunque yo no tengo lencería como esa y me encanta. O igual es que quieres algo de mí. Su sonrisa me decía que era posible que no le desagradara la idea. Además podía marcharse en cualquier momento, pero allí estaba sentada a mi lado con sus duras tetitas marcadas en la fina camiseta. - ¿Yo? ¡Que va!. ¿No soy demasiado mayor para ti?. Intenté bromear. - Eso debería decidirlo yo. ¿No te parece?. Despacio nuestros rostros se fueron aproximando. Ella me besó. Lo deseaba pero quería que fuera ella la que diera ese paso. - Siempre me has tratado muy bien, toda vuestra familia, a tus padres y tu hermana nunca os ha importado mi forma de ser. - Tu forma de ser es maravillosa. No tenía que importarnos nada. Seguimos besándonos, las pizzas olvidadas en la mesa. Mi lengua buscaba la suya y ella me la dio junto con su saliva. La cogí de la cintura y la subí a caballito sobre mis muslos. Frente a mí su cabeza quedaba algo más alta que la mía. Me clavaba la sin hueso hasta la garganta, sus babas entraban en mi boca. Tenía cogidas sus preciosas nalgas en mis manos solo tapadas por la lycra de sus mallas cortas. Gemía en mi boca. El beso se hacía más y más lascivo. Las lenguas jugaban fuera de las bocas dejando que la saliva cayera sobre mi pecho desnudo. - ¡Como besas!. - Contigo es fácil dejarme llevar. No podía apartar las manos de su cuerpo acariciando cada centímetro de su exótica anatomía. Y empecé a desnudarla sin prisa descubriendo la piel que pensaba besar y lamer. La camiseta salió por encima de su cabeza sin problema. Me incliné a besar sus pechitos y lamer sus pezones. Pasé la lengua por sus depiladas y suaves axilas sin notar ningún sabor a sudor. Pero haciendole algunas cosquillas. Los dos jadeábamos de deseo. Ella tampoco paraba quieta y sus manitas sobaban mi torso y pellizcaba mis pezones. Pasó a lamer mi cuello y mi hombro. Metía la puntita de la lengua en mi oído, juguetona. - ¿Crees que tu hermana me dejaría algo de su lencería?. Ese body por ejemplo. ¿Crees que me sentaría bien?. - Te quedaría genial y no creo que le importara. Lo único que me reprocharía sería el no habértelo dejado ella y verte con sus prendas puestas. Seguro que eso le encantaría. Y algo más. - Otro día puedo hacerlo con ella, o con los dos. Ese algo más. Si que había salido juguetona la niña. - Así que le das a los dos palos. Esta vez le he ganado por la mano. - Muy seguro estás de eso. ¿No podíamos haber jugado ya juntas?. - Conociendo a mi hermana no me extrañaría. Pero eso no me lo imaginaba de ti. - ¿Y los dos?. ¿Quieres que mi hermana y yo follemos?. - ¿No me digas que teniendo a ese pibón en casa no has tenido tentaciones?. Por más morbo que me diera el querer contarle todo, lo de mis aventuras con chicos y el "dormir" con mi hermana de forma habitual cuando no teníamos otros ligues. No era el momento para explayarme. Así que lo dejé ahí. - Pues claro que he tenido tentaciones. Para entonces ya le había quitado la camiseta acariciando los costados de su torso según la iba subiendo. Sus tetitas quedaron a mi vista y al alcance de mi lengua. Gemía y suspiraba. Yo deseaba ver más. Más de lo que notaba pétreo apoyado contra mi duro nabo. Movía la cadera con suavidad incrementando el roce. No dejaba de lamer mi cuello, mis orejas y yo pude deslizar las manos dentro de su pantaloncito. Agarré sus duras nalgas con fuerza, amasándolas. - ¡Quitámelo!. - Recuérdame que no me vaya sin haberme probado el body. - Cielo, yo mismo te buscaré las medias para verte con eso puesto. Y si me dejas hasta te haré fotos. Se puso de pie frente a mí y bajé la escasa prenda por sus largos muslos. La polla dura, no muy grande, recta y bonita saltó frente a mí rostro. Una de las más bonitas que había visto hasta la fecha. Así que aproveché para inclinarme un poco y besar el glande. Retiré el pellejo que la cubría y pasé la lengua por todo el nabo, bajé por el tronco hasta los huevos. Los chupé y lamí, hasta los metí en la boca. - Yo tampoco sabía que se te diera tan bien jugar a dos bandas. Si sigues así me correré. - ¿Y eso sería un problema? Dámelo todo en la lengua. Y por cierto ya te lo contaré todo de mis aventuras. - ¡Me corro!. Así que seguí chupando y lamiendo la bonita polla hasta que dejó su semen en mi lengua. Estaba claro que le gustaba el morbo. Así que aún de pie delante de mí se inclinó a besarme y a compartir su jugo en un nuevo beso más lascivo que los anteriores. Más lengua, saliva y su lefa cambiando de boca y resbalando por mi barbilla hasta mi torso. Abrió mis pantalones cortos y tiró de ellos con fuerza. Como no llevaba nada por debajo mi pene saltó apuntando al techo como el mástil de un drakkar. - ¡Bonita polla!. - No tanto como la tuya y esta noche toda para ti. - ¿Solo esta noche?. ¡Ah!. Si claro, que tu hermana también tiene derechos sobre ella. - Si te portas bien con este vejete lo podrás comprobar. - De vejete nada con lo que estoy viendo. Se le quedó mirando unos segundos con una increíble expresión de lujuria que nunca había visto en sus bonitos rasgos. Para pasar a rodearlo con sus finos dedos en una suave caricia. Estaba tan excitado y duro que no hacía falta nada más. Nada aparte de lubricante que aún sin saber si podía pasar algo con esa belleza había escondido un frasco entre los cojines del sofá. Hombre previsor vale por dos. Sonrió con malicia al ver el pequeño bote en mi mano. Se giró y me ofreció su precioso culito. - Ya que estás tan preparado, pónmelo tú. Aquello era una verdadera tentación. Así que me incliné más para acariciarlo, mejor dicho adorarlo. Separar sus nalgas con las manos y pasar la lengua por todo el canal de las delicias. Estaba claro que se había preparado en su casa antes de bajar. No estaba limpio, estaba prístino. Se hubiera podido comer sobre ese ano. Y eso fue lo que hice, clavar la húmeda en tan lindo agujero. Ya no abría la boca más que para gemir y jadear. No necesitaba más para saber que lo estaba haciendo bien. Recogió el lubricante del sofá y pasando una mano entre sus largos muslos dejó caer una buena cantidad en mi glande. La extendió por el tronco y hasta resbaló parte por los testículos. - Toma. Le cogí el frasco de la mano rozando sus dedos. Le puse una generosa cantidad en el ano extendiéndolo y clavando índice y medio para empezar a dilatarla. Durante un rato estuve jugando con el ano alternando lengua y dedos. Por algo era lubricante comestible. Su jadeo y su sonrisa lasciva me indicaron que estaba preparada, pero yo quería ver su linda carita mientras me cabalgaba. La giré y tiré de su cadera hasta que volvió a subir sobre mis muslos. - Quiero verte. De inmediato nuestras manos fueron directas a los pechos del otro pellizcando los pezones. Mi rabo estaba tan duro que una vez enfocado al agujero no hizo falta más que ella fuera bajando la cadera despacio. - Me encanta. Es perfecta para mi culo. - Se ve que no soy el primero. - Pero uno de los mejores. ¿No tendrás celos?. - Puede que un poco. ¿Quién no querría esta perfección entre los brazos?. Soltó una carcajada ante mi descarado alago. Entraba suave pero firme y sin parar. Hasta que sus huevos se apoyaron en mi pubis. Soltó un suspiro en ese momento y paró unos segundos para notarla dentro. Y yo notarla apretada en su interior. Aquello era un horno. - Espera, siéntela. No hay prisa. Teniéndola ensartada volví a besarla antes de que se moviera. Me encantaba la forma en que su lengua juguetona buscaba hasta la última gota de saliva en mi boca. Poco tardó en empezar a subir y bajar, despacio, sin prisa. Notando cada penetración en su interior. Sus duras nalgas se apoyaban en mis muslos y ante mí tenía su polla y huevos que acariciaba aunque no estaba tiesa. Me llevé una de sus manos a la boca y lamí sus largos y finos dedos. Lascivo pasé la lengua entre ellos, por la palma y hasta la muñeca. - ¿Quieres que te folle?. - Quiero que hagas todo lo que quieras. No te pienso negar nada. Pero mientras voy a saborear todo lo que pueda de tu piel. Tal y como se movía sobre mi cadera no tardaría mucho en correrme y llenar ese adorable culito de lefa. - Me corro. Cielo. - Dale cariño. Préñame. Lléname de semen. Y ya no pude controlarme más. Con gemidos de ambos llenando la habitación me derramé en su ano. No me conformé con eso, claro. Tiré de su cadera hasta ponerla sobre mi cara. Y volví a lamer sus huevos, su culo al completo, aderezado esta vez con mis jugos. Tenía que hacerla gozar lo más posible, mostrarme el amante más caliente y morboso que había tenido hasta ese día. Y aún así pensaba que mi hermana podía haberme ganado hasta en eso, conociéndola. Pero lo estaba disfrutando. Los dos estábamos gozando y es era la idea. ¿No?. Su polla se había vuelto a poner firme con ese tratamiento. Y aunque deseaba tenerla dentro, en mi culo o boca decidí reservarla para más adelante. Quería ver como quedaba ese pene firme dentro de la fina lencería de mi hermana. Me miró con cierta cara de desilusión cuando le alcance el body. - Juguemos. Quiero ver tu polla dura en esta tela tan suave. - Te seguiré el juego. Me dijo sonriendo. Se lo puso lentamente, sensual, exhibiéndose. Le quedaba sensacional, es verdad que no rellenaba el escote tanto como las tetas de mi hermana. El rabo lo colocamos hacia arriba marcándose en el encaje de la prenda. Si lo hubiéramos puesto de lado, se hubiera salido. Estaba preciosa. Le busqué unas medias para completar el atuendo. Sus largos muslos y torneadas pantorrillas, las piernas llegaban al suelo solo por que este estaba allí para pararlas. - ¿Me dejas hacerte unas fotos?. - Claro, solo si me las pasas. - Por supuesto. Me tendrás que dar tu número. Saqué el móvil y ella posó para mí. Como era natural en ella se movía con sensualidad y las fotos parecían de modelo profesional. Se las pasé a su móvil según las hacía. Los tangas y sujetadores trasparentes de mi hermana le quedaban tan bien como el body. Aunque hubo que rellenar las copas con algo. Incluso un corsé que estilizaba su figura y reducía algo su cintura me permitió hacerle unas fotos preciosas con la polla al aire o sujeta por un reducido tanga. Y aquello no se bajaba. Supongo que la excitación del juego y probarse aquellas prendas además de las caricias que le daba de vez en cuando a mi polla o mí cuerpo la mantenían dura. - Veo que aún quieres follarme. - Llevo mirándote el culito toda la tarde. Tengo muchas ganas de abrírtelo. - No creas que vas a ser la primera. - Lo imagino. Yo también tenía muchas ganas, así que me puse a cuatro patas sobre el sofá y le alcancé el lubricante. Normalmente prefiero vernos las caras follando, pero estaba tan caliente que le ofrecí mi grupa. Ella aún llevaba puesto el corsé y el tanga. Se limitó a apartar este a un lado. Desde luego se inclinó detrás de mí y enseguida noté su lengua clavada en mi culo. Me había preparado y estaba tan limpio por dentro y por fuera como ella. Se me escapó un gran suspiro. - ¿Estás listo?. - Desde luego. ¡Fóllame!. - Lo estoy deseando. Despacio fue entrando en mí. Clavándome su dura polla, follándome despacio pero firme. Jadeaba en cada embestida. Recibía oleadas de placer directamente en el cerebelo. Hasta que se corrió dentro de mí. Como había hecho yo, sé inclinó a hacerme un beso negro que me hizo ver las estrellas. Recogió el semen que rezumaba de mi ano en su lengua y se vino a buscar la mía en un nuevo beso lascivo y profundo. Después de ese ajetreo descansamos un rato y nos dormimos. Fue una buena siesta con ella entre mis brazos con su duro culito pegado a mi pubis. Volvimos a follar al despertar y al fin se quedó a dormir conmigo esa noche. Hemos repetido muchas veces. Es muy cómodo tener una belleza tan sexi y morbosa como esa en el mismo edificio. También hemos hecho tríos con mi hermana y sé que ellas dos también han follado juntas. ..

domingo, 4 de septiembre de 2022

Solo un video

Esto es porno casero, y luego profesional

. Eso es porno casero. Nos lo propuso una amiga de mi mujer. Nuria, que quería vernos follar y rodarlo en vídeo. Hacernos una cuantas fotos desnudos y lo que se le ocurriera una vez metidos en harina. Ella había estudiado fotografía y cine pero que supiéramos solo se dedicaba a hacer reportajes de boda y cosas así. Parecía que quería diversificar su currículum rodando escenas eróticas y porno. Y se había acordado de nosotros. - ¿No os apetece hacer un video porno? Vosotros actuáis y yo os grabo. - Deja que nos lo pensemos. Nunca hemos hecho nada así, ni siquiera para nosotros. Sara me había contado que en su época de universidad ellas estuvieron liadas una temporada. Cuando empezamos a salir ellas ya habían terminado pero seguían siendo las mejores amigas. Para entonces Sara y yo nos metíamos mano sin complejos delante de ella. Nuria nos miraba besarnos y acariciarnos con una sonrisa cómplice. Cada vez que salíamos juntos a tomar unas copas debíamos darle un buen espectáculo. Habíamos ido juntos de vacaciones algunas veces a la playa, verlas a las dos juntas en sus bikinis pequeñitos era un espectáculo precioso. Así que íbamos los tres a tomar copas y cuando Nuria encontraba compañía, lo que no le resultaba muy difícil, nos dejaba solos. O si no la encontraba se quedaba a nuestro lado. En esas ocasiones Sara no se cortaba mucho y más de una vez su amiga pudo ver como mi novia me comía la polla o yo le hacía un cunnilingus en el asiento de atras de mi coche. Ya estaba acostumbrada a vernos en acción. - ¡Oh!. Vamos no sería la primera vez que os veo follar. La única diferencia es que lo dejaría inmortalizado para la posteridad con mi cámara. Así podríais recordarlo y yo practicarla ese tipo de grabación. Nuria y yo, incluso, habíamos estado liados unos días antes de que Sara y yo estuviéramos juntos. Solo un par de semanas que ambos disfrutamos. Me encantaba amasar sus tetas talla cien. Ella había follado con los dos. Y no había secretos entre mi mujer y yo. - Si además os conozco muy bien a los dos. No voy a ver nada que no haya visto antes. Desde entonces habíamos mantenido la amistad. Quedábamos de vez en cuando de copas o a tomar café. Hasta algunas vacaciones o viaje. En resumen, nos conocíamos bien, muy bien. Así que ella ya sabia de nuestra vena exhibicionista y que accederíamos a esa proposición a pesar de los años que habían pasado. - Podéis pensarlo todo lo que queráis pero vais a decir que si. No nos conservabamos mal del todo, aunque ya estábamos bien metidos en la treintena, muy cerca de los cuarenta. La idea nos atraía a pesar de que las proposición nos pilló de sorpresa. Nunca habíamos pensado en grabarnos nosotros, aunque seguíamos siendo muy activos follando. Nos gustaba probar cosas nuevas. Sara es muy morbosa por lo que yo estoy muy contento. Puede que su pasado bisexual ayudara a ello. Un caluroso fin de semana en el que ninguno teníamos mucho que hacer se vino a casa con parte de su equipo. Al principio estábamos cortados los tres, a pesar de nuestra historia juntos. No sabíamos como empezar. Así que comenzamos en nuestro salón tomando una copas para relajarnos. - Seguro que algo de alcohol nos desinhibirá un poco. Voy a preparar unas copas. - Si cariño. Eso nos dará algunos ánimos. - Mientras voy a preparar el equipo Empezó a sacar las cámaras y otros equipos de su bolsa mientras yo repartía los vasos con el veneno preferido de cada uno. Nuria cogió una cámara de fotos sencilla y le hizo unas cuantas a mi novia para relajarla. No es que supiera posar pero para hacer unas cuantas posturitas no hacía falta. Incluso mi cara no muy agraciada y mi cuerpo trabajado quedaron en la tarjeta de memoria. Sara mi esposa, aún vestía los vaqueros que había llevado toda la mañana por la calle. Ajustados a su culo perfecto con forma de pera y a sus largos y ahusados muslos. - La próxima vez tienes que ponerte algo más sexi, cariño. Con un vestido o minifalda te sacaría más partido. Pero con el poco tiempo que lo vas a tener puesto puede que de igual. También lucía una simple camiseta de algodón que marcaba los pechos no tan grandes como los de su amiga y tan firmes como cuando tenía veinte años. El sujetador fino de encaje y los pezones duros por la excitación. - ¿Sabéis que todo esto me está poniendo cachonda?. Se apretó las tetas juntándolas. Se pasó las manos por los muslos y el culo aún cubiertos por sus ropas. Nuria, la cineasta amateur, se había puesto una falda larga pero de tela muy fina que se trasparentaba. No marcaba mucho sus formas aunque yo sabia que tenia unas bonitas piernas de todas las veces que las había visto. Solo podía vislumbrarlas al trasluz y entonces si que lucía sus torneados muslos. - Tú si que te has venido sexi, cabrona. Con esa falda se te ven bien las piernas y luciendo teta como siempre, además. Donde si estaba exuberante era en sus grandes pechos, la camiseta y el sujetador que llevaba los realzaba de una forma maravillosa. El soberbio canal del escote dirigía la vista hacia los dos enormes globos de su pecho. - Hora de ponernos serios. Por fin sacó la cámara de video, un aparato profesional. El cacharro tapaba su bonita cara pero solo a ratos. A veces apartaba el rostro del ocular para mirarnos. Lo que no podía ocultar era su escote. - Vamos, empezad. - Bésame. Cielo. - La próxima vez igual debíamos tener un guión. Una historia preparada para saber cómo actuar. Justificaría lo que nos llevaría a tener sexo. - Hoy solo podemos actuar como siempre. Empezó grabándonos en el sofá con las copas. Pasando mi brazo por encima de los hombros de mi chica y dándonos besos suaves. Su idea era empezar con algo erótico, ligero, antes de llegar a que su público viera algo más genital. Si yo conocía bien a esas dos pensaba que la película iba a necesitar mucha edición. Nosotros no éramos actores profesionales en absoluto y aunque nos gustara el sexo no estábamos acostumbrados a tener espectadores. Aparte de ella claro. Intentábamos actuar de forma natural, como si estuviéramos solos. Aunque supongo que no nos salía muy bien y de vez en cuando ambos dirigíamos la vista a la lente del objetivo o a las tetas de la camarógrafa. Nos reíamos nerviosos. - No me miréis, dedicaos el uno al otro. Solo relajaos y continuad. Luego todo pudo arreglarlo en el montaje. Esto es solo una prueba. Hasta que el ambiente familiar, el cómodo sofá hecho a nuestros cuerpos, nos rendimos a lo cotidiano y el primer beso fue lo mas natural. Sus labios recorriendo los míos con suavidad pero con firmeza mordisqueándolos, la punta de la lengua jugando con la mía. - Hora de subir el nivel. Que se vea carne, chicos. Mi mano recorriendo con suavidad el muslo arañando los surcos de la tela vaquera. Debajo estaba su musculoso y firme muslo. La otra mano la pasaba por la espalda. Conseguí deslizarla dentro de la camiseta rozando la piel de mi mujer, eso hizo que por delante se ajustara más. Desabroché el sujetador con una sola mano liberando sus pechos que bailaron sueltos un momento. - Quitásela. Me encantan sus tetitas. Nuria no perdía detalle, con un rápido vistazo al objetivo yo me decidí a sacarle la camiseta a Sara. Con ella llevarme el sujetador desnudando sus pechos, y con ello una gran parte de su cuerpo. - Adoro estas dos. Aunque le ocultaba las tetas a la cámara agachándome para lamer y mordisquear los pezones. Empezando a hacerla suspirar. - Y a mí me derrites cuando me las comes. Me encanta comerle los pechos, lamerlos al completo. Mordisquear sus pezones notar lo duros que se le ponen en mi lengua. O a veces llegar hasta las axilas provocando sus cosquillas en el jugueteo. Así cuando pasaba de uno a otro o a los sobacos Nuria podía captar las tetas con la cámara. - Así me gusta, lascivos y un poco guarros. Estas cosas no se ven mucho en el porno. Sin dejar de besar sus pechos empecé a abrir sus vaqueros y liberarlos de su cadera, le dejé el sexi tanguita rojo que tenía puesto. Bajando lamiendo su vientre pasando por el ombligo hasta que terminé de desnudarla. Alcancé con la boca la cinturilla elástica de la mínima prenda. La bajé con los dientes lo suficiente como para que el objetivo viera el monte de Venus depilado. - Vamos nena, el chico tiene que enseñar algo. Está muy vestido. Sara tiró de mi camiseta descubriendo mi torso, ya era hora de que yo perdiera algo de ropa. Se incorporó lo justo como para bajarme las bermudas y dejar mi culo al aire para que lo filmara nuestra amiga. Aún entre sus piernas terminé de sacarme la camiseta. - Siempre me ha gustado ese culo tan duro. ¿Tu también juegas con él? Debajo de las bermudas no tenía más que la depilada polla. No me había puesto gayumbos. Y mi chica ya tenía prisa por descubrirla. Así que me levanté y ella terminó de bajar los pantalones cortos. Mi polla saltó casi directamente a su cara. Nuestra espectadora se puso a nuestro lado y no perdió detalle de como Sara la acariciaba entre sus manos y sacando la lengua le daba largas lamidas al tronco, a mis huevos, o meterse el glande en la boca. - Cada vez que te veo mamarla lo haces mejor. Antes solo te metías el glande en la boca. Todos estábamos cada vez mas excitados aunque mi polla dura me delataba a mí. En ellas tenía que fijarme en la humedad de sus coñitos o en la dureza de sus pezones. - Sigue por los huevos cariño, sabes cómo me pone eso. Mi chica pasó la mano entre mis muslos para acariciarme el culo. Pronto noté el índice buscando el ano y empezando a entrar. Sabía que lo tenía bien limpio por dentro y por fuera. Me había preparado antes de que llegaran las dos a casa. - Estaba segura de sucumbías a ese precioso culo. ¿Sigue estando tan duro como entonces?. - Creo que todavía más. Está haciendo mucho ejercicio últimamente. La respiración agitada de Nuria y sus duros pezones también indicaban que estaba caliente. De vez en cuando Sara la miraba a los ojos y sonreía relamiéndose con mi polla en las manos o en la boca. - Se te ven las ganas de quitármela de la boca. ¿Eh?. - ¿Me la dejas?. Aprovechando un primer plano Sara le cogió la mano libre de la cámara y la acercó a mi polla. Las manos de ambas en mis huevos. - Ya ves que si. Déjame la cámara y actúa tú también. Sara recogió la cámara de video y dejó que nuestra amiga se encargara de acariciar mi rabo con su dulce lengua. - Joder. Sí que tenía ganas de recordar viejos tiempos. Sara filmaba la acción en mis partes bajas mientras su amiga me morreaba y yo podía acariciarle las enormes tetas con ganas. Yo era el más desnudo de los tres en ese momento. A mi mujer aún le quedaba el tanga. Pero yo estaba deseando volver a ver más de Nuria. - ¿No deberías ponerte más cómoda? Así que le arranqué la camiseta que me ocultaba sus bonitos y orgullosos pechos. Firmes y duros desafiaban a la gravedad delante de mis muslos. Mientras sus labios y su lengua subían arriba y abajo por el tronco de mi polla y mis huevos. - Tú también has mejorado en tus mamadas. Nuria. Se aferró a mis nalgas como si no quisiera separarse de ellas. No estaba de rodillas, solo agachada doblando su cuerpo por la cadera y sacando hacia fuera su voluptuoso culo. Fue Sara la que terminó de desnudar a Nuria después de pasarme a mí la cámara. En ese plano, un picado, se ve como tira de la falda y después de unas braguitas negras de encaje trasparente para pasar a lamerle las nalgas y a comerle el culo y el depilado coñito. Jadeaba al sentir las atenciones de mi mujer. - ¡Joder!. Sí que le has cogido afición al anal. Me vas a derretir, ya me he corrido dos veces. Se ve perfectamente como la lengua de mi esposa acaricia el ano e intenta clavarse en él haciéndola gemir y consiguiendo que casi mordiera mi escroto. Y así hacerme gemir a mí, todo fielmente recogido en la grabación. - Esto va a ser oro. No pares de grabar por nada del mundo. Entre las dos me tumbaron en nuestra cama y Sara le cedió mi polla a su amiga mientras ella se sentaba sobre mi cara. Nuria se introdujo lentamente mi rabo entre los labios húmedos de su vulva. Mientras mi lengua se deslizaba sin descanso entre los chorreantes labios de Sara. Yo podía oír sus besos laicos y muy húmedos. Como se pasaban saliva de una boca a otra. Una de las dos me había quitado la cámara de las manos para no perder detalle de la acción. En ese miento no podía ver ni quien lo había hecho, ni lo que estaba delante del objetivo. Pero ya lo vería cuando viéramos el video en la pantalla. - La de tiempo que no nos besábamos así. Como lo echaba de menos. Sabía que ellas se estaban morreando y magreándose las perfectas tetas. Los hilos de saliva caían desde su boca hasta mi vientre. Ninguna de las dos parecía tener complejos. Así que terminé con los míos y me dediqué a levantar mi cadera y clavarle más dentro mi polla en el depilado coño. - La de tiempo que tu marido no me follaba. Sigue siendo una de las mejores pollas que he probado. - S, aprovecha, cielo. Y así animado me dediqué darle lengua al otro xoxito con más ganas aún. Aunque me duró poco. Mi chica se levantó y se arrodilló entre mis muslos, que separó poniendo sus manos en mis rodillas. Ahora fue ella la que se puso a usar la lengua en mis huevos, en el culo de Nuria. En lo que iba saliendo de mi polla en cada clavada y en los labios de su vulva abiertos alrededor de mi tronco. Incluso empezó a meterle un dedo en el ano a nuestra invitada. - Voy a correrme, chicas. A ver donde queréis mi lefa. Casi nos habíamos olvidado de la cámara que desde la estantería de enfrente, donde Sara la había dejado, captaba planos generales. Así se podía ver en la grabación como ellas arrodilladas junto a mí compartieron mi semen en un beso blanco y guarro al que me uní de inmediato. Nuestras tres lenguas unidas en mi sabor y el suyo. - ¡Joder ha sido bestial!. Sois máquinas de follar. Y eso que no queríais que os filmara. Pero me he quedado con las ganas de probar vuestros culos. Los dos. Para volver a ponérmela tiesa Nuria, detrás de mí, me comía el culo clavando su lengua juguetona en mi ano y Sara la polla hasta que volvió a tomar consistencia dentro de su boca. Una vez que lo consiguieron Nuria pasó a lamer el culo de mi mujer. Siendo yo espectador privilegiado con la cámara en la mano. - No sabía que a tí también te fuera tanto el anal. - Normalmente no tanto. Pero con vosotros me desato del todo. Nuria haciendo mamporrera guió mi glande al ano de Sara. - Sigue filmando. Ese plano va a ser genial. Y más cuando se me vea a mí. Consiguió meterse por debajo de mi chica en un sesenta y nueve para que las dos pudieran hacer un buen trabajo con la lengua en sus xoxitos. Pero además es que así alcanzaba mis huevos por los que de vez en cuando pasaba la húmeda. Sara ya se había corrido con mi nabo en el ano y la lengua de su amiga comiéndole el conejito. Así que cambiaron y yo pasé a follar el culo de Nuria donde al fin terminé dejando mi semen. La sesión había sido intensa. Invitamos a Nuria a quedarse a cenar y a dormir con nosotros. Es fue la primera película que hicimos juntos. Luego ganamos experiencia e incluimos algunas actrices y actores en el trabajo. Después han venido muchas más, con guiones y más historia. Incluidas algunas de tema lésbico en las que ellas se lían y yo solo las grabo. Pero creo que aquella fue la más natural de todas. ..

sábado, 3 de septiembre de 2022

Chat Julie 2

18 de dic, 16:22 - Julie: Felices fiestas...nosotros ya pusimos el árbol, a ver si esta vez lo conseguimos quitar antes de mayo  18 de dic, 16:22 - Julie: 18 de dic, 22:34 - ikarusulu: Como va la noche? 18 de dic, 22:35 - Julie: Cenando 18 de dic, 22:36 - Julie: A ver si se va el mono a la cama 18 de dic, 22:35 - ikarusulu: Yo ya tengo acostadas a las tres 18 de dic, 22:36 - Julie: Las tres???? 18 de dic, 22:36 - Julie: Caray 18 de dic, 22:36 - ikarusulu: Ala! Todas a dormir jejejeje 18 de dic, 22:38 - Julie: Y eso? 18 de dic, 22:38 - ikarusulu: Eva se va pronto y a la peke hay que qcostarla pronto y no se duerme si no es con su madre 18 de dic, 22:39 - Julie: Hay que joderse... 18 de dic, 22:39 - ikarusulu: Ana se levantara avtrabajar un rato y yo me acostare 18 de dic, 22:40 - Julie: Buf 18 de dic, 22:40 - ikarusulu: Bueno a estas horas y con dos es una locura hasta que se kedan dormidas 18 de dic, 22:41 - ikarusulu: Y dependiendo de mi horario aguantamos un rato mas o no 18 de dic, 22:47 - Julie: Ok 18 de dic, 22:48 - Julie: Cada uno en su casa sus normas 18 de dic, 22:48 - ikarusulu: Deberian estar dormidas ya. Pero siemore nos torean un rato mas 18 de dic, 22:49 - Julie: Jajaja 18 de dic, 22:49 - ikarusulu: Y mientras yo aqui pasando un rato al ordenador o viendo la tele 18 de dic, 22:50 - ikarusulu: O... 18 de dic, 22:51 - Julie: O qué 18 de dic, 22:51 - ikarusulu: Depende de l 18 de dic, 22:51 - ikarusulu: O caxondo ke me pille 18 de dic, 22:52 - Julie: Tú siempre.estabas cachondo conmigo... Era .... Tu estado natural  18 de dic, 22:52 - ikarusulu: No he cambiado en ese aspecto. Sigo calentito 18 de dic, 22:53 - Julie: Calentito??? 18 de dic, 22:53 - Julie: Jajajaja 18 de dic, 22:53 - Julie: Tú no eras calentito... Eras lo siguiente 18 de dic, 22:54 - Julie: Un roce y hala! un volcàn 18 de dic, 22:53 - ikarusulu: Por decir algo.... 18 de dic, 22:54 - ikarusulu: Y si me sigue gustando el sexo 18 de dic, 22:55 - Julie: Lo sé 18 de dic, 22:55 - ikarusulu: Y a ti nunca parecio disgustarte....bjejeje 18 de dic, 22:56 - Julie:  a mi??? soy una santa 18 de dic, 22:56 - Julie: Juas 18 de dic, 22:56 - ikarusulu: Sigue repitiebdolo a ver a quien convences.... 18 de dic, 22:57 - ikarusulu: Y encima me han puesgo un canal porno en ono a partir de las 12 18 de dic, 22:59 - Julie: El 22!!! 18 de dic, 22:59 - Julie: Pero el año que viene tienes que solicitarlo 18 de dic, 22:59 - Julie: La info la tienes en el 37 18 de dic, 22:59 - ikarusulu: Si pero sigue siendo gratis 18 de dic, 22:59 - Julie: Si 18 de dic, 22:59 - ikarusulu: Lo se 18 de dic, 22:59 - ikarusulu: Lol 18 de dic, 23:00 - Julie: 😛 18 de dic, 23:01 - ikarusulu: Pero bueno excitacion no falta. Siempre hay algo en lo fijarse que dispara la imaginacion 18 de dic, 23:03 - Julie: O si no siempre está el whatsapp y alguien al.otro lado... 18 de dic, 23:03 - ikarusulu: Me quieres picar? 18 de dic, 23:04 - Julie: Yo? 18 de dic, 23:04 - Julie: Picar? 18 de dic, 23:04 - Julie: Anda ya... 18 de dic, 23:04 - Julie: Jajajaja 18 de dic, 23:04 - Julie: Soy un 😇 18 de dic, 23:04 - Julie: Inocente 18 de dic, 23:04 - Julie: Depilada 18 de dic, 23:04 - Julie: Y 18 de dic, 23:05 - Julie: Desnuda en mi cama 18 de dic, 23:05 - ikarusulu: Desnuda???? Mmmmm cuando yo me meta tmb me lo saco todo... Y esta mañana en la ducha tmb me di un repasito 18 de dic, 23:07 - Julie: Tenía intención de darme un homenaje antes de dormir 18 de dic, 23:07 - ikarusulu: Suena estupendo. Me puedo imaginar tus manos acariciandote? 18 de dic, 23:08 - Julie: Puedes 18 de dic, 23:09 - ikarusulu: Asi es como se empieza a disparar la imaginacion.... Y como yo tmb voy a tener que tocarme 18 de dic, 23:12 - Julie: Pobre... no era mi intención  18 de dic, 23:12 - ikarusulu: Me gusta hacerlo pensando en ti 18 de dic, 23:13 - Julie: Y qué me harías? 18 de dic, 23:13 - ikarusulu: Y estos dias he tenido sexo en casa! 18 de dic, 23:13 - Julie: Hala!!! 18 de dic, 23:13 - Julie: Im presionante 18 de dic, 23:13 - ikarusulu: Repetido ademas desde el jueves 18 de dic, 23:14 - Julie: Caray 18 de dic, 23:13 - ikarusulu: Ultiammamente todo un record 18 de dic, 23:14 - ikarusulu: Ekpezaria lamiendote enterita 18 de dic, 23:15 - Julie: ... 18 de dic, 23:14 - ikarusulu: Pasando los labios y la lengua por cada rincon 18 de dic, 23:16 - Julie: Y luego? 18 de dic, 23:17 - ikarusulu: Quiero tenerte bien caliente.... Hacerte sentir mi cuerpo que notes mis dedos mis caricias 18 de dic, 23:18 - Julie: Quiero más 18 de dic, 23:19 - ikarusulu: Me acaricias la polla? Le das unos besitoss? Que este bien dura para donde la quierasssss 18 de dic, 23:20 - Julie: Y si le paso mis labios mojados? 18 de dic, 23:21 - Julie: Lentamente para notarla crecer 18 de dic, 23:20 - ikarusulu: Delicioso 18 de dic, 23:21 - Julie: Me encanta que vaya ocupando más espacio en mi boca 18 de dic, 23:21 - ikarusulu: Siiii nota como crece para ti 18 de dic, 23:22 - ikarusulu: Como se endurece sin pelos que se quedene n lalengua 18 de dic, 23:22 - Julie: Eso me gusta 18 de dic, 23:23 - Julie: No me hace perder el tiempo en quitarlos y así puedo recorrerla entera 18 de dic, 23:23 - ikarusulu: Paranque puedas lamer la lengua. Los huevos. Alrededor 18 de dic, 23:23 - Julie: Notando las venas cada vez más hinchadas 18 de dic, 23:23 - ikarusulu: Desde luego asi se esta pobiendo ahora 18 de dic, 23:24 - Julie: No veas lo mojada que estoy me resbala la mano 18 de dic, 23:24 - Julie: Está preparado para ti 18 de dic, 23:24 - ikarusulu: Quiero darle una ultima lamida antes de entrar 18 de dic, 23:25 - Julie: Ummm 18 de dic, 23:24 - ikarusulu: Quiero notar tu sabor 18 de dic, 23:25 - ikarusulu: Cuando mas excitada estes 18 de dic, 23:25 - ikarusulu: Y entonces es cuando la pongo en los labios.... 18 de dic, 23:26 - ikarusulu: Me besaras con tu sabor en mi lengua? 18 de dic, 23:26 - Julie: Por supuesto 18 de dic, 23:27 - Julie: Hasta que se mezclen las lenguas 18 de dic, 23:26 - ikarusulu: Mezclando nuestras salivas 18 de dic, 23:27 - ikarusulu: Adoro el sabor dw ru excitacion 18 de dic, 23:28 - Julie: Me gusta como lo haces 18 de dic, 23:28 - Julie: Sigue 18 de dic, 23:28 - ikarusulu: Notas como se va abriendo paso en tu interior... 18 de dic, 23:29 - Julie: Oh si 18 de dic, 23:28 - ikarusulu: Suave al principio despacio para ke la notes tu el glande el tronco.... 18 de dic, 23:29 - Julie: Me encanta sigue 18 de dic, 23:29 - ikarusulu: Y para que yo note ru humedad en ella 18 de dic, 23:29 - Julie: La notas? 18 de dic, 23:29 - ikarusulu: Para que sienta mi pollamijada por tus jugos 18 de dic, 23:29 - ikarusulu: Por como resbalan hasta los huevos 18 de dic, 23:30 - ikarusulu: Comienzo a moverme mirandote a los azules ojos 18 de dic, 23:30 - ikarusulu: Despacio al principio notando cada entrada 18 de dic, 23:31 - Julie: Me estas torturando eh 18 de dic, 23:31 - ikarusulu: Kiero notarte en mi 18 de dic, 23:31 - ikarusulu: Sentir tus manos rodeando mi cintura 18 de dic, 23:32 - Julie: Sabes que soy salvaje...esto me mata quiero mas 18 de dic, 23:32 - ikarusulu: Ver la cara que pones 18 de dic, 23:32 - ikarusulu: Hasta que no rodees mis piernas con las tuyas 18 de dic, 23:32 - ikarusulu: No voy a acelerar 18 de dic, 23:33 - Julie: Y si rodeo tus caderas y te atraigo contra mi 18 de dic, 23:33 - ikarusulu: Hasta que ke no sienta tu excitacion pidiendolo 18 de dic, 23:33 - ikarusulu: Entonces si 18 de dic, 23:34 - Julie: Asi no podras escapar y solo te dejare sacarla para coger impulso 18 de dic, 23:33 - ikarusulu: Mi lengua en la tuya mientras acelero 18 de dic, 23:34 - Julie: Asi 18 de dic, 23:33 - ikarusulu: Mientras la ahgo entrar mas profundo 18 de dic, 23:33 - ikarusulu: Mas dentro 18 de dic, 23:34 - ikarusulu: Masbrapido 18 de dic, 23:34 - Julie: Sigue 18 de dic, 23:35 - Julie: No falta mucho 18 de dic, 23:34 - ikarusulu: Te agarro un pecho con una amno 18 de dic, 23:35 - ikarusulu: Mientras sigo entrando. Pelizacando suave el epzon 18 de dic, 23:35 - ikarusulu: O te lamo el cuello y la oreja 18 de dic, 23:36 - Julie: Lo que quieras pero no pares 18 de dic, 23:35 - ikarusulu: La otra mano por debaho de tu culo 18 de dic, 23:36 - ikarusulu: Agarrando el muslo 18 de dic, 23:36 - ikarusulu: La analga 18 de dic, 23:36 - ikarusulu: Un dedo en el ano 18 de dic, 23:36 - ikarusulu: Jugueteando 18 de dic, 23:37 - Julie: Abreme bien 18 de dic, 23:36 - ikarusulu: Todo mi peso encima de ti 18 de dic, 23:37 - ikarusulu: Agacho la acbeza y te lamo esa teta 18 de dic, 23:37 - ikarusulu: Como las echo de emnos! 18 de dic, 23:38 - Julie: ... 18 de dic, 23:37 - ikarusulu: Las dos 18 de dic, 23:37 - ikarusulu: No he dejado de koverme sobre ti 18 de dic, 23:38 - Julie: Como vas tu.... Yo apenas puedo.retrasarlo 18 de dic, 23:38 - ikarusulu: Noto en mis huevos tusbjugos saliendo de ti y deslizandose por el eprinneo 18 de dic, 23:38 - ikarusulu: Hazlo 18 de dic, 23:39 - Julie: Mi mano no para 18 de dic, 23:39 - ikarusulu: Piensa en tus piernas rodeabdo la mias por detras de mis rodillas 18 de dic, 23:39 - Julie: ....si 18 de dic, 23:39 - ikarusulu: En mis manos recorriendo tu cueepo 18 de dic, 23:39 - ikarusulu: Agarrab 18 de dic, 23:40 - Julie: Noto tu polla dentro y fuera bruscamente 18 de dic, 23:39 - ikarusulu: Agarrando aki pellizxando alli 18 de dic, 23:40 - ikarusulu: En mi polla en tu coñito 18 de dic, 23:40 - Julie: Si..asi 18 de dic, 23:40 - ikarusulu: Marcando el ritmo de todo 18 de dic, 23:41 - Julie: Oh dios estoy.empapada! 18 de dic, 23:41 - Julie: Si ya llega 18 de dic, 23:41 - ikarusulu: Como me gustaria poder ecoger todo eso cob la lengua 18 de dic, 23:41 - Julie: Podrias si quisieras 18 de dic, 23:41 - ikarusulu: Correrme en tu interior 18 de dic, 23:41 - ikarusulu: Corrernos kuntos 18 de dic, 23:42 - Julie: Aprovecha ahora que puedes 18 de dic, 23:42 - Julie: Perdona si te clavo las uñas 18 de dic, 23:42 - ikarusulu: Sentirbahora si las dos humedades juntas en nuestros sexoa unidos 18 de dic, 23:42 - ikarusulu: Eso solo es un placer mas 18 de dic, 23:43 - ikarusulu: Me gusta notas tus manos y tu lengua en mi cuerpo 18 de dic, 23:43 - Julie: Mientras juego con tus pezones 18 de dic, 23:43 - ikarusulu: Mordiskealos 18 de dic, 23:44 - Julie: Lo hago me encanta tu cara al hacerlo 18 de dic, 23:44 - ikarusulu: Cara de placer 18 de dic, 23:45 - Julie: Se te pone la.voz ronca 18 de dic, 23:44 - ikarusulu: Dep gusto ke me das 18 de dic, 23:45 - Julie: Ahora me doy la vuelta 18 de dic, 23:45 - ikarusulu: La he tenido asi desde el primernbeso en cuanfo te vi 18 de dic, 23:45 - Julie: Para que puedas seguir jugando 18 de dic, 23:45 - ikarusulu: Jugando con tu nuca 18 de dic, 23:45 - ikarusulu: La espalda 18 de dic, 23:46 - Julie: Sigue bajando 18 de dic, 23:45 - ikarusulu: Ese culo que adoro 18 de dic, 23:46 - Julie: Ahi te puedes quedar 18 de dic, 23:46 - Julie: Seguro que esta listo para ti 18 de dic, 23:47 - Julie: Para notarte entrar 18 de dic, 23:46 - ikarusulu: Morderte las nalgas 18 de dic, 23:47 - Julie: Y sentir como.te.estremeces 18 de dic, 23:47 - ikarusulu: En anticipacion 18 de dic, 23:47 - ikarusulu: Abrirlo cob las manos 18 de dic, 23:48 - Julie: Si 18 de dic, 23:47 - ikarusulu: Contemplar el agujerito 18 de dic, 23:48 - Julie: Ummm 18 de dic, 23:48 - ikarusulu: Pasar la lengua por el 18 de dic, 23:48 - ikarusulu: Clavarla en el 18 de dic, 23:49 - Julie: Si si 18 de dic, 23:49 - Julie: Sientes como se adapta? 18 de dic, 23:49 - ikarusulu: Qbrjrteli con ella 18 de dic, 23:49 - ikarusulu: Eres una maravilla 18 de dic, 23:50 - ikarusulu: Siento como lo abres y como lo cierras como si tuviera la polla ya dentro de el 18 de dic, 23:51 - Julie: Una maravilla? tu me has hecho correrme 18 de dic, 23:51 - ikarusulu: Eso pretendia 18 de dic, 23:52 - ikarusulu: Y ahorantu ami 18 de dic, 23:52 - Julie: Lo conseguiste 18 de dic, 23:52 - ikarusulu: No he podido evitarlo 18 de dic, 23:53 - Julie: Ni falta que hacia 18 de dic, 23:52 - ikarusulu: Sacarla del pantalon y pensar quententenia ssi 18 de dic, 23:53 - ikarusulu: Bajo mi cuerpo y deseandome 18 de dic, 23:53 - Julie: Me puedes tener 18 de dic, 23:54 - Julie: Una mañana...en tu casa...sin niñas...y soy toda.tuya 18 de dic, 23:55 - ikarusulu: Estoy deseandolo 18 de dic, 23:55 - Julie: Tu mandas 18 de dic, 23:55 - ikarusulu: Haybque buscar la mañana 18 de dic, 23:56 - Julie: Cuanto mas se acerquen las vacaciones del cole.mas dificl 18 de dic, 23:56 - ikarusulu: Estabsemana trabajob 18 de dic, 23:56 - ikarusulu: Las mañanas 18 de dic, 23:57 - ikarusulu: Esto en trasportes toda 18 de dic, 23:58 - ikarusulu: No puede ser tan pronto 18 de dic, 23:58 - Julie: Podria pedirle a mi madre que una tarde se quedara un rato con fran, pero me tendrias que venir a buscar, llevarle a parquesol y volver a recogerle y dejarme en casa luego 18 de dic, 23:59 - Julie: No se como tienes las tardes... 18 de dic, 23:58 - ikarusulu: Recuerdas que yo las mias no puedo endosarselas a nadie... 18 de dic, 23:59 - ikarusulu: Ahora que llueve de centros comeeciales 18 de dic, 23:59 - Julie: Mierda 19 de dic, 0:00 - ikarusulu: Tener hijos complica una barbaridad la vida sexual 19 de dic, 0:00 - Julie: Sobre todo la de fuera de casa 19 de dic, 0:00 - ikarusulu: Segun me voy relajando voy escribiendo mejor 19 de dic, 0:01 - Julie: Jajaja... Imaginaba que era eso 19 de dic, 0:01 - ikarusulu: Esa siempre fue complicada 19 de dic, 0:02 - Julie: Si ahora vuelvo a lamerte seguro que vuelves a escribir mal de nuevo 19 de dic, 0:01 - ikarusulu: Ahora si ke me voy a la cama. A ver si piedo traer a la pequeña a la suya 19 de dic, 0:02 - ikarusulu: Madrugo! 19 de dic, 0:02 - Julie: Ya sabes que soy lo mas parecido a insaciable 19 de dic, 0:02 - ikarusulu: Vas a ahcer que mañana vaya con ojeras al curro? 19 de dic, 0:03 - Julie: No 19 de dic, 0:02 - ikarusulu: Soy conscienfe de ello 19 de dic, 0:03 - Julie: Soy mala pero no tanto, yo.tambien madrugo. 19 de dic, 0:02 - ikarusulu: 😛 19 de dic, 0:03 - Julie: Otra cosa es que te tuviera en persona... 19 de dic, 0:03 - Julie: Ahi la cosa cambiaria...probablemente fueras sin dormir 19 de dic, 0:03 - Julie:  19 de dic, 0:03 - ikarusulu: De empalmada!!!!! 19 de dic, 0:03 - ikarusulu: Jajajajaa 19 de dic, 0:04 - Julie: Ya no te quedarian fuerzas para empalmar nada 19 de dic, 0:04 - Julie: Jajaja 19 de dic, 0:04 - ikarusulu: Literalmente 19 de dic, 0:04 - Julie: Se de uno que se paso una noche asi no hace.mucho 19 de dic, 0:04 - ikarusulu: Dulces sueños 19 de dic, 0:04 - Julie: Igualmente 19 de dic, 0:04 - ikarusulu: Besos 19 de dic, 0:04 - ikarusulu: Pod todas partes 19 de dic, 0:05 - Julie: Jajajaja 19 de dic, 0:05 - Julie: Que descanses y sueñes con esa.mañana...

Cyberpunk

. 40º a la sombra, el calor derrite el asfalto. La gente anda por la calle solo con unas chanclas y protección solar factor 6400 lo que le da a la piel un cierto aspecto aceitoso. Nadie conserva ni un resto de vello. Mis ojos recorren perezosamente los cuerpos de la gente. A pesar del calor la actividad nunca cesa, ni siquiera por la noche. En aquella esquina dos puestos callejeros atendidos por gordos inmigrantes, en uno se ven piezas de ordenador y complementos cibernéticos corporales de segunda mano. En el otro se vende comida cocinada en un hornillo solar. Como si no hiciera bastante calor. Las casas no son muy altas, de tres o cuatro pisos y a la mayoría les faltan las ventanas. Al fin y al cabo la gente es muy pobre, no hay mucho que robar. Por allí una anciana desnuda, como todos, friega un portal, pobres pero limpios y honrados. Un entrante entre dos edificios deja una pequeña plaza de la que se ha adueñado un grupo de negros que bailan ritmos que solo ellos oyen a través de los mp3 implantados tras la oreja. No son emigrantes, el mundo ya se ha mezclado del todo. Desde la otra acera un grupo de jovencitas blancas admira los oscuros cuerpos trabajados por el ejercicio. Se ríen y comentan entre ellas las acrobacias. Incluso se rozan entre ellas lascivas, provocando a los chicos. Unos niños juegan al escondite entre los restos inútiles de los vehículos de gasolina que el servicio de reciclaje aún no ha retirado. Las ventanillas rotas y los neumáticos y cualquier pieza que tuviera otro uso desaparecidos hace mucho tiempo. Un matrimonio múltiple gay pasea cogidos del brazo o de la mano con el pendiente que los identifica en la oreja. Uno de ellos va excitado, parace que sus dos maridos le están acariciando y provocando. Pero desde donde estoy eso no puedo verlo, solo la polla dura apuntando al frente. Una pareja de lesbianas se besa a la escasa sombra de un muro, haciéndose caricias con ternura. No les importa que la gente las mire. Sus preciosos pechos se rozaban, las manos de una de deslizaban por la cara de la otra. A su vez ésta más decidida tiene agarrada a su amante por las nalgas. Por la calle pasa algún ocasional triciclo de hidrogeno o alguna camioneta ligera eléctrica calzada con ruedas de bicicleta. Los pocos vehículos pesados que quedan se los reserva el gobierno y los grandes contratistas. De ruido de fondo se oyen las grandes excavadoras trabajando en el puerto. Nadie pensaba hace doscientos años que los barcos tendrían que salvar la linea de los hoteles que atestaban las costas. Ahora esos edificios forman arrecifes de los que apenas sobresalen por encima de la línea de la marea las azoteas repletas de antenas obsoletas. Hay que demoler parte del hormigón para abrir paso a los grandes porta contenedores robotizados. Un veterano de guerra pasa orgulloso delante de mí. Debía haberle estallado una mina justo debajo del asiento de su vehículo No le importa que la gente mire su cadera y piernas robóticas. Hasta su polla es artificial. Pero esas técnicas han avanzado tanto que de verdad tiene sensaciones en las partes artificiales de su cuerpo. En mi mesa de la terraza de un café el terminal del ordenador reclama mi atención con un pitido machacón. La WiFi universal se ha convertido en un derecho fundamental de los ciudadanos. Mi jefe me envía las directrices revisadas para el desarrollo de la nueva nanofactoría que estábamos levantando y traería nueva vida a este pueblo. Al levantar la vista de la pantalla flexible y el teclado virtual veo caminando hacia mí un atavismo genético. Una joven de impresionante belleza con la cabeza coronada por una llameante mata de pelo rojizo. Y no sola cabeza, el pubis y hasta las axilas están adornados con vello carmesí. Hasta hace unos treinta años todavía los más ancianos conservaban el cabello, excepto los calvos, claro. Recuerdo de niño a mi bisabuelo que nunca se llegó a desnudar del todo con el cuerpo muy velludo aunque su cabeza era calva del todo. Pero para entonces ya se había hecho una realidad el refrán de: en cien años todos calvos. Ni un solo pelo adornaba nuestro cuerpo exceptuando el caso de regresiones genéticas como esa. Así que el vello rojo de su pubis llamaba la atención. Podría haberse depilado pero tenia pinta que le importaba una mierda lo que pensaran los demás. A estas alturas del siglo veintitrés ya nadie le da relevancia a las apariencias. Lo único que llevaba encima la pelirroja era un bolso no demasiado grande. Probablemente dentro solo tenía su ordenador, hoy en día eso sirve para todo. Así fue cuando me llevé la sorpresa. - ¡Hola!, ¿Mario?. - Sí, soy yo. - Soy Olga, tu nueva compañera. - No te habría reconocido nunca. Le dije bromeando. Estaba claro que sobresalía entre la multitud y no era solo por el vello rojo. También por su belleza y a poco que la conocieras por su fuerte personalidad. - Es que soy una chica muy modesta. Veo que ya estás trabajando. - No. Solo echando un vistazo a las especificaciones. La junta cambia de idea cada dos días. - Pues tendremos que terminar pronto... o... - ¿O? - Perdemos el tiempo y dejamos que se decidan. Pero con esa pantalla apenas podemos trabajar en los planos. Necesitamos una estación de trabajo de verdad. - Ya he pensado en eso. La tengo instalada en mi habitación del hotel. Si no te molesta trabajar allí. Desde luego no iba a mencionar para nada su rareza capilar. No estaba especialmente excitado. Todo el mundo está acostumbrado a ir desnudo y ver a los demás en la mismas condiciones. Así que los hombres no solemos ir erectos por la calle a no ser que algo nos excite de forma especial. Como en el caso del chico que paseaba con sus maridos o los jugadores de baloncesto a los que provocaban las jovencitas. En mi caso la bella mujer con la que estaba con su peculiaridad pilosa empezaba a hacer electo en mis genitales. Si además hubiera estado vestida habría sido como regresar en el tiempo. Bajo la mesa del café se me empezaba a poner dura la polla. Son cosas que pasan y ella no se iba a asustar por eso, esperaba. - ¿Vamos?. Yo tenía que ponerme de pie, con lo que la condición de mi rabo quedaría ante sus bonitos ojos azules. Pero de perdidos al río. Me incorporé con el mástil apuntado al frente como el bauprés de un velero. Sé que ella se fijó. Una especie de sonrisa torcida iluminó su cara mientras recogía su bolso. Para lo que tuvo que inclinarse sobre otra de las sillas de la mesa. Eso dejó ante mis calenturientos ojos su perfecto culo respingón y pecoso. Lo que no ayudó a calmar mis ánimos. Así que de camino al hotel llevaba el nabo como si estuviera petrificado. Para más complicación ella me llevaba cogido del brazo rozando su marmorea teta con mi bíceps. Mi propio ordenador abrió la puerta de la habitación tan solo con acercarnos por el pasillo. No había muchos muebles mm en realidad ninguno a la vista más que un fino colchón directamente en el suelo. Los enseres que necesitáramos saldrían del suelo o las paredes según nuestras necesidades. Uno de los muros estaba completamente cubierto con una pantalla táctil, flexible y adhesiva. Le habría costado a mi jefe una fortuna pero merecía la pena para el encargo. Se conectaría con nuestras computadoras para desarrollar el trabajo. Así que ahí fue cuando llegó el siguiente tropiezo. Al conectarse la pantalla al ordenador lo que iluminó toda la habitación fue el porno. Lo último que había consultado en el historial. No quiero justificarme claro. Pero estaba fuera de casa, solo y de vez en cuando uno necesita un desahogo. Cubriendo toda la pared en más de cuatro metros cuadrados de veía una atractiva pareja practicando un sesenta y nueve. Lo aceptó bien, al menos no me echo la bronca y salió corriendo. Al contrariose quedó mirando. Estaba claro que así nunca se me iba a bajar la erección. Dejé de mandar mis naves a luchar contra los elementos y como en un descuido me fui acercando a ella. Como llevaba la polla por delante eso fue lo primero que hizo contacto con la suavidad de su nalga. Tal y como es nuestro mundo todo quisque está acostumbrado al sexo. Olga se echó hacia atrás hasta apoyarse por completo en mi cuerpo. - Creo que enredarme por poder algo de tiempo. Buena peli por cierto. - Solo son vídeos cortos. Pero es una buena selección. Del tipo que me gustan. Sensuales, morbosos. - A mi también me gustan de ese tipo. Mientras la pantalla había cambiado de video. Una chica voluptuosa le lamía los pies a un agraciado y afortunado joven. Despacio subía por sus piernas hasta hacerle un beso negro de lo más lascivo. Ella misma se acariciaba el humedecido coño. - Eso debe ser delicioso. - Seguro que tienes voluntarios de sobra para hacerte lo que quieras. - No creas. No ligo tanto. En la pared una chica guapa le lamía las axilas a otra mientras un chico arrodillado entre ellas lamía sus coñitos de forma alternativa. La pelirroja seguía apoyada en mi pecho. Mi polla se había encajado sola en la raja entre sus nalgas. No me quedaba otra opción. Rodeé su torso con mis brazos y acaricié sus preciosos pechos. Pellizqué sus pezones con suavidad. Besé su fino y delicado cuello. Claro que para hacerlo tuve que hacer algo que nunca había hecho nunca, apartar su melena. Olga tenía los ojos clavados en la pantalla y no es que se dejara hacer, es que empezó a colaborar excitada. Movía la cadera con suavidad arriba y abajo. Aunque no la tuviera clavada en su ano aquello se estaba convirtiendo en una follada en toda regla. Lamía su cuello y la oreja y acariciaba toda su piel. Pero estaba claro que ambos queríamos más. Se separó lo justo como para llegar al futón sintético que la habitación tenía por cama. A pesar de que aquello no levantaba más de cinco centímetros del suelo sería lo suficientemente cómodo para lo que los dos queríamos. - Vamos a la cama. Se arrodilló en aquel trozo de espuma mientras tenía justo frente a su bonito rostro mi dura polla. Comenzó lamiendo mis huevos y en su caso no le estorbaba ningún pelo en esa tarea. Pero no se conformó con eso. Mirándome a los ojos con una expresión de pura lascivia se lamió uno de sus deditos. Pasó la mano entre mis muslos. Y a la vez que se metía todo mi nabo entre los labios se puso a jugar con ese dedo en la entrada de mi culo. Doble placer para mí. Pero yo también quería saborearla y además no quería correrme tan pronto. Así que con suavidad la fui tumbando en aquel fino colchón. Fui sobre ella buscando el sabor de mi polla en su lengua jugando con la mía. Pero quería probar toda su piel. Lamí su orejita y me dejo chuparla. Su fino cuello recibió la atenciones de mi lengua así como sus delicados hombros. - Eres lo más bonito que he visto en mucho tiempo. - Tú no estás nada mal. Levanté sus brazos para poder contemplar sus axilas peludas. Y no me privé de pasar la sin hueso por ellas. No es que el vello fuera especialmente un fetiche para mí, pero aquella pelusilla roja me atraía. Durante un rato dediqué mis atenciones a esa parte de su anatomía pasando de vez en cuando a chupar sus pezones y lamer su pecho pecoso. Pero sin descuidar otras partes. Enredaba dos dedos en el pelo de su pubis acariciándola con suavidad. Y bajaba a los labios, tan húmedos que se abrían solos al primer toque. Así llegaba al clítoris y al rodearlo con un dedo soltó un fuerte gemido. - Shhhh. Nos van a oír, esas paredes son de papel. (Literalmente por cierto). -A estas horas no habrá nadie en las habitaciones. Gime conmigo. Estaba claro que a ella le gustaba expresarse así que deje de reprimirme. Sus jadeos cada vez que acariciaba su coñito llenaban la habitación y probablemente las dos de los lados. Seguí bajando por su pecoso cuerpo, lamiendo su plano vientre y metiendo la lengua en el ombligo. Poco más abajo me esperaba el coñito cubierto con esa pelambrera que tanto había llamado mi atención. Ella tiraba de mi muslo para que subiera mi cadera sobre su cara y ni aún así se conformó con ello. Mientras me chupaba los huevos seguía follando mi culo con dos dedos. - Tienes un culo fantástico. - El tuyo no desmerece. Yo no me privé en absoluto. Por supuesto que tuve que buscar los labios de su vulva entre el pelo. Pero en cuanto los encontré y el clítoris volvieron sus gemidos. Al menos mientras no tenía la lengua pegada a mi pubis pelón, polla y huevos. En la pared seguían sucediéndose las escenas eróticas y pornográficas. No les prestábamos mucha atención, concentrados en nosotros. Yo también buscaba su culito. Uno, dos, tres dedos y no se quejaba. Pero Olga hizo lo mismo, no me iba a quejar, había entrado alguna polla en mi ano mayor que eso. Bueno también había jugado con chicos. Se incorporó. - Ahora también me vas a follar. Movió su cadera sobre mi cuerpo hasta clavarse mi rabo en su xoxito. Como miraba hacia mis pies pude seguir jugando con su precioso culo y follarlo con mis dedos. Aunque su ano estaba rodeado por suave vello. Ella en cambio empezó a acariciarme los pies. Incluso cuando se inclinó se metió los dedos en la boca y los chupaba. Supongo que estar acostumbrados a ver ver constantemente a gente desnuda por la calle, en los medios, en Internet hacía que la mayoría de los hombres tuviésemos mucho más aguante. Llevábamos dos horas lamiéndonos y cabalgando y aún tenía cuerda para rato. No quiero presumir, pero por mis experiencias anteriores, a la mayoría de los hombres nos pasaba lo mismo, una vez excitados la cosa se eternizaba dura. Y ellas (y ellos) lo aprovechaban. Levantó la cadera lo suficiente como para cambiar de agujero y además girarse para tenerme de frente. Admito que ella llevaba la batuta en cuanto a lo que quería que le hiciera. Con sus rodillas alrededor de mi cuerpo, mirándonos a los ojos, seguimos acariciando cada parte de piel que alcanzábamos del otro. Sus pechos firmes y duros me atraían y los estuve acariciando durante un buen rato y pellizcando sus pezones pequeños y oscuros. - ¡Qué rica polla! Me vas a abrir en dos. Ella se apoyaba en mi torso casi imitando mis movimientos acariciando mis pezones. A veces se inclinaba sobre mí para besarme, dejar caer saliva en mi boca o acariciarme con su melena. Ese roce en mi piel me daba extraños escalofríos que nunca había sentido. Su culo era estrecho y me apretaba la polla como si quisiera extraer hasta la última gota de mi semen. En ese momento yo pensaba que lo lograría. Se movía despacio pero firme subiendo y bajando hasta casi dejar únicamente el glande dentro de su ano. Ahora el que más jadeaba era yo aunque sus suspiros en cada uno de sus orgasmos pedían aún más. Si alguien nos escuchaba era tan discreto como para no molestar. Suponía que ese agujero no estaría tan limpio así que me limité a dejarme llevar y derramarme en su interior. Llenarle ese culo duro con mi lefa. No sé conformó con ello. Movió su cadera sobre mí, dejando un reguero de sus jugos sobre mi torso. Hasta ponerme su pubis en la boca. Yo tampoco me conformaba con ello. Lamí su coño y su ano de nuevo sorbiéndo cada gota de sus orgasmos y de mi semen. Sé que se corrió alguna vez más con ese tratamiento. Con una gran sonrisa se levantó de encima de mí. - Ahora que nos hemos divertido. Igual debíamos trabajar un rato y echarle un vistazo a esas especificaciones. No creo que necesite coger otra habitación en el hotel. Con esta bastará para los dos. No me quedaba más remedio que estar de acuerdo con ella. ..

lunes, 15 de agosto de 2022

Recojo a dos hermanos autoestopistas

. Normalmente no me atrevía a coger autoestopistas pero algo en ellos me parecía diferente. Me lo pidieron de una forma tan educada en una gasolinera. El calor apretaba, eran muy jóvenes, de unos diez y ocho diría yo. Estaban sentados en el bordillo con la espalda apoyada en sus mochilas junto a la caseta. La minifalda vaquera que ella gastaba apenas tapaba un culito que parecía duro y firme y el short de él era tan corto como la falda. Ambos lucían unas piernas preciosas y unas camisetas blancas recortadas que enseñaban sus vientres. Los pies pequeñitos en unas finas sandalias. Ella levantó su precioso culito del bordillo y se acercó a mí mientras repostaba. Supongo que pensaría que ella era menos amenazadora. -¿Nos lleva?. Ya me había fijado en ellos. Algo tan bonito merecía algo más que un vistazo. - Claro, vamos. Puse las mochilas en el maletero. Ella se subió atrás y él conmigo. - Yo soy Mario y ella es Sonia. - Encantada. Me llamo Sara. Como es que dos chicos tan jóvenes están haciendo autostop por aquí en medio de ninguna parte. - Queremos llegar a la playa. Pasar unos días divirtiéndonos. Solo usar los bañadores y nada de ropa. - Yo también voy a la playa, os llevaré hasta allí. Pues os sentarán de maravilla con vuestros cuerpos tan bonitos. ¿Llevarás bikini?. - Pues claro, y si puedo haré top less. - Yo suelo hacerlo, me encanta llevar las tetas al aire. - Si pero las mías son más pequeñas que las tuyas. Tienes una talla estupenda. Al verme frotar mis muslos uno contra otro, sabían que me habían puesto caliente. Toda esa conversión sobre tetas era francamente excitante. Además de tenerlos al lado con tan poca ropa. Bajo mi minifalda apenas mas larga que la de ella el tanguita se humedecía a pasos agigantados. Conducía relajada. Por el espejo retrovisor podía ver sus bonitos muslos y muy poca falda. Había separado las piernas. Tras una mirada picara directa a mis ojos, abrió más los muslos y pude ver un muy pequeño tanguita blanco lo que hizo humedecer más el mío. Él me pidió permiso para quitarse la camiseta. Por supuesto se lo di encantada pudiendo ver así su torso bien definido y sin vello. - Hace mucho calor. ¿Le pasa algo al aire acondicionado?. - No va muy bien. En realidad no llegué a ponerlo a tope pensando que un poco de calor nos vendría bien a los tres. Para poner las cosas más interesantes. - ¿Puedo quitarme la camiseta?. - Y todo lo quieras. Con ese cuerpo podrías estar como te de la gana. Me contaron que eran hermanos pero entre ellos había una complicidad que iba mas allá de lo fraternal. Al menos así lo juzgué al ver las miradas que echaban al cuerpo del otro. Ella se inclinó sobre los asientos de adelante y muy cerca de mi oído me dijo: - Así que te parece que mi hermano está muy bueno. - Los dos lo estáis. Sois muy guapos. Pero ahora me entero de que sois hermanos. Pensaba que erais novios. - Mellizos para más datos. Yo soy mayor que ella diez minutos. No pude más que darle la razón, aprovechando para decirle que ella también. Palabras que recibió con una bella sonrisa. - Tenemos mucha confianza, es verdad. Siempre hemos estado muy juntos y casi solos. Me gustaría ponerme el suje del bikini. ¿Puedo?. - Pues claro. Se notaban sus pezones duros bajo el algodón de la ligera prenda demostrando que no llevaba nada debajo. Yo tampoco me había puesto sujetador así que estábamos en las mismas condiciones. Sin más vergüenza que la que habían demostrado hasta ese momento se sacó la camiseta sin prisas. No llevaba nada más que sus tetitas bajo esa prenda. Tenía la intención de ponerse el sujetador de un bikini que apenas merecía ese nombre, pues solo cubría sus pequeños pezones oscuros. Sus medias naranjas apenas despuntaban pero eran preciosas en su cuerpo delgado. Traté de no perder detalle de la maniobra por el espejo retrovisor sin pegárnosla. Momento que él como en un descuido aprovechó para poner su mano en mi rodilla con suavidad y descaro. Creo que era la conductora más lenta de la carretera. Menos mal que no había mucho tráfico. Él, como yo, había estado mirando con lascivia las tetas de su hermana girando el cuerpo en el asiento. Les pregunté donde pensaban quedarse y al decirme que iban a la aventura les ofrecí quedarse conmigo en el hotel, propuesta que les alegró. - ¿Tenéis un sitio donde dormir?. - Pensábamos quedarnos en la playa. O donde nos pareciera. - Eso no parece muy seguro. ¿No tenéis dinero?. - No mucho. Lo justo para comer algo y las copas. - Mi habitación del hotel es grande y hay dos camas. Podríais quedaros conmigo. - Eso es muy amable por tu parte. No sé si nos lo merecemos. Notaba las caricias del chico en mi muslo llegando ya bajo mi falda. Los suaves roces de la mano de ella inclinada entre los asientos, en mi hombro desnudo por mi ligero top, en mi oreja y cuello. - Claro que sí. Estaréis mucho más cómodos conmigo. Soplaba con suavidad sobre mi piel, erizando mi vello. Deseaba llegar al hotel. Necesitaba verlos desnudos del todo. En recepción apenas me pusieron problemas al decir que llegaba con dos sobrinos. Nos quedaríamos en la misma habitación de la reserva. Se limitaron a cobrar un suplemento. La cama era enorme y pensaba disfrutarla. Había una supletoria que no usaríamos para nada. Ni nos planteamos bajar a la playa. Todos teníamos ganas de disfrutarnos. - Ponéos cómodos. Creo que estaremos bien aquí. - ¿Bajamos a la playa?. - Por mí nos quedamos. El chico se lanzó a besarme en el momento de cerrar la puerta y yo misma le arranqué la camiseta que se había vuelto a poner para entrar en el hotel. - Joder, ¡Que bueno estás!. Ella detrás de mí dejó caer mi falda al suelo arrodillándose para mordisquear y lamer mis nalgas sin apenas el estorbo del mínimo tanga. - Tú también estás buenísima. Me dijo ella. Casi me corro al notar sus manos abriendo mis nalgas y pasear su lengua por toda mi raja. Apartó la gomita del tanga. Llegando a clavar la sin hueso en mi ano y removerla allí como si me follara con ella. - Y tú eres una guarrilla. ¿Quién te ha enseñado eso?. - ¿Qué importa? ¿No te gusta?. - Me encanta. Y lo decía entre gemidos. Mi mano ya se perdía dentro del short del hermano para agarrar la durísima polla que comprobé estaba pelada y suave. Mientras entre los dos hacían volar mi top y sujetador. Estaba claro que no gastaban mucho en lencería. A Mario solo le quedaba el short bajo el que no llevaba nada más que su bonita polla. Así que pude rodear el cilindro de dura carne con mis dedos sin otro estorbo. Mario se deshizo de mi top sacándolo por mi cabeza. Se inclinó a lamer las sudadas axilas, comerme las tetas y pasar la lengua por mis pezones sorbiéndolos con sus gruesos y sensuales labios. Sus dedos finos se deslizaban por dentro de mi tanguita acariciando los depilados labios de mi vulva que hacía rato chorreaban. - ¿Como son sus tetas? Hermanito. - Deliciosas, espera a probarlas. Entre tanto Sonia había bajado mi tanga hasta los pies. Yo no podía ni hablar recibiendo las caricias de los hermanos, solo gemir y jadear. Ni siquiera nos habíamos movido de la puerta. El short cayó al suelo revelando que no gastaba mucho en ropa interior. Así descubrí a mi vista a la cálida luz del atardecer su bonita dura y depilada polla. Y ella pegaba sus ya desnudas y firmes tetas a mi espalda. Lamía mi cuello y hombros y pasaba su juguetona lengua por mi oreja. Estaba encerrada entre sus calientes cuerpos. Me tenían bien apretada haciéndome notar sus suaves pieles por todas partes. - Estamos sudados y sucios del viaje. - Es verdad, podemos seguir jugando en la ducha. De la mano los arrastré a la ducha. Un amplio suelo plano con un desagüe y chorros de hidromasaje. Allí entrabamos los tres cómodamente para librarnos del sudor del camino. Y poder saborear aquellos bellos cuerpos limpios en todos sus rincones. Aprovechando el agua y el gel para que las manos se deslizaran con lascivia y sensualidad por las pieles de los demás. Jugando nos lamimos acariciamos, frotamos. Nos juntábamos frotando nuestras pieles y cuerpos enjabonados sin saber que parte de ellos estaba rozándome en cada momento. Mis manos los acariciaban por todas partes procurando dejarlos bien limpios. Hasta metí los dedos en sus anos asegurándome de dejarlos brillantes por dentro y por fuera. Pretendía lamer toda su piel, de los dedos de los pies a la nuca incluidos todos los orificios. Las dos disfrutamos del bonito rabo depilado que él lucía. Con el agua cayendo sobre nuestras cabezas nos arrodillamos las dos chicas. Nos morreamos cambiando saliva de boca en boca y sacando las lenguas para excitarlo más. No podía separar las manos de sus tetitas. Yo empecé metiéndome los huevos duros y no es una metáfora en ese caso, en la boca. Su hermana recorría el tronco de tan bonita polla hacia arriba buscando el glande. Como buenas amigas la compartíamos. Me dejaba el rabo para ocuparse de los huevos. Pasé la mano entre sus muslos para meter un dedo en el ano de Mario. Me gustaba jugar con ese culito de durísimas nalgas. Toda la excitación hizo que se corriera. La mayor cantidad cayó en la boca y lengua de su hermana. Pero como ya éramos buenas amigas lo compartió conmigo en un lascivo beso blanco con cruce de lenguas incluido. - ¡Chicas! Déjame algo. Mario se arrodilló junto a nosotras y metió su lengua en nuestras bocas buscando la parte de su semen que quedaba por allí. Nos aclaramos el gel que nos quedaba encima. Y nos secamos los unos a los otros con los toallones que el hotel ponía a disposición de los huéspedes. Como no podía ser menos renovamos las caricias entre todos. - Deberíamos bajar a cenar. He visto un burguer a la vuelta de la esquina. - Si, tendremos que renovar fuerzas. Nos vestimos, al menos yo. Una minifalda con algo de vuelo y una blusa blanca sin mangas sin suje me dejaba ir muy sexi. A Sonia pude dejarla un vestido que le quedaba un poco amplio pero muy sexi. Como es algo más alta que yo la falda le quedaba más corta y enseñaba más pierna. El escote no lo rellenaba tanto así que cuando se inclinaba le veíamos los pezones. Mario tuvo que conformarse con sus shorts y su camiseta. Estaba claro que les invitaría y la verdad es que comían como limas. Se metieron al buche dos hamburguesas cada uno. Sabía que la gente alrededor nos miraba. Éramos un trío muy sexi. En un pub abarrotado donde se podían respirar las hormonas y las feromonas de la gente buscando sexo. A nuestro alrededor todo el mundo se acariciaba, se besaba y faltaba el pelo de un calvo para que se pusieran a follar en medio de la pista de baile. Nosotros bailábamos muy juntos. Admito que en algún momento nos pasamos un poco. Yo acariciaba la polla de Mario por encima del vaquero recortado. O deslizaba la mano por debajo del vestido prestado para alcanzar el culito de Sonia. Los dos también buscaban mi tanga bajo la minifalda hasta conseguir meter algún dedo en mi vulva, junto a la barra o en medio de la pista. Incluso más de una vez una de mis tetas quedaba al aire por completo cuando jugaban con la fina tela de mi blusa. Rodeados por gente que estaba haciendo lo mismo que nosotros no nos importaba lo más mínimo. En un momento en que estaba bailando con Sonia a nuestro lado un chico le había sacado las tetas por el escote de su camiseta a su amiga y le estaba comiendo los pezones con verdadera ansia. Claro que yo tenía un muslo entre los de mi amiga tan arriba que notaba en mi piel la humedad y el calor de su coñito. Mario se acercaba mirándonos con su bonita sonrisa y las nuevas copas en las manos. Estaba para comérselo. - Volvamos al hotel. Quiero que tu hermano me folle. Ni me respondió. Se limitó a meterme la lengua hasta la garganta al oír mi frase. - Vas a ver lo bien que lo hace. Me dijo después de un beso completamente lascivo. Creo que todo el mundo a nuestro alrededor pensaba que éramos lesbianas hasta que Mario se unió al beso. - Nos vamos. Le dijo su hermana. Por la calle camino del hotel no dejamos de meternos mano. Yo llegué a la habitación sin el tanga que Mario llevaba en su bolsillo desde dos esquinas atrás. Y el vestido de Sonia no estaba en mucha mejor condición. Menos mal que en la recepción del hotel la encargada estaba distraída con su móvil y no nos prestó atención. Nuestro chico perdió la camiseta en el ascensor y yo me la colgué de la cinturilla de la falda. Aprovechamos para lamer sus axilas y pezones, cada una el de su lado. Y lamer la suave piel de su cuello. No esperé a cerrar la puerta de la habitación y ya tenía los shorts por los tobillos. Le di un suave azote en el culete para mandarlo a la cama. Tumbado boca arriba nos miraba a las dos que le dedicábamos un sensual y lento strip-tease. Sonia empezó a levantar el vestido subiéndolo por la cadera, el vientre, los pechos hasta sacarlo por encima de la cabeza. Aproveché para lamer sus axilas y chupar sus pezones. Yo dejé que ella abriera mi blusa y se hiciera con mis tetas mientras seguíamos bailando lento y sensual. Dejé caer la falda al suelo y la aparté de una patada. Miré con mi mejor cara de lujuria a Mario que tumbado en la cama boca arriba y con la polla apuntando al techo no perdía detalle. Despacio moviéndome felina me dirigí hacia allí seguída por su hermana. Estaba más que cachonda. Me subí sobre su cadera y su nabo se deslizó en mi húmedo interior sin la menor resistencia. Él no tenía que hacer nada ya me encargaba yo de subir y bajar. Una de sus manos me alcanzaba el clítoris y me volvía loca acariciándolo. Sonia en cambio se subió sobre su carita de no haber roto nunca un plato. Apoyada en el pecho del chico pellizcando sus pezones con suavidad, podía ver como la lengua de este se desplazaba por la vulva de su hermana hasta acariciar el clítoris. O se perdía hacia atrás en busca del ano de la chica. Ella y yo frente a frente no perdimos la ocasión de volver a besarnos o de que ella acariciara mis tetas. Pero ninguno de los tres estaba muy coherente en ese momento. Nos dejábamos llevar por el placer jadeando y suspirando al ritmo del movimiento de las caderas. Se corrió dentro de mí por supuesto. Ya tomaba precauciones para esos momentos. Pero antes yo había tenido dos orgasmos Que ella se había ocupado de silenciar con su lengua en mi boca. Ella también había tenido lo suyo con la juguetona lengua de su hermano. El chico la movía muy bien. Nos derrumbamos en el colchón todos mezclados sin saber que brazo o pierna teníamos clavados en las costillas pero muy satisfechos. Dormimos abrazados a los otros. Para ir al baño tuve que apartar el brazo de Sonia y pasar por encima de Mario. A la mañana siguiente Bajamos a la playa donde renovamos nuestros juegos. En el mar nos abrazaban, besábamos y acariciabamos. En la arena con la excusa del bronceador nos metíamos mano. Así pasaron las vacaciones. Playa por la mañana, siesta con sexo por la tarde, copas por la noche y al volver a la habitación más sexo. Y no parar de besarnos y acariciarnos todo el rato. Cuando pasaron los días los dejé a la puerta de sus padres aunque no tenían ninguna gana de volver a casa. Por supuesto que mantenemos el contacto. Y los he vuelto a ver. ..

sábado, 13 de agosto de 2022

Quería ser secretaria y así fue la entrevista

. Una nueva entrevista de trabajo. Algún día lo conseguiría. Pensando que me enfrentaría a un hombre decidí que una buena baza seria enseñar la mayor cantidad de carne posible, eso intentando no parecer una puta, claro. Me decidí por una falda de tubo que comprimía mis caderas dibujándolas y muy corta, bastante por encima de las rodillas. Si alguien se fijara y no haría falta mucha concentración de notan las tiras del tanga en la tela. Medias cristal muy finas con las ligas de silicona apenas tapaban mis piernas. Un top sin mangas muy muy ajustado y sin sujetador. Me encanta la sensación de mis pechos bamboleandose libres al caminar. Unna americana encima para poder mantener el control completaba el outfit. Poder quitármela o dejarla puesta según fuera necesario. Y los zapatos de tacón mas altos que tengo. Con la confianza de sentirme admirada, de que los ojos de los hombres seguían mi contoneo por las calles me dirigí al lugar. Entré en la oficina en la que estaba citada y se me cayó el alma a los pies. Detrás del escritorio, muy formal tras unas gafas de pasta una atractiva y curvy cuarentona me recibió con semblante serio. Recuperé un poco el ánimo al ver como sus ojos recorrían el nylon que cubría mis piernas. Igual no me había equivocado del todo. ¿Detecté un algo de deseo en su mirada? No estaba segura pero eso me hacía recobrar algo de esperanza. Me senté en la silla que me indicó y crucé las piernas para enseñar un poco más de mi muslo justo entre la liga y la falda. Decidida a seguir jugando el mismo papel que había decidido interpretar desde que me vestí me exhibía. A poco que me movía mis tetas se meneaban libres bajo el top y ella las miraba. La miré a los bonitos ojos azules con concentración atenta a sus palabras y preguntas. Rubia teñida, una impresionante delantera que asomaba por el escote de una blusa blanca. Me aventajaba por lo menos en dos tallas. La americana que debía cubrir todo eso colgaba de un perchero, hacia calor. Su parte de abajo me la ocultaba el escritorio pero en conjunto lo que veía era muy atractivo. Aprovechando que la cosa se alargaba, que hacia calor y que ella no la llevaba me quité la chaqueta y la colgué en el respaldo de mi silla. Según lo hacía me incliné más de la cuenta, adrede dándole la espalda, para pudiera echarle un vistazo a mi grupa. Mis pezones ya duros a esas alturas se marcaban en la tela del top y sus ojos fueron directos a ellos en cuanto me giré. Otro cruce de piernas para asegurarme y siguiendo la dirección de su mirada me convencí de que ella había podido ver la piel de mis muslos y hasta el tanga. La falda se había recogido tanto en la banqueta al sentarme que asomaba buena parte de mis desnudas nalgas. Ella se aturullaba en algunas de las preguntas o en lo que me contaba sobre la empresa. Parece que estaba consiguiendo ponerla nerviosa y que le gustaba lo que veía. Yo conseguía contestar con cierta coherencia pero poco más. Cosas del deseo. En un descuido abrió uno de los botones de la blusa dejando asomar parte del encaje blanco del sujetador. Además del precioso canalillo de sus impresionantes mamas. Con un gesto lánguido activó su comunicador y le indicó a su secretaria que despidiera al resto de los aspirantes. Ya no recibiría a nadie más esa tarde. A mí me indicó el cómodo sofá de cuero que había en un lateral de la amplia oficina. Al levantarme estiré la falda sobre los muslos, un gesto sensual y acariciador que cubría mi piel pero insinuaba. Al levantarse ella de detrás del escritorio por fin vi el pantalón del traje que también se ajustaba a su cadera. La tela fina y la amplitud de la carne que cubría marcaba perfectamente sus sensuales formas. Empezaba a desear ver lo que me ocultaba ese tejido de lino. Ya era solo por morbo a esas alturas aunque prácticamente tenía el trabajo en las manos. Se sentó a mi lado en el sofá muy cerca, felina y sensual. Supongo que todavía dudaba en aprovecharse de una nueva empleada aunque esta también estuviera deseándolo. Sus gestos aún eran tímidos y todavía no se rozaban nuestros muslos. Forcé mi suerte y puse una mano en su rodilla a la vez que le sonreía con complicidad. Le echaba un ojo al interior de su escote espiando la blanca piel de sus senos que asomaba del sujetador. Nuestras piernas se acercaron más hasta rozarse y ninguna de las dos hizo nada por apartarlas. Ella seguía contándome y preguntando pero yo miraba el carmín de sus labios deseando besarlos. Mi mano trepaba despacio y sensual sobre su muslo. No la apartó señal de que le gustaba notarla allí. Ella pasó el brazo por el respaldo del sofá hasta que noté sus dedos jugando en mi espalda con los bordes de mi camiseta. Un momento por la tela pero enseguida buscando la piel de mis hombros y espalda. Las cabezas se acercaron despacio y al fin nos besamos suave y sensual. Yo mordisqueé su morrito solo con los labios e insinué la lengua, dándole un lametón a su labio inferior. Un gesto lascivo que ella aún hubiera podido rechazar. Se levantó a echar el cierre a la puerta meneando su culo que yo no perdía de vista. Me pareció ver el encaje de un tanga marcado en la fina tela del pantalón. Y para mi sorpresa a pesar del calor también parecía llevar un liguero y medias. El conjunto completo se insinuaba bajo el lino. El bamboleo de su pandero era hipnótico. Al volver de la puerta se había abierto un par más de botones del escote y mi camiseta estaba para entonces por fuera de la falda. Ya no merecía la pena mostrarse tímida y había que darle facilidades. En vez de volver a sentarse se inclinó sobre mí y esta vez su beso fue mas profundo, su lengua se abrió paso entre mis labios. Separé los labios para recibirla en mi boca. Cruzarla con la mía y buscar su saliva. A la vez que eso pasaba yo posaba mis manos en sus generosos pechos. Las metí por dentro del sostén apoderándome de los pezones grandes, duros y sacando ambas tetas por el escote de la prenda. Liberándolas de las copas que las apretaban. Sus manos tampoco estaban quietas y tiraba de mi top hacia arriba con la intención de desnudarme. Lo que desde luego permití. Tras librarme del top y dejar mis firmes tetas al aire yo empecé a bajar sus pantalones. Conseguí sacárselos del todo sin sacarle ni el liguero ni sus tacones. Deliciosa delante de mí solo con el conjunto y la camisa abierta. El tanga que llevaba hacía juego con el sujetador y el liguero, no me hubiera esperado otra cosa, pero estaba completamente encharcado. Estaba frente a mí de pie, terminando de quitarse la blusa para mostrarse así solo con con el sensual conjunto de lencería. Me levanté frente a ella para dejar caer mi falda al suelo quedando sólo con el tanga y las medias, notando sus manos por toda mi piel. Agarré su culo desnudo entre las tiras del tanga y el liguero, con fuerza, para apretarla a mi cuerpo, mis tetas contra las suyas aún con el suje. Las prendas de las dos se iban amontonado sobre el escritorio. Mi top colgaba del monitor de su ordenador. Me empujó al sofá y levantó uno de mis pies hasta el respaldo se metió los dedos del otro en la boca, me pareció un gesto muy lascivo. Me encantó sentir su lengua jugando con los dedos de mis pies. mojando el nylon de las medias con su saliva. Empezó a bajarlas enrollándolas. Quedé bien abierta y expuesta a su hambrienta boca. Se limitó a hacer a un lado el tanga que tapaba los depilados labios y buscar con su lengua mi clítoris. Mis finos labios se abrieron al primer toque de la sin hueso. Una vez desatada no paró de comerme el coñito. Creía que estaba notando su juguetona lengua por todas partes, clavada bien dentro de mi coño, recorriendo los labios, jugando con el clítoris y si yo arqueaba la espalda incluso en el ano. Podía apreciar su maestría y experiencia comiendo coños. Ya no pude más con la excitación y el morbo y me corrí en su lengua con un fuerte jadeo. El orgasmo cruzó mi columna a la velocidad de la luz llegando, inundando mi cerebro. Siguió lamiendo y chupando mi vulva absorbiendo cada gota de mis jugos. Le dio un tirón al tanga que quedó entre sus dedos roto. Me incorporé, deseaba amasar sus prietas y abundantes carnes. Tenía que librarme de toda esa cara lencería que aún la tapaba. Empecé con el suje que saltó entre sus brazos solo con soltar los corchetes con una sola mano. Eso era un prueba de todo lo que tenía que contener aquella pieza de elegante y sensual ingeniería. Besé, lamí y chupé esas dos impresionantes masas de carne. Sus duros pezones entre mis labios eran como caramelitos. Mientras chupaba de una de sus ubres amasaba la otra. Ahora me tocaba a mí recostarla a ella en el sofá. El tanga se deslizó por sus muslazos mientras tiraba de la mínima prenda. Le dejé el liguero y las medias creo que esas prendas me daban tanto morbo como parecía que le daban a ella. Podía contemplarla a placer su cuerpo voluptuoso. Era increíble lo plano que tenía el vientre solo con una ligera curvita donde destacaba el ombligo adornado con un pircing. A mí también me daban morbo sus pies. Cogí uno y lamí su planta con una larga pasada de la sin hueso. Debió hacerle cosquillas por la risita que se le escapó. Pero no le disgustaba así que continué por los dedos. Pero yo quería probar su piel directamente. Así que elegí ese momento para quitarle las medias que se fueron enrollando según las bajaba por sus piernas. Las arrojé sobre el escritorio junto al resto de nuestra ropa para que no estorbaran en el sofá. Por fin pude meterme los dedos de sus pies en la boca sin la tela de las medias estorbando. Chupaba cada dedo y lamía la piel entre ellos metiendo la lengua. Es otro de mis fetiches. Empecé a subir por sus increíblemente finos tobillos. Sin separar la lengua de su piel. Ella gemía y suspiraba. Las pantorrillas y la cara interna de los muslos tenía una piel magníficamente suave. Mi lengua y mis labios se deslizaban despacio, excitándola todo lo que podía camino del pubis grueso, marcado, lascivo por si solo. Lo llevaba perfectamente depilado y suave como yo. Cuando llegué allí me recibió con un fuerte jadeo. Como había hecho ella anteriormente recorrí todo con la sin hueso. Pero empecé bajando desde el pircing del ombligo. Separé los labios con dos dedos. En su caso era necesario. Pero los temblores y suspiros con los que recibía cada uno de mis lengüetazos compensaban cualquier esfuerzo extra por mi parte. Quería buscar también su ano. me apetecía mucho comerme ese culazo. - Girate, ponte a cuatro patas. Con la agilidad que había demostrado hasta entonces un segundo más tarde estaba sobre el sofá ofreciéndome la grupa, las rodillas un poco separadas. Apoyé las dos manos en las nalgas casi con reverencia. Separé aquellas masas de carne descubriendo los tesoros que ocultaban. Acerqué la cara al culazo y sin mas esperas clavé la lengua en el ano. El gemido que soltó me animó a seguir con la faena. Quería darle mucho placer a mi nueva jefa. Tenerla contenta además de devolver los orgasmos que ella ya me había dado. Se notaba que era toda una dama cuidada y elegante. Se podría comer en ese culo con lo limpio que estaba. Era justo lo que iba a hacer, comerlo con hambre atrasada. Claro que yo también había llevado el mío bien preparado a la entrevista. Del ano bajé al xixi, volví a separar sus labios con dos dedos y clavar bien dentro la lengua. Jugué con el clítoris duro como un guijarro de río. Podía pasar la mano entre sus muslos y amasar sus tetas que colgaban como campanas. Enormes campanas que colgaban y se movían al compás de su dueña. Pellizcaba sus pezones. Quería que se excitara todo lo posible y así me dió dos o tres orgasmos. Una vez que estuvo satisfecha o casi se tumbó llamándome a su lado. Muy juntas en el sofá, teníamos que estarlo por que el mueble no daba más de sí. Nuestros cuerpos estaban completamente pegados. Volvimos a besarnos mis labios aún tenían el sabor de su xoxito. No le importó y volvimos a cruzar las lenguas fuera y dentro de la boca. Cambiábamos saliva como si nos hubiéramos pasado un mes en el desierto y esa fuera el agua que iba a salvarnos la vida. Nuestras manos recorrían con suavidad y mimo la piel de la otra en caricias que desearía su fueran interminables. Y yo aún conservaba las medias, tendría que irme a casa sin tanga, con el coño al aire bajo la falda. - Tendremos que empezar a vestirnos. Pero mañana ven preparada para trabajar. Pero seguro que tendremos algún rato para disfrutar. Así fue como empecé a trabajar de secretaria y me convertí en la amante de mi nueva jefa. ..